MAKI Y SU SADOMASOQUISTA RELACION CON EL GOBERNADOR

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Maki
Por Oscar Díaz Salazar

Al recibir la constancia de mayoría que consigna el triunfo con una votación superior a los ciento cincuenta mil votos en la elección para presidente municipal de Reynosa, la Dra. Maki Ortiz Domínguez se pone al frente de la carrera por alcanzar la nominación del Partido Acción Nacional para la sucesión en la gubernatura del estado de Tamaulipas.

Quien ejerza el gobierno en el municipio más grande e importante de Tamaulipas, es candidato natural a participar en la contienda por la gubernatura de la entidad; con mayor razón si se trata de un ejercicio mas prolongado que un trienio, derivado de conseguir el refrendo de los ciudadanos, en un proceso que permitió la reelección, como es el caso de la presidenta de Reynosa.

La presidenta municipal con licencia, Maki Ortiz, consiguió la candidatura del PAN para su reelección, a pesar de la rivalidad, -que por momentos se exhibe como franca animadversión- con el líder real del panismo tamaulipeco.

La candidata fue Maki, porque ningún personaje del entorno del gobernador, de su círculo cercano, garantizaba el triunfo frente al candidato de Morena, conforme a las evaluaciones realizadas en los estudios de intención de voto.

Maki fue la candidata, porque no había un actor político cercano al gobernador que “pudiera” ganarle al JR (de acuerdo a los instrumentos estadísticos, encuestas, sondeos, etc). Maki logró la oportunidad de buscar la reelección, porque los “cabecistas” no crecieron…. Ni crecerán.

El liderazgo del gobernador Cabeza de Vaca es similar a la sombra y el cobijo que ofrece un árbol de profundas raíces, de sólido y muy grueso tronco, de amplio y muy tupido follaje que brinda una sombra protectora… Sombra que sin embargo impide el crecimiento de otros árboles, porque evita la exposición solar a quienes se arriman a esa sombra, y ya sabemos que si no hay exposición al sol, no hay crecimiento ni desarrollo.

Por años, mientras se trataba de escalar a la cumbre, funcionó muy bien para los intereses del titular del poder ejecutivo, el no permitir que nadie, absolutamente nadie, de su entorno, de sus cercanos, brillara con luz propia, creciera, tomara impulso, luciera. Toda la energía y todos los reflectores debían estar al servicio de una sola figura, de una sola meta, del proyecto individual, del éxito personal.

Pero una vez alcanzada la meta, -la gubernatura-, la estrategia debió cambiar y permitir que sus cercanos también crecieran políticamente, para poder aspirar a los cargos de elección popular con posibilidades de triunfo. No fue así en esta elección y por eso es que los candidatos del PAN no salieron de las filas del cabecismo. La mayoría de las candidaturas estuvieron en manos de personajes formados en otras luchas o de plano reclutados como mercenarios que andaban en otros proyectos y otros partidos.

Maki entiende muy bien el actuar de Cabeza de Vaca. Su larga carrera la ha construido a la manera de las rémoras que acompañan a los tiburones. Le debe casi todo al gobernador. Ha sabido beneficiarse del acompañamiento y el apoyo involuntario, obligado, por conveniencia, enfermizo, esquizofrénico y no reconocido ni aceptado, que por muchos años le ha brindado su rival, que a la vez ha sido su mejor aliado.

El cálculo de la presidenta municipal de Reynosa es correcto: los recursos de la alcaldía de Reynosa le permitirán una exposición importante en el estado. Sus relaciones con el panismo nacional son buenas. Y seguramente no habrá un personaje del grupo del gobernador que “crezca” lo suficiente para disputarle la candidatura al gobierno de Tamaulipas.

Si no hubo interés, ni voluntad de construir un candidato a presidente municipal por parte del grupo panista hegemónico en Tamaulipas, menos lo habrá para ceder el reflector a una figura de alcances estatales.

Maki sabe que tendrá la pista para ella solita… Y ya empezó su recorrido.