Columnas

¿Y si no llueve, qué prosigue?

David Ed Castellanos Terán@dect1608

Se acerca la hora macabra. El agua es cuestión de derechos. Mientras más seres humanos somos en el planeta tierra y menos conscientes del cuidado al medio ambiente, los problemas de salud y desabasto del vital líquido serán mayores, nosotros que supuestamente somos los animales pensantes sobre este universo, nos estamos auto atentando.

 De acuerdo con la Organización Mundial de las Naciones Unidas, el agua y los sistemas de saneamiento deben ir de la mano, no pueden separarse por más ignorantes  e inhumanos que sean los gobernantes, pues ambos son vitales para reducir la carga mundial de enfermedades, y claro para mejorar la calidad de vida del ser humano. 

Según los desafíos internacionales relacionados con el agua, van desde los 2.1 billones de personas sin acceso a servicios de agua potable; mientras que por otra parte, 4.5 billones carecen de servicios de saneamiento; 340 mil niños menores de cinco años mueren cada año por enfermedades diarreicas.

 Pero eso no lo es todo. La escasez del vital líquido es tan severa que ya afecta a cuatro de cada 10 personas; y para variar el 90 por ciento de los desastres naturales están relacionados con el agua; aunado a ello, el 80 por ciento de las aguas residuales retornan al ecosistema sin ser tratadas o reutilizadas; pero si queremos politizar el asunto de la falta de agua, lo podemos hacer, “hay agua de donde cortar”, pues de dos tercios de ríos transfronterizos en todo del mundo no tienen un marco de gestión cooperativa; qué decir, de la agricultura que ocupa el 70 por ciento de la extracción mundial de agua y aproximadamente el 75 por ciento de todas las extracciones de agua industrial se utilizan para la producción de energía.

 No estamos jodidos los seres humanos, nos estamos jodiendo solos. Según estudios del Consejo Consultivo del Agua A.C., el 81 por ciento de la población total en México, se asentará en localidades urbanas; mientras que el 70 por ciento del crecimiento poblacional será en las regiones donde ya existe un alto grado de presión sobre los recursos naturales (cuencas, ríos, lagunas y demás). Aquí en nuestro país, los políticos y gobernantes han sido tan irresponsables que a decir del mencionado Consejo Consultivo, la distribución geográfica del agua no coincide con la distribución territorial de la población. El volumen de agua renovable per cápita promedio en el país es de 4 mil 028 metros cúbicos por habitante por año. 

Ayer el problema era sólo para algunas regiones de México, las problemáticas para los del sureste y centro del país eran completamente distintas que para los mexicanos del norte; es más, en Tamaulipas donde existe un potencial hídrico, la gravedad se marcaba según la zona, sin embargo, el sur de la entidad que se encuentra rodeada de vasos lacustres; su sistema lagunario entró en etapa crítica, actualmente la bocatoma que abastece de agua potable la zona metropolitana de Tampico está descendiendo un promedio de 5 centímetros por día, del martes al miércoles la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (COMAPA), reportó que se aproximan a los rangos de mayor riesgo, por lo que alrededor de unos 200 mil hogares podrían recibir el agua bajo la técnica del tandeo, es decir, deberán racionarla y aprender a vivir como entre las zonas de mayor marginación mundial cuando Tampico que nunca dio políticos de altura afines a la preservación del medio ambiente y el crecimiento ordenado de la población aporta ni más ni menos que arriba de 23 mil millones de pesos por ingresos aduaneros; pero estamos a punto de quedarnos sin agua. 


¿Y si no llueve, qué prosigue?… Guarde su cubetita con agua.  

davidcastellanost@hotmail.com

@dect1608

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