Estado

KARLA CABRERA, EN MODALES SUPERA AL MAESTRO

POSDATA
«La diva» Vuelve a hacer de las suyas; deja muy mal parado a Guillermo Martinezimage

GASTON ESPINOSA GLZ.

El sol cala a rajatabla en las cercanías al Polyforum, dentro del parque Bicentenario. Un grupo de comunicadores de El Mante llegaba al primer retén instalado por el Estado Mayor Presidencial. Nos envían a una responsable de prensa, se llama Karla Cabrera, desprovista de sonrisa, educación y buenas maneras. «Ustedes no están en la lista de acreditados, no pueden pasar».

Se le aclara que el registro viene de parte del gobierno federal, no del estatal. Frunce el ceño, entonces envía al grupo a otra parte del lugar, distante a casi dos kilómetros, pero la buena fe de un empleado estatal aparece, ofrece dar un «raid» a la prensa. Y allá vamos.

Los registros normales de los milites. Aquí no es tanta la bronca, en el último filtro destinado a los medios vuelve el suplicio. Nuevamente Karla Cabrera aparece en escena. Papeles en manos llama a sus muchachos, los cita por nombre y empresa. A los de El Mante, por no decir que a los amigos de Alejandro Guevara Cobos, les pide que esperen en fila, bajo el sol. Aguantamos vara, pero en la sombra.

La dama parece no tener prisa, despacha a sus amigos y atiende su celular, en el que trata asuntos personales, no laborales.

Reviramos, la protesta de los periodistas es enérgica y ya no es Karla un buen conducto para el diálogo. Interviene un coordinador de giras para apaciguar y autorizar el pase, pero la funcionaria todavía con saña le advierte a un compañero del Mante que lo hace responsable de lo que hagamos adentro. Advertencia estúpida, inútil.

Entramos al Polyforum. Las quejas de los colegas de otras partes del estado es la misma. Gobierno del Estado les puso muchas trabas para llegar al lugar y adentro el favoritismo fue evidente con algunos.

Queda claro que el trato de la gente de Prensa de Gobierno del Estado es indigno, injusto, ofensivo. El amague y la advertencia es el común denominador en la gente de Guillermo Martìnez, un funcionario polémico al cual le llovieron protestas en pleno palacio de gobierno por parte de unas damas.

Fue un momento tenso para el encargado de la imagen del Gobernador que solo por días cambió su forma de actuar. Hoy es el mismo patán que gusta de hacer valer su poder y su presupuesto. Sus modales por lo pronto han dejado profunda huella en Karla Cabrera, quien ya pinta para superar al maestro. Una pena por Egidio.

DINERO A LA BASURA

El Gobierno del estado ha dado muestra real de cómo se puede tirar a la basura el dinero del pueblo. En la visita del Presidente de México Enrique Peña Nieto a ciudad Victoria, casi dos mil pendones colgaron de las luminarias de la capital tamaulipeca, agradeciendo la visita presidencial.

Es un gasto ofensivo cuando se habla de austeridad pero en realidad este gobierno ha sido de muchos claroscuros. Tamaulipas pretende ser candil de la calle y oscuridad de la casa, es evidente que el dispendio busca el halago fácil y el reconocimiento allende las fronteras.

Evidentemente seguimos en una burbuja, sin rumbo, presa del capricho y del rencor de quienes nos gobiernan.

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