¿Que tanta corrupciòn toleran los tamaulipecos?

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Por: Adan Moctezuma

Desde que trascendió, la detención del ex Gobernador de Tamaulipas Eugenio Hernández Flores fue algo así como el Quinazo de 1989 en Ciudad Madero.

Como ocurrió con Joaquín Hernández Galicia en el sur de Tamaulipas, el viernes vimos en tiempo real la caída de una de las figuras política y empresarialmente hablando más poderosas, influyentes y populares de Tamaulipas, celebre por su carisma y también por sus excesos.

La imagen del ex Gobernador junto a un amigo en un par de motocicletas de lujo, en una colonia de lujo, con ropa de lujo sobre un pavimento destrozado informaba por sí sola: funcionarios y ex funcionarios con bienes lujosos sobre calles de pésima calidad, sin servicios públicos que reparen lo que está mal hecho ni capacidades institucionales para encontrar culpables.

Hagamos memoria.

En 2017 Victoria aún no se recupera del ‘shock’ que causó la burbuja inmobiliaria de 2009, cuando la economía de la ciudad tuvo un auge artificial provocado por liquidez proveniente del endeudamiento público contratado por el Gobierno estatal y operado por Oscar Almaraz que sólo se aplicó para hacer oficinas públicas que no producen.

Todos Gobierno, empresas y familias traían dinero, prestado, pero traían, lo que entonces justificó la política contracíclica en medio de la grave crisis mundial en la que Tamaulipas perdió el 9% de su economía.

Pero fueron 6 mil millones de pesos que el Gobierno estatal pidió prestado para hacer 16 obras que por cierto no existen la mayoría de ellas y las que existen dejan mucho que desear – la Torre Bicentenario aún se inunda-. Si el Fiscal Anti Corrupción quiere investigar aquí esta el link: http://poarchivo.tamaulipas.gob.mx/periodicos/2008/0108/pdf/cxxxiii-3-03…

Pues ése dinero prestado que se repartió entre empresas y contratistas obvio allegadas al régimen priísta de esos años, generó una especie de espejismo de abundancia, motivando a muchas personas a pedir prestado para comprar terrenos, casas, construir locales etc.

Muchos victorenses quisieron subirse a un tren de bonanza que no era real pues la deuda pública se ocupó para construir edificios públicos para meter a más burocracia y no para obras que produjeran derrama económica e ingresos para los hogares.

Al final sólo quedó en una mera ilusión que dejó endeudados a las instituciones y a las familias que a 8 años siguen pagando la cruda de aquella ‘borrachera’ financiera.

Una tragedia que pagan y seguirán pagando los victorenses por citar solo un ejemplo. El responsable de esa operación financiera es el Presidente Municipal de la Capital del Estado actualmente. Ambos muy populares y hasta queridos claro, en su mayoría por quienes participaron de ese ‘boom’ ficticio que los demás quienes no tuvieron contratos, compensaciones u obras, sí siguen pagando.

Parece insultante pero no lo es.

Y es que para los tamaulipecos la corrupción no es un asunto importante y menos si se trata de políticos.

Según el INEGI, la Tasa de Incidencia de Corrupción por cada 100,000 habitantes (actos de corrupción) en Tamaulipas es de 11,274 lo que coloca a la entidad con una de las tasas más bajas en el país tomando en cuenta que el promedio nacional es de 24,724.

En lo que se refiere a la Tasa de Prevalencia (víctimas de la corrupción) por cada 100,000 habitantes esta es en Tamaulipas de 6,036 mientras que el promedio nacional es de 12,080, lo que significa que al año, unas 211 mil personas han enfrentado ésta situación.

El Centro de Estudios Económicos y del Sector Privado publicó que la más alta incidencia de pagos extraoficiales se da en Reynosa con un 7.5 por ciento seguida de Tampico con un 6.6 por ciento, Nuevo Laredo con 4.5 por ciento y Victoria es donde menos se reporta esta situación con una incidencia de apenas 3.5 por ciento de los empresarios que reportan que les solicitaron un pago extraoficial en su último trámite.

La Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental establece que la inseguridad y el desempleo por encima de la corrupción son los problemas más graves que perciben los tamaulipecos.

La rendición de cuentas de los políticos ocupa el sitio 11 entre las principales problemáticas de las familias de la entidad.

Por eso los Alcaldes abusan del Presupuesto sin que pase nada.

Es triste aceptarlo, pero el combate a la corrupción no vendrá de la fuerza ciudadana por impulsar la transformación de la gestión pública.

Como ya vimos, el tamaulipeco tolera la corrupción y aunque es el tercer problema que le afecta, puede esperar 20 años para reaccionar.

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