Análisis

Con Café y a Media Luz | El delicado contexto

Por Agustín Jiménez.


Cuando deambulé por las aulas de la gloriosa Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, tuve a distinguidos, experimentados y diestros profesores que compartían e impartían su conocimiento entre todos aquellos que quisieran aprender los secretos de la comunicación; entre todos ellos se destacó la catedrática de la materia de relaciones públicas.
“Hay públicos a los que se les trata con pincitas” – decía al tiempo que simulaba la herramienta con los dedos de sus manos – “y hay otros a los que, a las pincitas, les debemos poner algodón”. Aseguraba enfática pues le asistía y le sobraba la razón. Esta filosofía laboral, me permito ponerla de preámbulo para comprender lo que ha acontecido en las últimas horas.
Esta situación de “tratar con pincitas” al público social, se agudiza cuando la masa está en un momento de tensión, angustia, deterioro o de temor por alguna razón – intrínseca o extrínseca – que pueda rasgar el tejido que la cohesiona. Como ejemplo de esas “amenazas” pueden ser un conflicto bélico, un creciente fenómeno delincuencial o, como lo estamos viviendo en nuestros días, una pandemia que ya ha cobrado miles de vidas a lo largo y ancho del orbe.
Seguramente usted ya sabe del caso al que me estoy refiriendo y le invito a que reflexionemos sobre “ambas caras de la moneda”. No para emitir un juicio y señalar a un culpable, por el contrario, para revalorar nuestra posición en torno a lo acontecido y continuar atendiendo fielmente las indicaciones de la autoridad de salud que lo único que están buscando, más allá de partidismos y oposiciones, es salvar vidas.
Si le parece, gentil amigo lector, nos vamos por orden de aparición.
Viernes por la noche surge la pieza informativa que originó el ajetreo que se ha vivido. En el estricto sentido del quehacer periodístico, podemos decir que los datos mostrados buscan que se readecúe o “se actualice” la información nacional. Sin embargo, “el tratamiento” que se le da a la nota, saca de contexto la buena intención que pudiera tener y, como si eso fuera poco, se remata con la invitación a desconocer lo dicho por las autoridades en materia de salud. No estamos en el momento social para hacer tal invitación.
Sábado a mediodía, circula un video del presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Andrés Manuel López Obrador, en el que respalda por completo al Dr. Hugo López – Gatell y le reitera la confianza a su labor; le pide al pueblo de México seguir las indicaciones y, por último, hace referencia a “un amigo que se equivocó”.
En este rubro, lo que dice el presidente López, es lo más lógico que pudiéramos resumir en una frase: “En cuestiones de salud, haga caso a su médico”.
La única duda que me queda con la participación del ejecutivo es ¿Por qué cuando se trató de un deportista, una artista y un comediante que en su momento hicieron comentarios de menor impacto, el mandatario los señaló como “contratados por los opositores” además de otras cosas y, en este caso, cuando la frase y la nota son sumamente delicadas, simplemente se dice que “es un amigo que se equivocó”?
Ese mismo sábado por la tarde la Secretaría de Gobernación hace público un “apercibimiento” a la empresa en cuestión para que rectifique sus contenidos. Para entender un poco lo que significa esa palabra –“apercibimiento”- la podemos resumir como un llamado de atención “burocrático” y por oficio para la inmediata readecuación, en este caso, de la línea editorial. De lo contrario se aplicará la sanción correspondiente.
Por la noche, y a pregunta expresa de un reportero para saber la opinión del facultativo sobre todo lo que había ocurrido en las últimas horas, el médico tuvo la postura más coherente que he observado en los últimos días ante un embate como el vivido: “Es un honor porque le estoy dando voz a centenas de miles de profesionales de la salud de todos los estados… Es información que proviene de todos los estados y es una gran responsabilidad”, dijo el funcionario público.
Más adelante aseguró que “…Tengamos serenidad. No es raro y tampoco es sorprendente que se exalten los ánimos. Los seres humanos frente a la incertidumbre pueden reaccionar de una forma agresiva. No pasa nada, pero hay que procurar que esto no ocurra…”, de esta manera, López – Gatell le dio una salida digna y honrosa tanto a la pregunta del reportero que podría abonar innecesariamente a la polémica ya creada, como a la nota vertida por el medio de comunicación un día anterior, al accionar de la Secretaría de Gobernación, a él mismo y al presidente Andrés Manuel López Obrador.
Y es que, en estos momentos, el contexto nacional que se vive referente a la pandemia no está para generar ataques o descalificativos, pero sí urge resolver dudas, fortalecer líneas de comunicación, lanzar exhortos que le permitan a la población hacerle frente al avance del padecimiento y evitar las confrontaciones.
En un apego a la honestidad, esto último que escribí, aplicaría para todas las figuras que inciden en este hecho, pues hoy más que nunca, necesitamos cuidarnos los unos a los otros y, hasta este momento, la mejor manera es haciéndole caso a la autoridad competente, es decir, a las secretarías de salud de los diferentes niveles, pues todas coinciden en algo sumamente sencillo: ¡Quédese en casa!
Y hasta aquí pues como decía cierto periodista: “El tiempo apremia y el espacio se agota”.

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