Maki, ¿entre las inquietas que mencionó Manuel Velasco?

-Velasco reconoce que no todos los senadores verdes están convencidos de la reforma sobre doble nacionalidad.
-El dirigente admite que dentro de su propia bancada hay legisladores con una segunda nacionalidad.
-En Tamaulipas, la discusión inevitablemente voltea hacia Maki Ortiz y el proyecto político de su familia rumbo a 2028.
Fuentes fidedignas. Por Isaias Alvarez
Manuel Velasco abrió una puerta que quizá algunos en el Partido Verde hubieran preferido mantener cerrada. El coordinador de sus senadores reconoció que, aunque la mayoría está dispuesta a acompañar la iniciativa de Claudia Sheinbaum en materia de doble nacionalidad, existen compañeros que tienen “inquietudes” y otros que sencillamente no coinciden con la propuesta. Admitió además que dentro de la propia bancada hay legisladores que cuentan con doble nacionalidad.
La preocupación no es menor porque la iniciativa presidencial pretende que quien aspire a la Presidencia de la República, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México tenga únicamente nacionalidad mexicana. Dentro del Verde ya se discute una salida: que la restricción se mantenga para la Presidencia, pero que las gubernaturas queden fuera.
Y entonces la pregunta aterriza inevitablemente en Tamaulipas: ¿estará Maki Ortiz entre las inquietas que mencionó Manuel Velasco? No porque exista hasta este momento una prueba pública de que tenga doble nacionalidad. Ella aseguró en 2023 que no la tenía. La interrogante surge porque alrededor de la senadora existe desde hace años otro tema distinto, pero relacionado: su vínculo residencial con Estados Unidos.
Maki nunca ha negado que su familia tenga patrimonio del otro lado de la frontera. En 2018 reconoció públicamente que ella y su esposo tenían una casa en Estados Unidos, aunque sostuvo que su residencia estaba en Reynosa. A ello se suma la vivienda de Cimarrón, en Mission, relacionada durante años con la familia Peña Ortiz y frente a la cual incluso fueron fotografiados vehículos del Ayuntamiento durante su administración.
El domicilio vuelve a cobrar relevancia porque documentación oficial de la ciudad de Mission correspondiente a 2025 registra el inmueble de 924 Rio Grande a nombre de “PENA CARLOS”. Así que la relación patrimonial de la familia con Texas difícilmente puede reducirse ya a un simple rumor de redes sociales. Lo que permanece abierto es otra pregunta: cuál ha sido y cuál es actualmente el carácter de esa relación residencial.
Aquí aparece un matiz importante. Maki podría, hipotéticamente, tener residencia permanente estadounidense sin poseer ciudadanía de aquel país. Una green card no equivale a doble nacionalidad y no existe hasta ahora evidencia pública de que ella tenga una. Sin embargo, ante una reforma de esta naturaleza y después de tantos años de señalamientos sobre Mission, resulta legítimo preguntar cuál es actualmente su estatus migratorio en Estados Unidos.
Con el polluelo la inquietud puede ser distinta. Carlos Peña Ortiz nació en Edinburg, Texas, hecho que incluso fue analizado cuando se impugnó su candidatura a la alcaldía de Reynosa. El tribunal determinó que también es mexicano por nacimiento al ser hijo de padres mexicanos, pero su nacimiento en territorio estadounidense coloca inevitablemente su situación en el centro de cualquier discusión sobre una eventual doble nacionalidad y, sobre todo, sobre si conserva actualmente otra ciudadanía.
Ahí aparece mamá gallina. Maki Ortiz ha construido buena parte de su proyecto político alrededor de Carlos y ha demostrado que, cuando el hijo enfrenta una tormenta, las alas se abren. Por eso sería ingenuo no preguntarse si una reforma que eventualmente pudiera atravesarse en el camino de una gubernatura genera también inquietudes en doña Maki.
No estamos afirmando que la senadora haya pedido modificar la iniciativa ni que Manuel Velasco estuviera hablando específicamente de ella, pero puede ser muy probable que haya sido así. Asimismo, lo que sí existe es una coincidencia política difícil de ignorar: el Verde quiere mantener abiertas sus posibilidades en las gubernaturas, la familia Peña Ortiz tiene la mirada puesta en el futuro político de Tamaulipas y la propuesta presidencial introduce un requisito que puede modificar las reglas rumbo a 2028.
La verdadera respuesta llegará cuando haya que votar. Hasta ahora Maki Ortiz ha hecho hasta lo imposible por tomarse fotografías con Claudia Sheinbaum y presumirlas en sus redes sociales, ha posteado mensajes de respaldo y ha hecho publicaciones en el “feis” presumiendo cercanía con la Presidenta. Pero una reforma constitucional obliga a cambiar las poses por decisiones.
Entonces sabremos quiénes eran los “inquietos” de Manuel Velasco. Y si Maki estaba entre ellos, también sabremos qué pesó más: la lealtad tantas veces presumida a Claudia Sheinbaum o la protección del proyecto político de mamá gallina y su polluelo rumbo a 2028. Hagan sus apuestas.



