La política de la escasez

Fuentes fidedignas. Por Isaías Álvarez
Hay políticos que saben construir una carrera desde las soluciones y otros que prefieren hacerlo desde las crisis. Esperan el momento preciso en que un problema alcanza suficiente indignación para convertirlo en escenario, sacar el teléfono celular, encender una transmisión en vivo y presentarse como los únicos que escuchan a la ciudadanía. No buscan apagar el incendio; buscan aparecer en la fotografía mientras el incendio sigue ardiendo.
Eso explica buena parte de lo que hoy comienza a verse en Tamaulipas. Conforme se acerca el proceso electoral de 2027, personajes que durante años pasaron prácticamente inadvertidos empiezan a multiplicar su presencia pública. Aparecen las despensas, los juguitos, las botellas de agua, las rifas, los giveaways, las visitas a colonias y toda esa vieja receta que la política mexicana ha utilizado durante décadas para fabricar popularidad cuando se acercan las urnas.
El episodio ocurrido en el Cabildo de Nuevo Laredo entre el regidor panista Gamaliel Infante y la alcaldesa Carmen Lilia Canturosas es un buen ejemplo de ello. La crítica al gobierno no solamente es válida; es necesaria. Lo que merece analizarse es cuándo aparece esa crítica y cuál es su verdadero propósito. Porque existe una diferencia enorme entre señalar una administración y utilizar cada dificultad ciudadana como trampolín electoral.
La crisis del agua representa uno de los desafíos más delicados que enfrenta el norte de Tamaulipas. No es un problema exclusivo de Nuevo Laredo ni nació con una administración municipal. La disminución en la disponibilidad del río Bravo, las altas temperaturas y el incremento en el consumo han obligado a distintos municipios a implementar medidas extraordinarias para sostener el abasto. Es una realidad compleja que difícilmente puede resumirse en un video de treinta segundos para redes sociales.
En los últimos días el regidor recorrió colonias grabando testimonios de vecinos afectados por la falta de agua. Las imágenes circularon ampliamente y despertaron indignación, como era de esperarse. Pero una vez terminada la transmisión quedó una pregunta que también merece respuesta: ¿qué hizo después de apagar la cámara? Porque registrar un problema puede generar reproducciones; pero resolverlo exige mucho más que eso.
Mientras esas grabaciones recorrían las redes sociales, la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado desplegaba pipas para abastecer colonias del sur de la ciudad como Santa Cecilia, Valle Dorado, Elizondo y San Mauricio, donde la baja presión obligó a llevar agua directamente a las familias. Paralelamente mantuvo el monitoreo de la red para dirigir recursos a las zonas con mayores afectaciones. Nadie puede sostener seriamente que esas acciones eliminan una crisis de esta magnitud, pero tampoco puede ignorarse que existe una diferencia entre administrar una emergencia y utilizarla como plataforma política.
La democracia necesita oposición, lo que no necesita es oportunismo. Quiero pensar que la ciudadanía distingue cada vez con mayor facilidad quién llega con una propuesta y quién llega buscando un video viral y posicionarse para el próximo proceso electoral.
Quizá por eso el panismo neolaredense atraviesa un momento particularmente complicado. Quien durante años fue considerada una de sus principales cartas, Yahleel Abdala Carmona, enfrenta un proceso penal por el presunto desvío de alrededor de 900 millones de pesos relacionado con compras de despensas. Un antecedente de esa magnitud obliga al partido a reconstruir nuevos liderazgos.
Ese vacío explica la aparición de nuevos aspirantes que buscan posicionarse desde ahora. Es legítimo aspirar a un cargo de elección popular; lo que resulta cuestionable es convertir cada problema social en una escalera política. Porque cuando una familia abre la llave y no sale agua, no necesita un influencer con credencial de regidor. Necesita que alguien le ayude a llenar el tinaco.
Los próximos meses traerán más señalamientos contra alcaldes, diputados y gobiernos municipales, así ocurre siempre cuando se acerca una elección. Lo importante será distinguir cuáles críticas nacen de una convicción por mejorar las cosas y cuáles responden simplemente al cálculo electoral. Porque en tiempos de campaña hay políticos que descubren el sufrimiento de la gente. Lo triste es que, muchas veces, solo lo descubren cuando también descubren que puede dar votos.


