Reynosa ensucia el debate del agua: Almaraz y el PRI reclaman a Río Bravo, pero omiten mirar aguas arriba

-Miguel Ángel Almaraz atribuye parte de la mala calidad del agua a descargas provenientes de Reynosa; Bruno Díaz exhibe agua turbia, pero ninguno ha colocado en el centro la responsabilidad de corregir la contaminación que llega al Anzaldúas
-El Dren de las Mujeres recibe aguas residuales y desemboca en el canal que abastece a Río Bravo; el problema fue reconocido oficialmente desde 2022
-Maki Ortiz y Carlos Peña Ortiz han reportado más de 3 mil 500 millones de pesos en inversiones hidráulicas durante una década
Especial. Por: Isaias Alvarez
Miguel Ángel Almaraz quiere que el Ayuntamiento de Río Bravo administre nuevamente la COMAPA y ha anunciado que acudirá hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación para buscarlo. Bruno Díaz Lara, dirigente estatal del PRI, mostró este miércoles una botella con agua turbia y aseguró que eso es lo que reciben familias del municipio.
Los dos han colocado sobre la mesa la calidad del agua y las condiciones del servicio. Pero la discusión tiene otra parte que no puede quedarse fuera: ¿en qué condiciones llega el agua a Río Bravo antes de comenzar siquiera su proceso de potabilización? La respuesta obliga a seguir el canal hacia Reynosa.
Documentación oficial de la Secretaría de Recursos Hidráulicos identifica al canal Anzaldúas como la única fuente superficial de captación de COMAPA Río Bravo. Antes de distribuirse a los usuarios, esa agua debe ser sometida al correspondiente proceso de potabilización en las instalaciones del organismo.
Pero aguas arriba existe un problema documentado desde hace años: descargas residuales en Reynosa que llegan precisamente al sistema del Anzaldúas. Y precisamente fue el propio Almaraz quien lo volvió a poner sobre la mesa esta semana.
Al cuestionar las condiciones del agua en Río Bravo, el alcalde aseguró que el líquido llega con contaminantes procedentes de maquiladoras y con aguas negras provenientes de Reynosa. Su afirmación sobre sustancias específicas requiere estudios de laboratorio para comprobarse, pero su señalamiento sobre Reynosa coincide con antecedentes públicos que acreditan un problema de descargas residuales hacia el canal.
La pregunta, entonces, es inevitable: si el propio alcalde ubica parte del problema aguas arriba, ¿por qué la exigencia pública se ha concentrado principalmente en quién administra COMAPA Río Bravo y no también en exigir al gobierno de Reynosa que corrija aquello que descarga hacia el Anzaldúas?
El dren que termina en el Anzaldúas
Uno de los puntos más sensibles es el denominado Dren de las Mujeres, identificado también dentro de la infraestructura hidráulica municipal como Dren Reynosa Poniente.
En marzo de 2023, El Mañana documentó que este dren recibía diariamente descargas de aguas residuales y otras cuyo origen no estaba claramente identificado. El mismo reporte estableció que esas aguas terminaban en el canal Anzaldúas, utilizado para abastecimiento y riego agrícola.
No se trata únicamente de una denuncia periodística. En diciembre de 2022, el Gobierno de Tamaulipas puso en marcha trabajos para retirar lirio acuático del Anzaldúas. Durante aquella intervención, el entonces director de la Comisión Estatal del Agua, Raúl Quiroga Álvarez, reconoció expresamente que existía contaminación provocada por descargas de aguas residuales y anunció una segunda etapa para buscar detenerlas.
La propia autoridad señaló que después de retirar el lirio vendría el análisis del problema de fondo: evitar que continuaran las descargas residuales al canal. Eso ocurrió hace casi cuatro años.
Más de 780 millones con Maki
Las administraciones municipales de Reynosa no pueden argumentar desconocimiento del problema hidráulico ni ausencia absoluta de recursos.
Al concluir su gobierno en 2021, Maki Ortiz informó oficialmente que durante cinco años se habían invertido más de 780 millones de pesos en 288 obras de infraestructura hidráulica.
La cifra está asentada en documentación del propio Ayuntamiento de Reynosa. Entre las acciones reportadas aparecen 37 obras pluviales, trabajos de desazolve, mantenimiento y reparación de redes de agua potable y alcantarillado sanitario, rehabilitación de 15 cárcamos de aguas residuales y acciones para sustituir drenajes colapsados.
Tres años antes, al concluir su primer periodo municipal, Maki Ortiz había reconocido que todavía existía un importante rezago, aunque aseguró que su gobierno ya había invertido casi 400 millones de pesos en drenaje y agua potable.
Carlos Peña: más de 2 mil 800 millones
Carlos Peña Ortiz continuó con el mismo discurso de grandes inversiones.
En su Segundo Informe de Gobierno, presentado el 7 de septiembre de 2026, aseguró que durante cinco años se han invertido más de 2 mil 800 millones de pesos en agua potable y drenaje sanitario.
Incluso, supuestamente, existe un proyecto municipal específico para la adecuación hidráulica del Dren Reynosa Poniente o Dren de la Mujer, en el tramo comprendido entre Río Álamo y el canal Anzaldúas.
Tomando literalmente las cifras oficiales reportadas por ambas administraciones, Maki Ortiz y Carlos Peña Ortiz han anunciado en conjunto más de 3 mil 580 millones de pesos en infraestructura relacionada con agua y drenaje durante los últimos diez años.
