Análisis

GOLPE QUE NO MATA

Desde que el ex dirigente nacional del PAN dejó fuera de la carrera por la candidatura presidencial panista a Margarita Zavala, el supuesto plan A del PRI para evitar el eventual triunfo de AMLO en los comicios del primero de julio, el gobierno emprendió una feroz embestida contra Ricardo Anaya Cortes que no ha cesado.
Inicialmente, la campaña exhibía la vida de lujos que el candidato del Frente se daba en Atlanta, Estados Unidos, en donde vive su familia, que no prosperó.
Después, lo acusó de enriquecimiento ilegal que tampoco tuvo éxito. Más recientemente, agregó al golpeteo mediático contra el aspirante blanquiazul la presunción de responsable del delito de lavado de dinero que, hasta el momento, no ha pasado de periodicazos.
El objetivo, evidentemente, no parece encarcelarlo o siquiera echar abajo su candidatura, pues si tuvieran las pruebas que afirman, ya lo habrían hecho.
No, todo parece indicar, al menos hasta ahora, que lo que se propone el régimen es simplemente desacreditarlo ante la opinión pública, en forma especial ante los votantes, para restarle seguidores, desbancarlo del segundo sitio de las preferencias electorales y truncar sus sueños presidenciales.
Luego, meter a la contienda a Jose Antonio Meade, que hasta la fecha no ha podido salir del tercer lugar, y cuando esto se haya logrado, enderezar una campaña similar a la de Anaya contra Andrés Manuel López Obrador.
Sin embargo, como a este no le han encontrado nada que pudieran utilizar para acusarlo de algún delito, van a seguir insistiendo en que es un populista, que va a entregar a Rusia el petróleo que los priistas están entregando a transnacionales gringas y europeas, entre otras bobadas asusta tontos, para limpiar el camino a los Pinos al ex Secretario de Hacienda.
Hay que recordar, no obstante, que, como advirtiera el filósofo alemán Friedreich Nietchze, “golpe que no mata fortalece” y si, como el joven maravilla ha retado a la PGR y al SAT a que si tienen pruebas y evidencias de los delitos que le imputan que procedan judicialmente en su contra, no lo hacen, el abanderado de la alianza albiceleste podría salir fortalecido de las acusaciones.
Mientras esto no suceda, el pleito del gobierno contra el candidato blanquiazul para lo único que ha servido es para reforzar el posicionamiento político de tabasqueño que se mantiene de puntero de la carrera presidencial.
Y el PRI corre el riesgo de seguir perdiendo militantes.
Esta semana, por ejemplo, 150 priistas de Aguascalientes abandonaron las filas del tricolor en protesta contra la camarilla, eso dijeron, que maneja al partido en aquel Estado, al que echaron en cara que se dedica a repartir las candidaturas sólo entre los integrantes de un reducido grupo, en tanto que a los que tienen una verdadera trayectoria y cuentan con el respaldo de las bases y de los ciudadanos, los hacen a un lado o les otorgan puestos segundones y a veces ni eso
Como es de todos sabido, un fenómeno similar al de Anaya y el Peje se registró en Tamaulipas en el proceso electoral del 2016. El equipo de propaganda del entonces candidato del Revolucionario Institucional a la gubernatura tamaulipeca, Baltazar Hinojosa Ochoa, ahora miembro distinguido del equipo de campaña de Meade, acusó sistemáticamente a Francisco García Cabeza de Vaca de delincuente.
Sin embargo, a la hora de acudir a las urnas, los tamaulipecos, empezando por miles de priistas, salieron a votar mayoritariamente por el representante de Acción Nacional, fenómeno que puede repetirse en la sucesión presidencial, bien para llevar al nativo de Macuspana o a Anaya a la presidencia de la República.
Como dijera el senador panista Roberto Gil Zuarth, el hartazgo de la gente contra la forma en q ue se ha conducido el país ha llegado a tales extremos que es más fuerte la indignación social que el miedo.
La que de plano da tristeza es la ex primera dama de México. Ha sido tan precario el respaldo que le han dado los electores que en un acto de honestidad, si es realmente congruente con sus ideales panistas como asegura, debería de declinar en favor de Ricardo Anaya o quitarse la máscara y apoyar abiertamente al candidato del PRI y sus aliados el Verde y el Partido Nueva Alianza.
Conformarse con el papel de quita votos al PAN y de palera del partido que gobierna la nación, es realmente vergonzoso

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