Lalo y Claudia

Fuentes fidedignas. Por Isaías Alvarez
Lalo Gattás tuvo oportunidad de saludar este sábado a Claudia Sheinbaum a su llegada al Tecnológico de Victoria. El encuentro fue breve, como suelen ser estos saludos en las giras presidenciales, pero el alcalde alcanzó a agradecerle algo que para él tiene un valor que rebasa la cortesía: el respaldo para construir la segunda línea del acueducto.
Y es que Lalo comienza a tener una circunstancia que hace algunos años pocos le concedían: tiempo, obra y presencia política. Sobrevivió al desgaste de gobernar una capital con problemas de agua, consiguió la reelección y ahora puede colocar entre sus activos una de las obras más importantes que tendrá Victoria en décadas. En política, sobrevivir primero y crecer después suele ser una combinación bastante rentable.
La segunda línea tampoco cayó del cielo. Gattás insistió desde el municipio y encontró en Américo Villarreal al aliado indispensable. El gobernador tomó el proyecto, lo convirtió en una prioridad estatal y consiguió llevarlo hasta la Federación. Claudia Sheinbaum terminó de cerrar el círculo con el respaldo de su gobierno. Lalo puede reclamar la gestión; Américo, haberla convertido en proyecto de Estado; y Claudia, estar poniendo el peso federal para concretarla.
Pero la fotografía del sábado tiene otra lectura. Gattás ya no está solamente en la etapa de resolver los problemas cotidianos de Victoria. Poco a poco comienza a asomarse a una conversación política más amplia, y hacerlo con una obra de esta dimensión bajo el brazo resulta bastante mejor que hacerlo solamente con aspiraciones. La política tamaulipeca está llena de personajes que primero buscaron candidatura y después intentaron construir méritos; Lalo parece estar recorriendo el camino al revés.
No sé hasta dónde quiera llegar Gattás ni hasta dónde lo dejen llegar cuando comiencen las definiciones que vienen, eso todavía pertenece al terreno de las especulaciones. Lo que sí puede decirse es que el alcalde llega a esa conversación en mejores condiciones que hace algunos años: reelecto, cercano al gobernador, con interlocución federal y con una obra que puede modificar la vida cotidiana de la capital.
Por eso el saludo con Claudia vale políticamente. No porque una fotografía con la Presidenta otorgue candidaturas —si así fuera, habría que ampliar considerablemente las boletas electorales—, sino porque encontró a Lalo en un momento distinto de su trayectoria. Ya no estaba pidiendo que voltearan a ver un proyecto; estaba agradeciendo que el proyecto se estuviera haciendo. Y esa diferencia parece pequeña, pero en política no lo es.
Gattás llegó a la alcaldía obligado a demostrar que podía gobernar Victoria; hoy la circunstancia es distinta. Tiene reelección, una obra de gran calado en marcha y una relación política que alcanza Palacio de Gobierno y Palacio Nacional. La segunda línea llevará agua a la capital, pero también puede terminar convirtiéndose en la obra que marque un antes y un después en la trayectoria política de Lalo.



