PGR quedo fuera de la jugada en detencion de Yarrington

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La fe perdida
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Raúl Hernández Moreno
En el video que circula sobre la detención de Tomás Yarrington, se observa a un agente del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos) junto a oficiales  de la policía italiana. No hay ningún  agente de la PGR.
Es más, si hemos de creer en la prensa estadounidense, el gobierno mexicano poco hizo para la aprehensión de Yarrington y fue, en cambio, el estadounidense, quien desde el mes de febrero detectó al ex mandatario y solicitó la colaboración de los italianos.
Pero además, es poco probable que Yarrington sea extraditado a México. Irá a los Estados Unidos donde le esperan dos cadenas perpetuas, aunque tiene la opción de convertirse en colaborador del Departamento de Justicia a cambio de la reducción de su condena. No sería el primero ni el último en hacerlo. Las prisiones  estadounidenses doblan a los más bravos,  incluido el General  Manuel Antonio Noriega, que entró con  fama de ser el diablo en persona y salió  hecho una piltrafa humana.
La detención del matamorense  no influirá en el proceso electoral de junio de este año. Los ciudadanos  saben que desde 2009 a la fecha, el gobierno mexicano nada  hizo contra Yarrington y hasta se le pagaban 8 guaruras para que lo protegieran, por  eso su detención no  ayudará al PRI en los estados donde hay elecciones. Al PRI lo van a salvar sus candidatos, sus estrategias y los errores de los demás, pero no una detención  tardía de un  capo de la política, como tardías serán las detenciones de Javier Duarte, Roberto Borge,  Humberto Moreira, César Duarte, Fidel Herrera, Eugenio Hernández,  Egidio Torre, Rodrigo Medina y muchos otros más que han saqueado las arcas públicas, confiados en que somos el país de la impunidad.
Previo a la elección de junio del 2016, Manlio Fabio Beltrones le pidió al Presidente Enrique Peña  la detención de  Roberto Borge, Javier Duarte, César Duarte,  estando en funciones, para mandar el mensaje de combate a la impunidad, pero Peña no acepto y por eso se perdieron 7 de las 12 gubernaturas.
En los  tiempos de Carlos Salinas, Jaime Rodríguez ya hubiera sido destituido, por incompetente. La competencia es corrupción.  Esa era  justicia terrena, drástica,  canija, pero justicia.  Y a falta de esa justicia, los neoloneses tendrán que  aguantar al Bronco  lo que resta del sexenio.
En el sexenio de Enrique Peña Nieto han  sido detenidos capos políticos como Elba Esther Gordillo, ex gobernadores como Andrés Granier, Guillermo Padrés, Luis Armando Reynoso y Jesús Reyna y un centenar de capos del narcotráfico. Es casi nada, en un país donde desde el regidor  hasta el Presidente de la República, llegan al cargo con la mira  puesta a garantizar el patrimonio  de las siguientes cinco o seis generaciones familiares. Y cientos,  miles, lo logran. Habría que llenar las  cárceles de capos políticos para recuperar la fe perdida en un país que no parece tener remedio.
¿Cómo andarán las cosas que hay quienes  ven una esperanza en Andrés Manuel López Obrador quien tiene 17 años buscando la presidencia, 12 de ellos sin trabajar y viviendo a todo lujo?
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