
Fuentes fidedignas. Por Isaias Alvarez
.-Beto Granados se luce con los bomberos
.-A Rocha le duró poquito el regreso
.-Claudia deja buen saldo para Américo
.-Legisladores aprovechan el fin de semana
Bien le fue este sábado al alcalde de Matamoros, Alberto “Beto” Granados, pero mejor les fue a los integrantes del Heroico Cuerpo de Bomberos. Y es que el alcalde decidió que este año el Día del Bombero no pasaría con el tradicional desayuno, el discurso de rigor, la fotografía y hasta el próximo año. Le puso algo más.
En Matamoros hubo Muro de Honor, colocación de una escultura y bono por el Día del Bombero, tres acciones con las que Beto Granados hizo de la conmemoración algo distinto y, sobre todo, especial para los tragahumo.
El Muro de Honor “Héroes de Matamoros” quedó como reconocimiento permanente para quienes han dedicado buena parte de su vida al servicio y protección de los matamorenses. La escultura también tiene su significado: es un reconocimiento público para esos hombres y mujeres que corren hacia el peligro mientras todos los demás hacemos exactamente lo contrario.
Y luego vino el bono. Porque los homenajes son bonitos, las esculturas duran muchos años y las palabras siempre se agradecen, pero tampoco está de más que el reconocimiento llegue al bolsillo de quienes todos los días se juegan la vida.
Ahí estuvo quizá lo especial de la conmemoración organizada por Beto Granados: hubo memoria para quienes han servido, un símbolo para quienes continúan haciéndolo y un beneficio directo para los bomberos y sus familias. Nada mal.
Sobre todo, para una corporación cuyos integrantes suelen recibir muchos aplausos cuando ocurre una tragedia, pero que no siempre recibe el mismo reconocimiento cuando no hay incendios, accidentes o emergencias frente a las cámaras. Beto entendió bien el momento y también la forma.
Por cierto, el detalle tampoco le viene nada mal políticamente al alcalde. Beto Granados empieza a mostrar una manera bastante particular de ejercer la Presidencia Municipal: mucha calle, contacto directo y presencia con sectores que tienen reconocimiento natural entre la población. ¿Será que ya le agarró el modo?
Porque 2027 parece lejano, pero cada vez son más los políticos tamaulipecos que se comportan como si estuviera a la vuelta de la esquina. Aunque hay otros que, definitivamente, calcularon mal los tiempos.
Vaya numerito el que protagonizó Rubén Rocha Moya en Sinaloa. Después de 112 días de licencia, el gobernador decidió que ya era hora de regresar. Volvió el viernes y para el sábado ya estaba pidiendo licencia otra vez. Ni las vacaciones de fin de semana duran tan poquito.
Lo peor para Rocha no fue regresar, sino descubrir que aparentemente nadie importante estaba esperando su regreso. Claudia Sheinbaum dijo que se enteró de la reincorporación por las redes sociales del propio gobernador; Morena tomó distancia y los gobernadores de la Cuarta Transformación terminaron cerrando filas alrededor de la presidenta.
Este domingo, para acabarla, los nueve integrantes de la Diputación Permanente del Congreso de Sinaloa aprobaron por unanimidad la nueva licencia. Ni quién metiera las manos.
Mucho se ha escrito sobre quién convenció a Rocha de volver. Hay versiones que apuntan hacia personajes del viejo círculo obradorista y quienes quieren encontrar en todo este episodio el primer gran encontronazo entre los llamados “duros” de Andrés Manuel López Obrador y el grupo que hoy rodea a Claudia Sheinbaum.
Puede ser, o puede que no. Hasta ahora son versiones y así deben tomarse. Lo único comprobable es que Rocha regresó sin haber avisado a la presidenta y, unas horas después de que Claudia marcara públicamente su posición, decidió volver a irse.
Con eso alcanza para sacar cuentas. Porque una cosa es tener derecho a regresar a Palacio de Gobierno y otra muy distinta encontrar que el poder sigue ahí esperándolo. A Rocha todavía le falta ver quién termina ocupando interinamente la gubernatura, pero una cosa ya quedó clara: aquel regreso triunfal terminó siendo cualquier cosa menos triunfal.
Por cierto, quien cerró una muy buena semana fue el gobernador Américo Villarreal Anaya. La reciente gira de Claudia Sheinbaum por Tamaulipas dejó bastante más que fotografías: fueron tres días de agenda presidencial, recorridos, supervisión de obras y compromisos para el estado.
Américo acompañó a la presidenta en una visita que volvió a mostrar la coordinación entre ambos gobiernos. Y por si alguien necesitaba traducción, la propia Claudia se encargó de hacerla: “Trabajamos muy bien con el gobernador Américo Villarreal”, dijo públicamente.
Más claro, imposible. La presidenta destacó proyectos que se desarrollan conjuntamente en infraestructura hidráulica, el puerto de Matamoros y el campo tamaulipeco. Para Américo, la gira dejó algo que en política vale tanto como los anuncios: respaldo presidencial.
