Gobernar también es educar

Fuentes fidedignas. Por Isaias Alvarez
Hay decisiones de gobierno que duran lo mismo que una fotografía y otras que, vistas con el paso de los años, empiezan a revelar que detrás había algo más parecido a una política pública. El anuncio de Carmen Lilia Canturosas de llevar conectividad gratuita a 10 mil universitarios de Nuevo Laredo podría parecer solamente una entrega más.
Pero CONECT4T al Futuro no apareció en el vacío. Antes estuvieron las becas, los apoyos para titulación, las inversiones en laboratorios universitarios y, sobre todo, una decisión bastante poco habitual para un Ayuntamiento: destinar recursos municipales para ampliar directamente las oportunidades educativas de los jóvenes de la ciudad.
El mejor ejemplo es la Preparatoria UAT Nuevo Laredo. El proyecto fue construido mediante la colaboración entre el Gobierno Municipal y la Universidad Autónoma de Tamaulipas y comenzó operaciones en 2024, después de una inversión inicial reportada superior a los 92 millones de pesos.
El plantel cuenta con aulas, laboratorios, talleres, espacios deportivos y capacidad para atender eventualmente a miles de estudiantes. No es un detalle menor tratándose de una obra financiada desde un gobierno municipal para fortalecer una responsabilidad que tradicionalmente recae en otros niveles de gobierno.
Mientras muchos municipios justifican su ausencia educativa señalando que las escuelas corresponden principalmente al Estado y la Federación, en Nuevo Laredo decidieron meter recursos donde muy pocos lo hacen. Y después de inaugurada la preparatoria, el apoyo municipal ha continuado.
En enero de este mismo año fueron entregadas nuevas obras en el plantel, entre ellas techumbre, estacionamiento y andadores, con una inversión municipal superior a los 11 millones de pesos. Es decir, no se trató únicamente de construir el edificio, inaugurar y olvidarse del asunto.
También hubo inversión en la Universidad Tecnológica de Nuevo Laredo, donde el Municipio construyó un Laboratorio de Inteligencia Artificial con recursos superiores a los 10 millones de pesos. El proyecto acompañó la apertura de carreras relacionadas con inteligencia artificial y ciencia de datos.
No se trata únicamente de entregar dinero al estudiante durante un semestre, sino de construir una pequeña cadena que permita acompañarlo durante distintas etapas de su formación profesional.
Primero están las becas para evitar la deserción. Después aparece la infraestructura para ampliar las posibilidades de estudiar. Más adelante vienen los laboratorios y nuevas herramientas tecnológicas y, finalmente, los apoyos para que terminar una carrera no termine convirtiéndose en un título guardado por falta de dinero.
Ese último problema puede parecer menor para quienes observan la educación desde un escritorio, pero para muchas familias mexicanas no lo es. Un joven puede terminar cuatro o cinco años de universidad y permanecer después durante meses sin titularse simplemente porque en casa no hay recursos para pagar el trámite.
Por eso tienen sentido programas municipales como las becas de titulación impulsadas por Carmen Lilia. No poseen la espectacularidad de una avenida recién inaugurada ni generan fotografías tan impresionantes como un puente, pero resuelven uno de esos pequeños obstáculos que terminan convirtiéndose en enormes barreras sociales.
Ahora toca el internet. Serán tarjetas SIM con 14 gigabytes de navegación, redes sociales ilimitadas, llamadas y mensajes. El beneficio tendrá vigencia del primero de septiembre al 31 de diciembre y alcanzará, de cumplirse la meta anunciada, a 10 mil universitarios. No resolverá por sí mismo la brecha digital de Nuevo Laredo, pero tampoco sería justo reducirlo solamente a una tarjeta telefónica.
Para miles de estudiantes, tener datos significa poder abrir una plataforma académica, enviar una tarea, consultar un documento, comunicarse con un maestro o trabajar desde el teléfono cuando no existe otra conexión disponible. En la universidad moderna, quedarse sin internet también puede significar quedarse temporalmente fuera del salón.
El teléfono dejó hace tiempo de ser solamente un aparato para entretenimiento. Para buena parte de los universitarios se convirtió en biblioteca, correo electrónico, cámara, escáner, plataforma educativa y oficina portátil. Por eso la conectividad también debe comenzar a entenderse como infraestructura educativa.
Eso es precisamente lo que vuelve interesante a CONECT4T cuando se coloca dentro del contexto de lo realizado durante los últimos años. Junto a la preparatoria de la UAT, los laboratorios, las becas y los apoyos para titulación, deja de parecer una ocurrencia tecnológica.
Empieza entonces a distinguirse una idea de gobierno cuyos resultados probablemente puedan observarse mejor dentro de diez años que durante la próxima elección. Nuevo Laredo parece haber entendido que la competencia económica del futuro no será solamente por atraer empresas, aduanas, fábricas o inversiones. Será también por contar con jóvenes suficientemente preparados para ocupar los empleos que esas inversiones generen.
Y eso adquiere todavía mayor importancia en una ciudad cuya economía está inevitablemente ligada al comercio exterior, la logística y el movimiento internacional de mercancías. La frontera cambiará. Automatización, inteligencia artificial, comercio digital y nuevas tecnologías modificarán muchos de los trabajos que hoy conocemos. Los empleos que Nuevo Laredo necesitará cubrir dentro de una década probablemente exigirán capacidades muy distintas a las que requería la frontera hace veinte años.
Por eso invertir en educación no es solamente política social. También puede convertirse en política económica. Y ahí probablemente se encuentre la parte más relevante del modelo que está intentando consolidar Carmen Lilia Canturosas desde la presidencia municipal.
Mientras otros gobiernos municipales concentran prácticamente toda su narrativa en pavimentaciones, luminarias y servicios públicos —obligaciones indispensables—, Nuevo Laredo decidió utilizar parte de su fortaleza presupuestal para intervenir también en terrenos donde legalmente podría limitarse a señalar hacia otro nivel de gobierno.



