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Cuando la política sí baja al suelo

Fuentes fidedignas. Por Isaias Alvarez

Cuando la coordinación deja de ser discurso y se convierte en engranaje real, el resultado es la sinergia. En Tamaulipas empieza a notarse una fórmula que combina economía local activa, política pública alineada y organización social con rostro de mujer. Tres carriles distintos, una misma dirección.

El impulso al programa “Viernes Muy Mexicano” de CONCANACO SERVYTUR, respaldado por el gobernador Américo Villarreal Anaya, no se queda en una campaña comercial. Es una definición de modelo que buscafortalecer al pequeño negocio como célula económica y social. Con más de 4,400 establecimientos tamaulipecos registrados, el estado no solo participa, sino que se posiciona. Aquí la idea es clara: el consumo local no es nostalgia, es estrategia de desarrollo. Si el dinero circula en la comunidad, se sostiene el empleo, se refuerzan las familias y se reduce la fragilidad económica.

Esa visión se potencia cuando el gobierno estatal la conecta con instrumentos reales: plataformas como Hecho en Tamaulipas, financiamiento a MIPYMES y acompañamiento institucional. No es mercado solo, no es gobierno solo, es alineación. Y esa alineación, en tiempos de economías tensas, vale oro.

Pero el dato interesante aparece cuando se observa el otro frente: el social.

Mientras se fortalece la economía de mostrador, también se fortalece el tejido que la sostiene. Los encuentros de la senadora Olga Sosa con las Mujeres Tejedoras de la Patria en el sur del estado —El Mante y ahora Tampico— muestran la otra cara del mismo modelo: derechos, organización y comunidad como base de la estabilidad.

En Tampico, el mensaje toma forma concreta bajo el liderazgo de la alcaldesa Mónica Villarreal, quien ha puesto en marcha acciones que bajan la política pública al terreno cotidiano: lavanderías gratuitas, comidas a bajo costo y un sistema de cuidados. No son programas aislados ni asistencialismo suelto; son piezas de una política que reconoce que el tiempo, el trabajo doméstico y el cuidado también son economía, aunque no siempre aparezcan en las gráficas.

Ahí es donde la sinergia se vuelve visible. Las políticas nacionales de igualdad y bienestar impulsadas por la presidenta Claudia Sheinbaum encuentran eco local cuando una presidenta municipal las traduce en servicios concretos, cuando una senadora articula redes comunitarias de mujeres y cuando el gobierno estatal genera condiciones económicas para que esas familias tengan ingresos y oportunidades.

No es casualidad que las Tejedoras de la Patria hablen de derechos, acompañamiento y comunidad. Donde hay mujeres informadas y organizadas, baja la vulnerabilidad. Donde baja la violencia y la incertidumbre, florece la economía local. Donde hay ingresos y redes de apoyo, se fortalece la vida pública. Es un círculo que se retroalimenta.

Tampico, con mujeres participativas y activas en la vida pública, se convierte así en un micro laboratorio de este modelo: liderazgo municipal con perspectiva social, respaldo estatal en lo económico y una agenda nacional de igualdad como marco. Mónica Villarreal no solo administra; está operando política social con visión estructural, entendiendo que gobernar también es reorganizar el día a día de las mujeres.

La lectura completa es potente: comercio local activado, financiamiento público alineado y redes de mujeres fortaleciendo derechos y comunidad. Gobierno, sector organizado y sociedad empujando en la misma dirección. Cuando eso pasa, el desarrollo deja de ser promesa de discurso y empieza a parecerse a la vida real.

Y en política pública, eso —aunque no siempre haga escándalo— es lo que verdaderamente transforma territorios.

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