Enrique Reza confunde sus funciones

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Raúl Hernández Moreno

En su primer discurso como presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza dijo que será vigilante de que los funcionarios emanados del PRI le rindan cuentas al partido y que será exigente en castigar a los funcionarios involucrados en casos de corrupción.

Suena muy bonito lo que dice, pero que lo cumpla es otra cosa. Para empezar confunde las funciones de su cargo: No es el Congreso ni el Ejecutivo para obligar a los funcionarios a que den cuenta de sus actos. Tampoco es el Procurador General de la República, para castigar a los funcionaros corruptos.

¿Acaso formalizará denuncias formales contra Javier Duarte? ¿Reabrirá los expedientes de Humberto Moreira, Fidel Herrera, Eugenio Hernández?

Ochoa sabe que llega al partido muy cuestionado por haber negado militar en el PRI en el 2010. Sabe que llega al cargo por el dedo elector del Presidente Enrique Peña Nieto y que ahora necesita legitimarse. Por eso ofrece un discurso golpeador que puede sorprender a los que quieren sorprenderse, pero no a los que saben cómo opera el sistema político priista.

Enrique Ochoa y Baltazar Hinojosa tienen en común que los dos son gente del Secretario de Hacienda Luis Videgaray, el responsable directo de que las finanzas de la mayor parte de los mexicanos anden mal.

Y si ambos tienen el mismo padrino, es de suponer que Baltazar no tendrá problemas para lograr que finalmente Edgar Melhen Salinas sea el próximo dirigente del PRI en Tamaulipas, para lo cual lo más recomendable es que el cambio se formalice hasta después del 1 de octubre, cuando el PRI se convierta en opositor en la entidad y ya con la cabeza fría se tomen las mejores decisiones para el futuro.

En otro tema, los alcaldes de Laredo y Nuevo Laredo, Pete Sáenz y Carlos Canturosas, firmaron un acuerdo de cooperación para actuar conjuntamente ante cualquier contingencia en materia de protección civil o salud que se presente en ambos lados de la frontera,

Estas contingencias pueden tratarse de derrames de químicos, inundaciones, tornados, desbordamientos del río o bien en caso de epidemias.

La firma del convenio se realizó durante la sesión de cabildo, estando presentes los alcaldes y los cabildos de ambas ciudades.

También se discutió trabajar juntos para que se consiga la autorización de los dos gobiernos federales para que se construya el puente 45, cuarto de Nuevo Laredo y quinto de Laredo.

El puente 3, se inauguró en abril de 2000, hace 16 años y si bien sigue siendo operable para el manejo de las mercancías comerciales, un nuevo cruce para vehículos ligeros es necesario, sobre todo en época de paso de paisanos, cuando se satura el puente 2 y se llegan a formar filas de hasta 20 kilómetros de automóviles y camionetas. Es en esos días en que los usuarios se preguntan por qué Nuevo Laredo no tiene más puentes.

Tanto Pete Sáenz como Carlos Canturosas coincidieron en que es necesario primero lograr el permiso del puente y luego decidir su ubicación, preferentemente al sur de Nuevo Laredo.

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