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Arranca ‘Diálogos con Américo’

Fuentes fidedignas. Por Isaías Álvarez

El estreno del programa Diálogos con Américo se trata de una iniciativa valiosa, pues abre un canal directo entre el mandatario estatal y la ciudadanía tamaulipeca, en un formato accesible, cercano y, sobre todo, transparente.

Que un Gobernador se preste al ejercicio periódico de explicar sus decisiones, compartir su visión de gobierno y responder preguntas ciudadanas, no solo abona a la rendición de cuentas, sino que fortalece el tejido de la confianza entre gobernantes y gobernados, lo cual representa aire fresco para la vida pública de Tamaulipas, ya que estamos en tiempos donde la comunicación institucional suele ser acartonada o distante.

Entre los muchos temas abordados en este primer episodio, hay uno que resuena: el llamado del gobernador a rechazar el anonimato en la información pública. Dirigiéndose especialmente a la juventud, el doctor Américo Villarreal advirtió sobre el riesgo de consumir contenidos anónimos en redes sociales.

Lo hizo con una analogía contundente: «Es como surtir una receta sin saber quién la firmó. Nadie debería automedicarse con información sin autor». No se trata de censurar ni de limitar la libre expresión, sino de reivindicar la responsabilidad en el acto de comunicar.

Dicha postura no es nueva en su discurso. Días antes, en el marco del Día del Periodista, el gobernador había sido igualmente claro: «El periodista debe dar la cara y firmar su trabajo. El anonimato suele esconder intereses, diatriba o perversidad». Con esta declaración, Villarreal Anaya no solo defiende el derecho a la libertad de expresión, sino que también pone en valor la profesión periodística ejercida con ética, responsabilidad y compromiso social.

Vivimos rodeados de datos, cadenas virales y rumores que nadie firma. Por eso tiene tanto valor que el gobierno del estado apueste por una comunicación clara, con nombre, rostro y responsabilidad. Diálogos con Américo es una muestra de que la palabra dicha de frente sigue teniendo fuerza, y que quienes escuchan también saben pensar, preguntar y decidir. Eso, sin duda, es una buena noticia para Tamaulipas.

El mensaje, sin embargo, no solo va para quienes están detrás de un perfil falso o una página sin rostro. Va también para quienes tenemos la costumbre de opinar, de comentar y de firmar columnas como esta. Porque no hay peor forma de opinar que lanzar la piedra y esconder la mano. La firma es, al final, una forma de decir «aquí estoy», lo cual tiempos de polarización, es un acto de valentía.

El gobernador ha puesto el dedo en la llaga, pero también ha abierto la puerta. Este nuevo espacio no es solo para escuchar su voz, sino para que otras voces entren, contrasten, pregunten y aporten. Ojalá que quienes ejercemos la opinión estemos a la altura: con argumentos, con ética y, por supuesto, con nombre y apellido.

Porque el anonimato es como tirar la piedra y esconder la mano: fácil, cobarde y sin compromiso, si así quiere ser recordado, adelante, pero si quiere que se le tome en cuenta, de la cara.

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