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LA SORPRESA DEL INFORME DE LA UAT

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Esa mañana en el teatro Juárez, nadie se lo esperaba. No se lo esperaba el rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, José Ma. Leal Gutiérrez, que recién acababa de haber expuesto cómo la UAT había pasado de tener 283 profesores certificados en el Programa de Mejoramiento del Profesorado, PROMEP, en el 2006, a 490 en este año, que de 40 miembros del Sistema Nacional de Investigadores habían pasado a 75 o que el 90% de los programas de licenciatura de la universidad están reconocidos como programas de calidad por la Secretaría de Educación Pública.
Tampoco se lo esperaba un auditorio repleto de la comunidad universitaria, rectores de otras universidades, autoridades y periodistas que estaban presentes ese viernes seis de noviembre de 2013 en el IV Informe Rectoral del ingeniero José Ma. Leal Gutiérrez y toma de protesta del contador público Enrique Carlos Etienne Pérez del Río como rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) para el periodo 2014-2017.
Y es que esa mañana Enrique Etienne se levantó sin aviso de su lugar, tomó el micrófono fuera de protocolo y se dirigió a los presentes. Les explicó que, para expresar el reconocimiento de los colaboradores del rector, estaban ahí con ellos los músicos de la orquesta sinfónica de la UAT dirigidos por el maestro Juan José Maldonado y acompañando al tenor Víctor Hernández, destacado intérprete egresado de la Facultad de Música de dicha institución y quien recibe este año el reconocimiento que otorga Instituto Nacional de Bellas Artes al tenor joven del año.
“Hoy la orquesta y yo deseamos darle las gracias a nuestro querido Chema” diría el tenor y a continuación entonó en honor al rector saliente a mi manera, luego amor de mi vida y por último las golondrinas. “Aquí está el amor que se expresa” dijo el tenor refiriéndose al emotivo aplauso que el público dedicaría al ingeniero Leal Gutiérrez. El teatro se llenó de esa luz que solo la música emite y todos sintieron su corazón más cerca del Alma mater de todos los tamaulipecos.
“Todo aquel que ha pasado por nuestra universidad ya jamás se va del todo, su corazón pertenece siempre a la UAT. Como egresado de esta casa de estudios, como maestro que he sido, como su rector que fui, llevaré siempre la camisa de la UAT bien puesta, la llevaré a cada lugar donde vaya, con el orgullo y el honor de haber andado sus pasillos, de acariciar sus paredes, de conocer a tantos jóvenes y maestros que a través del trato cotidiano se hicieron parte de mi familia” dijo el rector al final, en este su último informe, y sus palabras aún permanecen en los asistentes al evento.

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