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Sembrar territorio

Fuentes fidedignas. Por Isaias Alvarez

En medio de tanta política de escritorio, Olga Sosa Ruiz se fue a recorrer viveros y comunidades rurales de Jiménez.  Ahí, en Libertad Campesina y Mariano Escobedo, convivió con beneficiarios de Sembrando Vida, el programa agroforestal más emblemático del expresidente Andrés Manuel López Obrador y uno de los proyectos sociales que más presume hoy la Cuarta Transformación.

El alcance del programa ha sido tan fuerte que incluso la presidenta Claudia Sheinbaum lo llevó a la Cumbre de Líderes del G20 en Brasil durante su primera gira internacional. Ahí propuso crear un fondo mundial utilizando el uno por ciento del gasto militar para impulsar programas similares en distintos países. “Sembremos vida, sembremos paz”, dijo entonces la mandataria mexicana.

Sin embargo, más allá de las cumbres y los discursos, en el campo la diferencia se nota en la vida diaria. Olga Sosa, como presidenta de la Comisión de Agricultura del Senado, escuchó directamente a personas beneficiarias que hoy tienen un ingreso fijo, producen bajo orientación técnica, elaboran su propio fertilizante y aprovechan mejor sus parcelas.

Algunos incluso ya generan valor agregado con productos que venden en mercados y tianguis locales. Sembrando Vida también reactivó comunidades enteras, fortaleció el trabajo colectivo y devolvió movimiento económico a zonas rurales que durante años estuvieron olvidadas.

La realidad es que durante décadas las comunidades rurales pasaron años enteros viendo cómo el apoyo nunca llegaba. Por eso programas como este tienen impacto político y social. No solamente apoyan económicamente; también ayudan a devolverle dignidad al trabajador rural. En Tamaulipas ya son más de tres mil beneficiarios y el programa sigue creciendo.

La gira de la senadora también incluyó hogares apartados donde por años vivir sin energía eléctrica parecía algo normal. Como secretaria de la Comisión de Energía, la senadora recorrió comunidades donde el acceso sigue siendo complicado y donde apenas ahora comienzan a verse cambios con los programas de electrificación impulsados por el gobierno de Américo Villarreal Anaya.

Y ahí es donde la política cambia de tono. Porque una cosa es aparecer en eventos y otra sentarse a escuchar a las personas cara a cara, a ras de suelo, en lugares donde normalmente nadie voltea a ver si no hay campaña.

La visita a ejidos de Casas también termina reflejando algo que Morena intenta mantener como parte de su identidad política, el llamado humanismo mexicano y la idea de que “por el bien de todos, primero los pobres”. Y podrá sonar a consigna para algunos, pero en territorio esas frases toman otro sentido cuando la gente habla del cambio que sí alcanzó a tocar sus vidas.

Mientras otros siguen atrapados en la disputa por posiciones y candidaturas, Olga Sosa apareció haciendo política de cercanía. Porque al final, en política el territorio siempre habla. Y durante el recorrido mucha gente dejó claro que conoce a Olga Sosa, valora su cercanía y reconoce el trabajo que ha realizado.

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