Kenia López advierte riesgos para la autonomía del INE

La presidenta de la Cámara de Diputados, la panista Kenia López Rabadán, se manifestó en contra de que el Instituto Nacional Electoral (INE) pierda su autonomía con la anunciada reforma electoral, como lo dejó entrever el presidente de la Comisión de la Reforma del Estado, Pablo Gómez.
La legisladora cuestionó la posibilidad de que la revocación de mandato se incorpore a la reforma, al advertir sobre los llamados “combos electorales”, los cuales —dijo— pueden generar falta de certeza en los procesos comiciales.
“Necesitamos que la autoridad electoral sea independiente. Necesitamos que las autoridades electorales no estén sujetas a instrucciones, mandatos o amenazas de ninguna autoridad, ni en esta elección de 2027 ni en ninguna otra”, afirmó López Rabadán.
Sus declaraciones se dan luego de que el lunes pasado Pablo Gómez anticipara que el INE no contará con autonomía absoluta ni con el presupuesto solicitado, como parte de los planteamientos del Gobierno federal en torno a la reforma electoral.
La diputada del PAN señaló que es indispensable considerar las experiencias de países donde las instituciones electorales se han deteriorado, y subrayó que incluso Morena reconoce el riesgo que implica la infiltración de dinero ilícito y del crimen organizado en los procesos electorales.
“Hacer este tipo de combos electorales, de elecciones multitudinarias, genera en muchas ocasiones falta de certeza. Es necesario hacer una reflexión objetiva, más allá de filias y fobias, priorizando que los servidores públicos que se elijan sean los que la ciudadanía quiere, no que haya acordeones ni imposición de una visión ideológica”, sostuvo.
López Rabadán celebró que su decálogo electoral coincida en lo sustancial con las propuestas planteadas por el INE, al señalar que ambas buscan fortalecer la democracia, garantizar que el voto ciudadano cuente y preservar la integridad del sistema electoral.
Entre las coincidencias destacó la equidad en la contienda y el rechazo al uso de recursos públicos con fines electorales; la defensa del principio de proporcionalidad para que cada voto valga lo mismo; la necesidad de autoridades electorales imparciales, autónomas y profesionalizadas, así como el reconocimiento del riesgo de la infiltración del crimen organizado.
“La conclusión es que las propuestas no son contradictorias, sino complementarias. La del INE aporta solidez técnica e institucional; el decálogo ofrece claridad política y legitimidad ciudadana. Una reforma electoral viable y consensuada puede construirse articulando ambos enfoques”, concluyó.



