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Los senadores del PAN, ahora unidos, insisten: No habrá Reforma Energética si no pasa primero la Electoral

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El tema que en mayo separó a los senadores panistas, ahora los une. Se trata de la Reforma Electoral. En mayo, la presentación por parte del entonces coordinador de los senadores panistas, Ernesto Cordero Arroyo, de una propuesta de reforma política paralela a la acordada dentro del Pacto por México, generó una tormenta política en la bancada blanquiazul. La iniciativa le costó el cargo a Cordero Arroyo, quien fue removido por el dirigente nacional del Partido Acción Nacional (PAN), Gustavo Madero Muñoz.

Esa remoción dejó como saldo una fracción dividida. De 38 senadores, 24 apoyaban a Cordero y así se lo hicieron saber a Madero Muñoz. Los senadores panistas se enfrascaron en una batalla por los recursos de la bancada y debieron acordar una tregua luego de ver como sus pleitos intestinos ponían en riesgo al partido rumbo a los comicios del pasado 7 de julio. La tregua sirvió para que los bandos se acercaran y aunque las diferencias persisten, en el tema de la Reforma Electoral han acordado que la discutirán antes de hacer lo propio con las reformas Energética y Hacendaria. Ahora, a pocos días de haber comenzado el periodo ordinario de sesiones legislativas, la Reforma Electoral es una de las prioridades legislativas acordadas por la bancada del PAN.

Los protagonistas de la tormenta, Cordero y el presidente Gustavo Madero, han mostrado su concordancia en el tema. Al dirigente panista le preguntaron el viernes pasado si el PAN iría unido. “Así es, va seguir unido en estos objetivos como han salido las votaciones y ustedes han registrado, siempre han salido unidas las de diputados y las de senadores”, respondió. Los temas que mueven a los panistas en la reforma electoral son la creación del Instituto Nacional de Elecciones (INE), que le quitaría poder a los gobernadores de incidir en las elecciones estatales; la reelección de diputados y presidentes municipales; y la segunda vuelta electoral, que permitirá dirimir cerrados procesos electorales. “Yo espero que sí (ir juntos), y si no va la reforma electoral, ni el tema energético ni el fiscal van. Va primero esta reforma que es muy importante para garantizar las libertades de ciudadanos”, dijo la Senadora Marcela Torres Peimbert, cercana al grupo maderista.

“Lo dimos a conocer a finales de agosto, en la plenaria, encabezada por el coordinador (Jorge Luis Preciado) junto con la mayoría de la bancada, así estamos todos en acuerdo, no hubo diferencias y se habló de que vamos a generar un documento sólido y hacia a dónde vamos a ir, incluso se habló de puntos concretos y de qué se estaría buscando”, dijo por su parte la Senadora Pilar Ortega, una de las más férreas defensoras de Cordero LAS CAUSAS DE DIVISIÓN En mayo pasado, el coordinador de los senadores panistas, el también ex Secretario de Hacienda del gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, decidió presentar su propia iniciativa de reforma electoral, un día después de que el presidente Madero presentara una en nombre del PAN. La reacción de Madero fue inmediata. Un día después anunció que pondría a evaluación la gestión de Cordero al frente de la bancada panista, y advirtió que en uso de sus atribuciones podría removerlo.

El anuncio desató reacciones furibundas de senadores afines a Cordero, y allegados también al ex Presidente Felipe Calderón. Defendieron a su todavía coordinador. La olla de presión en que estaba convertido el PAN comenzó a dejar escapar los descontentos, generados desde inicios de año, luego de que Madero firmara el Pacto por México, y legisladores afines a Calderón se mostraran inconformes, al considerar que el acuerdo legislaba sin tomarlos en cuenta a ellos, como era Javier Lozano.

El anuncio de Madero fue el momento para ajustar cuentas, e incluso el ex Presidente Calderón escribió en un tuit que en sus tiempos la ropa sucia del PAN se lavaba en casa. Fue un mensaje que aceleró la suerte de Cordero, quien fue destituido por Madero, y sustituido por el poco conocido Senador Jorge Luis Preciado. Pero las diferencias no quedaron ahí. Los 24 senadores corderistas –la bancada está compuesta por 38 legisladores– buscaron restarle poder al nuevo coordinador, para lo cual se pusieron a trabajar en la redacción de unos nuevos Estatutos de la fracción, para que ellos pudieran mantener el control de los recursos económicos.

