La Kermes de la Emancipación

Por Oscar Díaz Salazar
Muy pronto le llegó el tiempo de recoger las varas, al presidente municipal de Río Bravo, Miguel Ángel Almaraz, luego de dedicar los últimos dos meses del año a tronar los cuetes de un Festejo de la Emancipación que se inventó para su disfrute personal y para engrandecer su ego.
Un par de días habían transcurrido desde la culminación de la feria, -sin exposición, ni ganadera, ni agrícola, ni comercial, ni artesanal-, que organizó Almaraz Maldonado, cuando se hizo público y masivo (viral) el reclamo de una de las artistas contratadas, la riobravense Karla Delfín, que en sus redes sociales reclamó el pago de sus honorarios por la actuación en la kermes celebrada en el parque Las Liebres.
Ese público reclamó fue una prueba contundente del fracaso económico del evento que por tres semanas convirtió un espacio para la práctica del deporte, en la cantina más grande de Río Bravo.
La exhibición del comprobante de la transferencia bancaria realizada a destiempo y cuando la artista ya había hecho público su reclamo, mostró también la personalidad y las prácticas marrulleras del presidente que nos compartió su pena por robarse un duvalin, pero que no mostró la menor vergüenza por evadir y demorar el pago a un artista por él contratado.
Luego de la borrachera y el desenfreno, los riobravenses tendrán que padecer la resaca, del alcalde catarrin en sentido literal, y en sentido figurado de todo el pueblo, que perdió recursos económicos en una pachanga que no les enriqueció prácticamente en nada, más allá de una noche de bailongo, sin olvidar el severo deterioro de las instalaciones del Parque Las Liebres que terminó con las canchas sin pasto y el gimnasio sin la duela.
Esperemos con interés el informe del festejo de la Emancipación, que pinta para ser un recuento de los daños al parque Las Liebres y al erario municipal.
Eso si, lo bailado nadie se lo quita al alcalde, que aplica con destreza la receta de los gobernantes personalistas y autoritarios, de darle al pueblo pan y circo… y alcohol en cantidades industriales.