Pero justamente por eso la pregunta debe ser específica: ¿Cuánto de esos más de 3 mil 500 millones se utilizó para impedir que aguas residuales terminaran en el Dren de las Mujeres y posteriormente en el Anzaldúas?
Almaraz sí menciona Reynosa, pero el reclamo no llega a los Peña Ortiz
Miguel Ángel Almaraz no ha ocultado su intención de recuperar la administración municipal de COMAPA.
Después de que la Diputación Permanente del Congreso avaló que el organismo continuara bajo administración estatal, anunció que recurrirá a la Suprema Corte. Su argumento es que quiere mejorar tanto la calidad del agua como el servicio de drenaje de Río Bravo.
Esa pretensión puede continuar por las vías jurídicas correspondientes. El problema de la contaminación del Anzaldúas es distinto y existe independientemente de quién termine administrando el organismo.
De hecho, el propio alcalde reconoce públicamente el componente externo cuando habla de aguas negras procedentes de Reynosa.
Ahí aparece el vacío. Si una de las causas que Almaraz identifica está en Reynosa, entonces la solución tampoco puede limitarse a cambiar la administración de COMAPA Río Bravo.
Hace falta saber qué gestiones oficiales ha presentado el Ayuntamiento de Río Bravo ante COMAPA de Reynosa, el Ayuntamiento de Reynosa, Conagua y las autoridades ambientales para detener las descargas que señala.
Porque una cosa es administrar la planta que potabiliza el agua. Otra muy distinta es recibir agua de mejor calidad antes de que llegue a la planta.
Bruno Díaz muestra la botella, pero falta seguir el canal
Este miércoles el PRI estatal entró de lleno al conflicto.
Bruno Díaz Lara mostró durante una conferencia un recipiente con agua turbia que, aseguró, provenía de hogares de Río Bravo. Responsabilizó al Gobierno estatal y a Morena por las condiciones del servicio y exigió soluciones para los habitantes.
La denuncia coloca nuevamente el problema de la calidad del agua en el centro de la conversación.
Sin embargo, en las declaraciones públicas recogidas este miércoles no aparece una exigencia equivalente dirigida hacia Reynosa por las descargas residuales documentadas en el sistema del Anzaldúas. Su señalamiento se concentró en COMAPA Río Bravo, el Gobierno estatal y la disputa política por el organismo.
Si el PRI considera que existe un problema suficientemente grave como para exhibir públicamente una botella con agua turbia, ¿por qué no acompañar la denuncia con una exigencia para que Reynosa explique qué está descargando hacia el canal?
No se trata de sustituir una responsabilidad por otra. COMAPA Río Bravo tiene que responder por la calidad del agua que entrega después de su proceso de potabilización. Si existen incumplimientos sanitarios, deben demostrarse mediante análisis y atenderse.
Pero Reynosa también debe responder por aquello que incorpora al sistema antes de que el agua llegue aguas abajo.
La solución no está únicamente en Río Bravo
Hay una salida mucho más concreta que convertir el problema entero en una disputa política.
Primero, identificar todas las descargas de aguas residuales que desembocan en el Dren de las Mujeres y el Anzaldúas.
Segundo, determinar cuáles provienen de infraestructura pública, cuáles corresponden a drenajes sanitarios averiados y cuáles pudieran tener origen privado o industrial.
Tercero, publicar análisis periódicos de calidad del agua antes y después de atravesar Reynosa y compararlos con el agua cruda que recibe Río Bravo.
Y cuarto, exigir a COMAPA Reynosa y al Ayuntamiento de Reynosa un informe puntual sobre las obras realizadas para eliminar esas descargas, particularmente después de las inversiones multimillonarias que han sido anunciadas desde 2016.
Un exhorto institucional en ese sentido permitiría sacar el tema de la arena partidista y llevarlo al terreno técnico: puntos de descarga, volúmenes, obras, colectores, cárcamos, análisis bacteriológicos y cumplimiento de normas.
La pregunta que falta
Miguel Ángel Almaraz puede continuar buscando que el municipio administre COMAPA Río Bravo y acudir a las instancias jurídicas que considere procedentes. Eso no resuelve por sí mismo la discusión ambiental.
Bruno Díaz puede exigir respuestas sobre la calidad del agua que reciben las familias y presentar públicamente las evidencias que considere pertinentes. Pero si ambos colocan la calidad del agua como argumento, hay una pregunta que también merece respuesta: ¿qué están exigiendo a Reynosa?
Durante una década, las administraciones de Maki Ortiz y Carlos Peña Ortiz han reportado más de 3 mil 500 millones de pesos en infraestructura hidráulica, agua y drenaje. Al mismo tiempo, existen antecedentes documentados de aguas residuales descargadas hacia un dren que desemboca en el Anzaldúas.
La propia autoridad estatal reconoció desde 2022 que había que impedir que esas descargas continuaran. Cuatro años después, la discusión pública vuelve a girar alrededor del agua de Río Bravo.
Pero mientras unos discuten quién debe administrar COMAPA y otros levantan una botella con agua turbia frente a las cámaras, el canal sigue viniendo del mismo lugar: Aguas arriba.
Y si se quiere conocer de verdad por qué Río Bravo tiene problemas con su agua, no basta con abrir el expediente de COMAPA Río Bravo. También hay que abrir el de COMAPA Reynosa.