Preciado, abogado de profesión, no se quedó de brazos cruzados, y mando a un ministerio público para evitar que alguien ajeno a él pudiera entrar en las oficinas de la tesorería de la bancada. Del lado maderista se exhibió a Ernesto Cordero, al revelarse que como coordinador había autorizado recursos para la compra de shampoo contra la calvicie, así como chicles y botellas de ron. A menos de un mes de las elecciones del 7 de julio, donde el PAN se jugaba su bastión histórico, Baja California, y cuyos comicios podían significar una recuperación luego del desastroso resultado del 2 de julio del año pasado, los senadores lograron un acuerdo: una tregua de declaraciones. Los resultados electorales, en los que refrendaron el gobierno del estado fronterizo con el triunfo de Francisco “Kiko” Vega y en las capitales de Oaxaca y Puebla, trajeron un aire menos viciado al PAN.

Se reivindicó al interior del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) la figura de Cordero, y se aclaró que no había cometido irregularidades. Asimismo actores de ambos bandos, corderistas y maderistas, llamaron a sus compañeros a la prudencia. La imagen que daban al resto de los actores políticos era de rijosos, y hasta el PRI y el PRD les habían pedido bajarle de decibeles. Asimismo, los senadores y la dirigencia panista estaban al tanto de que una fracción dividida no alcanzaría para aprobar reformas que al partido le interesaban ni impedir un mayoriteo por parte del PRI y sus aliados, los partidos Verde y Nueva Alianza. Sin alinearse a Madero ni resolver sus diferencias –ahí queda de ejemplo lo ocurrido en la Asamblea Nacional panista, que terminó en zafarrancho–, los panistas en el Senado curaron sus cicatrices y en la plenaria realizada hace poco menos de dos semanas cerraron filas.

Aprobar la reforma político-electoral fue uno de los acuerdos que formó parte de sus posicionamientos. “Discutiremos la reforma energética una vez que se concrete una reforma política y electoral que comprenda, entre otros temas, la segunda vuelta electoral, la reelección legislativa y de alcaldes, el gobierno de coalición, el derecho de réplica, la regulación de la propaganda gubernamental y el Instituto Nacional de Elecciones”, según el documento que emitieron. LOS TEMAS Para la Senadora Torres Peimbert una parte central importantísima es el INE. Un instituto nacional que organice las elecciones de los estados, y evitar la cooptación por parte de los gobernadores de los institutos locales. “Un punto importante es dotar al instituto para organizar las elecciones federal y también estatales. Esa es la parte central”, dijo a SinEmbargo. También entre sus objetivos está regular de mejor manera los gastos de campaña y poder sancionar durante los periodos de campaña las irregularidades. “De nada sirve si se aplica hasta que ese candidato ya está en el puesto, tenemos el caso Monex por Enrique Peña Nieto, buscamos hacer más pertinente en tiempo y sanciones el tema de la fiscalización de las campañas”, añadió.

La bancada panista también va por la equidad de género en las contiendas electorales y garantizar que por lo menos 45% de las candidaturas a puestos de elección popular sea ocupado por mujeres. La Senadora Ortega por su parte dijo que si van juntos es porque saben que con una reforma político-electoral pueden hacer contrapesos al Poder Ejecutivo.

La legisladora de Guanajuato agregó temas a incluir en la discusión de la reforma, como la relección de diputados y alcaldes. “Ya lo hemos manifestado, tres años es insuficiente (al frente de una diputación o alcaldía). También es factible que sea la ciudadanía la que decida la continuidad o si decide o no darle el respaldo. Lo mismo que los diputados, que no atiendan sus distritos es en detrimento de ciudadano y contribuye a mala imagen del legislativo, entonces que sea la ciudadanía quien decida si se quedan o se van”. Ortega dijo que han trabajado en el tema y lo que está pendiente es saber quiénes participarán en las mesas de trabajo al respecto. Torres Peimbert esperan que vayan unidos, como lo fueron en la aprobación de la reforma educativa. “Que no haya tantas diferencias y votar con un solo criterio”, concluyó.

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