Columnas

A mantenerlas y cuidarlas

La conciencia del colectivo social en el sur de Tamaulipas dictó, desde hace unos años, que el brindar atención más “humana” a los animales que habían sido abandonados en las calles de nuestra ciudad, por personas irresponsables que los compraron cuando cachorros y se desentendieron una vez que el espécimen en cuestión alcanzó la edad adulta y su manutención se volvió imposible de costear y el espacio en el hogar resultó insuficiente, era la mejor opción posible para resarcir el daño que se le ocasionaba al entorno.

Ello trajo consigo una proliferación de perros y gatos callejeros como nunca antes se había observado en nuestra región. Las campañas sociales difundidas en las redes cibernéticas en lasque se invitaba a la ciudadanía a poner platos con agua y alimento fueron de las principales causas que detonaron esa sobre población, hasta convertirla en una plaga.

Quizá ya se olvidó aquella nota en EL SOL DE TAMPICO en el que había una “jauría” de perros callejeros que merodeaba en las cercanías a la ExpoTampico poniendo en riesgo la integridad física de los visitantes esa ese espacio cultural. También quedó fuera de la memoria aquella pieza informativa en la que una menor fue mordida en la ciclovía de la Laguna del Carpintero por un perro sin dueño que no debía estar allí.

Aunado a este problema están los propietarios “responsables”que consideran que por haberse quedado con el animal ya son enteramente libres de cualquier señalamiento. Ya que el conservar a su mascota implica hacer compromiso de su salud, alimentación, domesticación y, sobre todo, el aseo permanente que debe tener para evitar infecciones que afecten directamente al ser humano.

¿Cuántas veces usted, querido amigo lector, ha transitado por la pista que circunda al vaso lacustre del centro de la ciudad y debe sortear las deposiciones hechas por los animales que son llevados a pasear por allí?, ¿Acaso no ha sentido usted cierta preocupación cuando va a caminar por las tardes y se encuentra con cerca de diez perros que van sin cadena porque el poseedor confía plenamente en que el instinto animal no aflorará en cualquier momento?

En ambos casos le he de decir que yo sí me he topado con ambas situaciones.

Es sumamente triste observar que la pista de caminata es un baño público de animales.Los dueños no se preocupan en lo absoluto por levantar el excremento del animal y lo dejan allí como si fuera una gracia, un adorno o una aromática flor del campo que, con su perfume, pretende alegrar la tarde del paseante.

De igual manera, este que escribe fue testigo de cómo, por descuido, un perro de raza pitbull se abalanzó sobre una dama que caminaba a prudente distancia del animal. El dueño, por escribir un mensaje de texto, soltó la cadena y, acto seguido, el cuadrúpedo se lanzó en contra de la indefensa mujer. Felizmente, no pasó a mayores.

Afortunadamente las autoridades de Ciudad Madero ya están tomando cartas en el asunto y empezarán a sancionara los dueños irresponsables, con multas que podrían alcanzar los cuatro mil pesos, por los delitos de abandono y maltrato, este último que abarca varios apartados como el no alimentar, no medicar ni atender, exponer a cuestiones naturales inclementes, entre otras.

Asimismo, se está considerando el incluir situaciones más graves que rayan en lo ilícito, como la participación del animal en peleas clandestinas que se han hecho tan tristemente comunes en nuestra región o la reproducción y crianza irresponsable con fines comerciales.

El tener un animal en casa, sin importar la especie, implica, desde antes de adquirirlo, una reflexión profunda sobre las responsabilidades que conlleva y concluir si la familia está o no en condiciones para adquirir al espécimen. Si las decisiones afirmativas es porque han considerado todas las circunstancias desde la etapa temprana hasta la senectud y muerte del perro o gato o lo que deseen tener; si no es así, lo mejor es no adoptarlo.En el caso de que la conclusión no favorece el tener un animal en casa, existen otras opciones como el cuidado delas plantas y más.

A fin de cuentas, el creer que se cuida a los animales dela calle al poner alimento yagua a su alcance no es otra cosa que promover su proliferación, por el contrario, cada quien debe hacerse responsable por el animal que desea tener en casa y así se erradicará el problema que tanto aqueja hoy a nuestra conurbación.

¡Hasta la próxima!

Fuente: El sol de Tampico

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