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Dan poca importancia a hombres desaparecidos

CDH-CDMX analiza recomendar al gobierno de la ciudad nombrar la glorieta del ahuehuete como la de Las y los desaparecidos

Alfredo Fuentes | El Sol de México

En 2019, la Ciudad de México recién comenzaba a mostrar los signos de una crisis que hasta la fecha ya suma más de cuatro mil 600 personas desaparecidas, situación para la que no sólo las autoridades no estaban preparadas, sino tampoco los colectivos de búsqueda, los cuales se centraban principalmente en la localización de mujeres.

Irma Martínez Nicolás cuenta a El Sol de México que tras la desaparición de su hijo Felipe de Jesús Olvera Martínez, el 3 de marzo de 2019, su búsqueda ha sido complicada no exclusivamente por la poca cooperación de las autoridades, sino también porque los primeros colectivos con los que tuvo contacto decidían no acompañar su caso debido a que ella buscaba a su hijo y no una hija.

“En la mayoría de colectivos me fue complicado entrar porque la mayoría de los colectivos eran en búsqueda de mujeres y es complicado (dar a conocer tu caso) porque se piensa que los hombres no se pierden, que los niños no se pierden. Más cuando son adultos, no se les da mucha importancia”, lamenta.

Felipe de Jesús, cuenta su madre, era tranquilo, un poco rebelde y muy dormilón, a quien le gustaban las enmoladas, el mamey y los videojuegos sobre cualquier otra cosa. Desapareció un domingo cuando se dirigía a la tienda en las inmediaciones de la colonia La Primavera, en la alcaldía Tlalpan.

Vestido con un pants azul con franjas naranjas, zapatos negros tipo botas de trabajo, sudadera azul con cierre y playera girs con una figura de Batman, fue la última vez que la señora Irma vio a su hijo de entonces 16 años.

“(A Felipe) le gustaba dar muchos besos y abrazos. Hasta cierto punto me siento culpable, ahora que no lo tengo, porque a veces le decía que por qué me besaba tanto y ahora que no lo tengo yo quiero que regrese y ya me dejo dar todos los besos y todos los abrazos que él quiera”, dice con esperanza y tristeza en el rostro.

Para Irma la búsqueda de su hijo, el menor de dos, fue solitaria al principio. Igual que otras madres y padres que sufren la desaparición de alguno de sus hijos desconocía a quién acercarse, a qué autoridades les podía exigir avances en las investigaciones y qué redes de apoyo existían.

Entre esta situación y la falta de un colectivo que empatizara con su caso pasaron los primeros seis meses de la desaparición de su hijo, hasta que pudo unirse al Colectivo Mariposas Destellando, buscando corazones y justicia, con el que aprendió a qué autoridades recurrir y qué acciones tomar.

Con ellas, ha podido avanzar un poco más en las diligencias con las autoridades, además percibe que su opinión en las decisiones del colectivo son tomadas en cuenta y bien recibidas, a pesar de que en un inicio sólo daba apoyo a familias del Estado de México y Guanajuato.

También padeció que en el momento que Felipe desapareció ni siquiera existía la Comisión de Búsqueda de Personas de la Ciudad de México sino que fue creada hasta dos meses después, institución con la que ahora resalta que hay mucha colaboración para dar con el paradero de su hijo menor.

Cuando mi hijo recién desapareció la Comisión Local recién estaba empezando, tenía tres gentes, entonces en esa época ellos no podían hacer mucho, no podía yo exigirles porque pues estaba formándose apenas, pero actualmente ha estado en mucha colaboración conmigo, ha organizado bastantes búsquedas y sí ha sido han sido muy flexibles”, asegura.

Las búsquedas, detalla la señora Irma, se realizan en puntos donde las personas desaparecidas fueron vistas por última vez, en sus inmediaciones y en donde las madres “sienten” que han pasado o estado.

Foto: Ivonne Rodríguez /El Sol de México

En su caso, señala que las labores se han hecho en las cercanías de la colonia La Primavera, pero también en anexos y comedores populares, sin que hasta el momento haya algún avance.

Respecto a las indagatorias, la madre buscadora recrimina que a cuatro años del hecho, las autoridades argumentan que ha sido complicado dar con el paradero del joven porque “no dejó rastro”.

“Entonces es ahí en donde yo les digo ¿qué querían? ¿que mi hijo dejara huellas y dijera ‘por aquí me fui’? Pues no”, recrimina.

Foto: Ivonne Rodríguez /El Sol de México

Sin embargo, vecinos, comerciantes y gente de alrededor con las que se ha acercado a hablar rechazan haber visto algo sobre la desaparición de Felipe, lo que llevó a las autoridades a hacer un “análisis de contexto”, pero acusa que este sólo se hizo un estudio de la vida personal del menor y no de la situación delictiva de la colonia en donde fue sustraído.

“Yo creo que todas las mamás conocemos a nuestros hijos. Yo he reconocido que por cuestiones de trabajo, porque era mamá soltera y tenía yo que sacar todos los gastos, a lo mejor lo descuidé y a lo mejor en ese punto yo no conocía tanto a mi hijo como conozco al mayor, pero al hacer ellos el análisis de contexto ellos hicieron un análisis de la vida de mi hijo, no el análisis de contexto delictivo que hay en mi colonia, entonces son dos puntos (de vista) muy diferentes”, destaca.

Ella, en cambio asegura que en la época que realizó averiguaciones, mismas que entregó a la Fiscalía, pudo constatar que en la cercanía de la zona en la que desapareció Felipe, lo hicieron también otros 10 jóvenes de entre 17 y 25 de edad.

El rango de edad mencionado por la señora Irma es justamente el que tiene un mayor índice de incidencia de desapariciones en la Ciudad de México desde hace 10 años, de acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), pues representan el 37.63 por ciento de quienes han sido sustraídos.

El 2019, año en que desapareció Felipe, también representa un punto de quiebre para la capital en términos de cifras, pues en los cinco años anteriores, entre 2013 y 2018, las denuncias por desapariciones sumaron apenas 440, mientras que en 2019 la cifra llegó a 834.

Desde entonces el dato no ha parado de crecer salvo en 2020, año en la que la Ciudad se vio paralizada por la pandemia de Covid-19, pero en 2022 alcanzó el máximo histórico de mil 296 casos y hasta el 15 de agosto de 2023 ya sumaban 989.

Foto: Ivonne Rodríguez /El Sol de México

Irma Martínez Nicolás ahora cree que a diferencia del momento que atravesaba la capital cuando desapareció su hijo, en el que sólo encontraba colectivos que buscaban mujeres, ahora las desapariciones en el país y en la entidad son más “parejas”, incluso levemente más decantadas hacia los hombres.

Las estadísticas respaldan su estimación. Al menos desde 2013, el RNPDNO recoge que quienes más desaparecen en la capital son hombres, con dos mil 738 casos, en comparación con las mil 666 denuncias sobre la desaparición de mujeres y 199 más de personas de las que se desconoce su género.

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