Tiempos de nacionalismo
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FACTOR ENTRE DOS
Por: José Efraín Caballero Sevilla
El nacionalismo además de la autosuficiencia productiva y de servicios, son los ejes transversales en las políticas de desarrollo, que ha impulsado en este sexenio la presidenta Claudia Sheinbaum.
Sin estos pilares, no se pudiera lograr el desarrollo económico del país, al estar subordinados a los grandes capitales, quienes ven solo por sus propios beneficios económicos, por encima del bienestar ciudadano.
Las cadenas de suministros, así como de servicios, han sido utilizadas por algunos gobiernos extranjeros con ideologías y doctrinas imperialistas, como herramientas de presión para afectar económicamente a sus iguales.
La guerra comercial, es una herramienta para tratar de quebrar las arcas financieras de naciones, donde sus gobiernos no se subordinan a los caprichos e intereses de las potencias económicas.
Tal situación, se ha visto de manera reciente, en sanciones que ha aplicado Estados Unidos principalmente contra China y hacia algunos países con economías emergentes, cuando sus intereses se ven afectados.
Llegando a escalar en bloqueos económicos como los que sufren hace décadas Cuba y en los últimos lustros Venezuela, donde ninguna empresa puede comerciar con ellos, so pena de sufrir igualmente bloqueos, cancelación de visas, etc.
Obsequiar los recursos que cuantiosamente tenemos en nuestro país, fue una línea dictada desde el extranjero, que religiosamente acataron tanto el Priismo como el Panismo en su momento. Un Carlos Salinas que vendió a precio de remate las empresas del estado mexicano, Ernesto Zedillo regalando ferrocarriles nacionales son algunos ejemplos de esta etapa.
Súmele los gobiernos de Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa quienes entregaron en concesión a empresas mineras nacionales y extranjeras 8 millones 336 mil 990 hectáreas, ratificando además un convenio para impedir al fisco mexicano cobrar gravámenes a empresas canadienses.
Estos gobiernos neoliberales, se encargaron de reducir el poder adquisitivo de las mayorías, gracias al entreguismo que sufrió nuestro país haciendo a México cada vez más vulnerable y dependiente de suministros que dejaron de hacerse localmente.
El rescate de la industria eléctrica nacional y de la CFE, además de garantizar la producción de gasolinas de parte de la paraestatal Pemex, dotan a México de una capacidad operativa en su industria y servicios, que son el talón de Aquiles de otros países hoy subordinados al carecer del control de esta industria.
El proyecto nacional impulsado primeramente por Andrés Manuel López Obrador, y secundado por la presidenta Claudia Sheinbaum, llega en su versión 2.0 donde se pretende fortalecer nuestra soberanía mediante la producción de autos eléctricos con tecnología nacional, además de microchips de última generación, lo cual posicionaría a México entre las 10 principales economías del mundo, como es el proyecto que encabeza la actual administración de la Dra. Claudia Sheinbaum.
Sin independencia, no pueden lograrse los índices deseados de desarrollo y bienestar para la ciudadanía, ya lo vivimos en el siglo pasado mediante los tratados de Bucareli y otros acuerdos que limitaron nuestra capacidad tecnológica.
Sin duda, que las presiones del vecino del norte, con la intención y el trasfondo de seguir beneficiándose de nuestros grandes recursos, al final no logrará su objetivo, ya que México fácilmente puede migrar a otros mercados que también buscan su soberanía. ¿Qué tal si en lugar de un Tratado de América del Norte, México se integra a los BRICS? Ahí queda la pregunta, con una buena respuesta que no hace falta mencionar.
Querido lector tenga un excelente día, nos leemos la próxima.
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