Y no es un detalle menor. Mientras en otras entidades las diferencias políticas ocupan espacios nacionales, Tamaulipas consiguió colocar en la agenda presidencial proyectos, obras y necesidades estratégicas para su desarrollo. Eso es lo que finalmente cuenta.
Además, Américo tendrá próximamente oportunidad de recorrer nuevamente el estado y mostrar directamente lo realizado por su administración. Ahí habrá bastante tela de dónde cortar: obras, programas, inversiones, agua, salud, infraestructura y resultados que seguramente el gobernador irá poniendo sobre la mesa municipio por municipio.
La visita de Sheinbaum dejó claro que Américo llega a esa etapa con una relación sólida con Palacio Nacional y con proyectos federales caminando para Tamaulipas.
Y si de caminar territorio hablamos, que alguien le pregunte a Olga Sosa dónde compra las vitaminas. La senadora estuvo este fin de semana participando en las actividades de Morena y volvió a poner sobre la mesa una palabra que seguramente escucharemos hasta el cansancio durante los próximos meses: unidad.
No es casual. Morena comienza a entrar en esa maravillosa temporada en la que todos hablan de unidad mientras cada quien empieza discretamente a revisar sus números. La elección de 2027 todavía está lejos, dicen.
Claro. Por eso Olga recorre territorio, Morena intensifica sus actividades, empiezan a multiplicarse reuniones y encuentros y cada semana aparece alguien con la necesidad urgente de aclarar que no anda buscando absolutamente nada. Qué tranquilidad.
Olga, por lo pronto, tiene una explicación bastante sencilla para moverse por todo Tamaulipas: es senadora de la República y además lleva tiempo haciéndolo. Este fin de semana volvió a llamar a la militancia a mantenerse unida, defender el proyecto de Claudia Sheinbaum y recorrer el territorio para informar sobre las acciones de la Cuarta Transformación.
Lo interesante no será solamente que Olga recorra Tamaulipas. Será ver dónde se detiene, a quién reúne, quién aparece y quién no. Ahí suelen encontrarse las mejores pistas, porque una cosa es andar y otra saber por dónde caminar.
Y Morena tendrá mucho que caminar durante los próximos meses. Las candidaturas de 2027 todavía tendrán que pasar por reglas, registros, filtros, encuestas y, seguramente, uno que otro dolor de cabeza. Antes habrá aspirantes que deberán decidir si realmente quieren jugar y otros que seguramente ya lo decidieron, aunque todavía no quieran decirlo.
Otro que tampoco aprovechó el fin de semana para quedarse viendo televisión fue Humberto Prieto Herrera. El presidente de la Junta de Gobierno del Congreso del Estado estuvo en Reynosa, su tierra, acompañado por su esposa, Verónica Garza de Prieto, encabezando una Brigada Ciudadana en Jarachina Sur.
Hubo servicios médicos, atención dental, consultas psicológicas, asesoría jurídica, cortes de cabello, actividades artísticas y hasta bingo con regalos. Más de un centenar de vecinos de Jarachina Sur y sectores aledaños acudieron a la jornada.
Humberto explicó que la intención era apoyar a las familias ante los gastos del regreso a clases y, de paso, escuchar directamente sus peticiones. Bien hecho, porque para saber qué pasa en una colonia siempre será mejor caminarla que esperar el reporte en una oficina.
Prieto, además, viene manteniendo presencia en Reynosa. Nada raro: es diputado de ese municipio y atender a sus representados forma parte de la chamba. El problema, otra vez, es el condenado calendario.
Reynosa será una de las plazas que todos observarán rumbo a 2027 y tarde o temprano Morena tendrá que comenzar a medir a quienes tengan posibilidades de competir por la Presidencia Municipal. ¿Humberto Prieto? Calma.
¿Está haciendo cosas que le permiten mantener y ampliar presencia política en Reynosa? Eso sí. Y tampoco parece tener demasiadas ganas de desperdiciar los fines de semana.
Mientras unos siguen asegurando que todavía no son tiempos, Humberto camina colonias, se reúne con familias y construye una presencia que, llegado el momento, seguramente alguien terminará midiendo. Como medirán a Olga, a los alcaldes, a los diputados y a todos aquellos que comiencen a levantar, aunque sea discretamente, la mano.
Después vendrán las encuestas, las fotografías casuales, los “yo estoy concentrado en mi responsabilidad”, los “será lo que diga el pueblo”, los “estaré donde el movimiento me necesite” y, por supuesto, el infaltable “no son los tiempos”.
Esa película ya la vimos. Lo divertido es que cada tres años vuelven a vendernos boleto.
REMATE: Qué mala costumbre tienen los políticos de decir que no son los tiempos justo cuando empiezan a comportarse como si ya se les estuviera haciendo tarde.



