La ofensa tiene medida

Por Oscar Díaz Salazar
Epale, epale, para tus machos compadre
La ofensa tiene medida
Yo nunca he sido cobarde,
y se jugarme la vida.
Y ahorita voy a contarte
verdades desconocidas.
Fragmento de canción de Vicente Fernández
Allá por los años noventa del siglo pasado, había un personaje que tenía al pueblo de Altamira en un puño, de su lado y a la buena, un líder carismático que era muy apreciado por su pueblo. Atento con las familias, cercano a la gente, generoso con la raza con la que convivía, con frecuencia les invitaba las caguamas.
Cuenta la historia (tal vez leyenda) que un día se le ocurrió tentar al gobernador del sombrero, con un muchachito con atuendo de mujer, cara bonita y cuerpo de tentación, que por supuesto le llenó el ojo al gobernante acostumbrado a bailar en las fiestas pueblerinas.
Cavazos Lerma fue la burla de la concurrencia, y de todo el Estado, cuando circuló el chisme, por bailar de cachetito con la que suponía era mujer.
Como dicen ahora, no tengo pruebas, pero tampoco tengo dudas, de que fue ese detalle el que marcó el ocaso de Genaro de La Portillo como jefe político de Altamira, y hasta la cárcel fue a dar por un tiempo.
La anécdota la recordé al ver el video del presidente municipal de Rio Bravo, Miguel Ángel Almaraz, grabado minutos antes del inicio de la sesión de Cabildo en la que (se supone) hizo entrega de su segundo informe de gobierno.
En la grabación, el presidente Almaraz pregunta desde el umbral de una habitación si ya llegó el gobernador, para luego encaminarse por un pasillo al mismo tiempo en que le habla a la cámara en un tono de burla, diciendo qué tal vez el gobernador les tiene preparada una visita sorpresa.
El video cierra con Almaraz rodeado de personas repitiendo qué tal vez sea sorpresa la visita del gobernador.
El video retrata a un gobernante (Almaraz) que al no haber podido, ni querido, ni sabido dar la pelea en los temas importantes, en la municipalización de la Comapa, en la gestión para hacer obras, recurre a la burla grosera, rebajando el nivel del debate, que acorrienta el diálogo y boicotea la interlocución.
En cuanto al asunto del No informe, el privilegio y oportunidad de la duda en cuanto a sus razones, ya las perdió al incumplir con la promesa de iluminar el tramo carretero que va de Palo Blanco al libramiento. Si hoy vuelve a reciclar esa promesa que hizo el año anterior, no tiene la menor credibilidad.
Ante esos desplantes del presidente guachicolero, se agiganta la figura de personajes como Juan Antonio Guajardo, que le daba soporte a sus habladas, con argumentos, demandas, querellas y acciones administrativas y políticas, encaminadas a beneficiar a los riobravences y no solo a compensar sus frustraciones personales.



