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El Partido Verde quedó apestado

Sin Filtros; por Brenda Ramos

En política, la traición nunca es gratuita. El Partido Verde creyó que podía desafiar a la Cuarta Transformación sin pagar un costo, pero terminó quedando apestado.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, lo dejó en claro: “Se verá muy mal el partido que postule a un familiar en 2027.” Sin embargo, el Partido Verde no tomó en cuenta la advertencia. Eligió la conveniencia antes que la lealtad y con ello marcó su destino. Lo que ocurrió con la reforma contra el nepotismo no fue una simple negociación política, sino un desafío directo a la autoridad de Sheinbaum y a los principios de la 4T.

El Senado aprobó la reforma con 128 votos a favor, pero con un cambio sustancial: su aplicación fue postergada hasta 2030, en lugar de 2027, como proponía Sheinbaum. Morena tenía los votos suficientes para aprobarla sin el apoyo del Partido Verde, pero optó por ceder para no poner en riesgo su alianza con el PVEM y el PT. Este movimiento dejó en evidencia quién realmente está con la 4T y quién solo la utiliza como trampolín político.

El cambio de postura del Partido Verde no sorprendió a quienes han seguido sus movimientos desde hace meses. El 8 de octubre de 2024, en la columna El Grupo Tamaulipas, advertimos que el PVEM estaba operando para quedarse con las gubernaturas de San Luis Potosí y Tamaulipas. En ese momento, Maki Ortiz negó cualquier operación política en ese sentido. El 4 de febrero de 2025, en Hambrientalistas le dan la espalda a Claudia, prevenimos sobre la traición del PVEM a la presidenta Sheinbaum.

El tiempo confirmó ambas advertencias: el Verde no solo le dio la espalda a la 4T, sino que ahora actúa en su contra, obstaculizando la reforma contra el nepotismo. Los operadores del PVEM, como Maki Ortiz y Manuel Velasco, apostaron en contra de Sheinbaum. La traición quedó evidenciada en el Senado y no hay manera de ocultarla. La Cuarta Transformación ya no puede considerar al Partido Verde como un aliado confiable.

Gerardo Fernández Noroña, presidente del Senado, dejó claro que la postergación de la reforma contra el nepotismo hasta 2030 fue una exigencia del Partido Verde, no una estrategia de Morena. Explicó que el PVEM tenía un interés particular en el gobierno de San Luis Potosí, lo que quedó en evidencia con la presión para modificar la iniciativa de Claudia Sheinbaum. El senador mencionó directamente a Ruth González Silva, esposa del gobernador Ricardo Gallardo, quien, a pesar de negar públicamente sus aspiraciones, se perfilaba como candidata natural para suceder a su esposo. También destacó que otros políticos ligados a prácticas de nepotismo, como Saúl Monreal en Zacatecas y Félix Salgado en Guerrero, se vieron beneficiados con la postergación de la reforma.

Noroña fue contundente al señalar que, sin los votos del Partido Verde, la reforma habría quedado atorada y no habría pasado. “No fue Morena quien cedió, fue el Partido Verde quien puso esa condición”, afirmó. A pesar de la polémica, Manuel Velasco, operador clave del PVEM en esta negociación, se mantuvo en silencio y no defendió públicamente su postura. Con esta maniobra, el Partido Verde demostró que su interés no era fortalecer la 4T, sino proteger sus propios espacios de poder, lo que ahora le ha costado el rechazo de quienes aún creían en su lealtad al movimiento.


A pesar de esto, Sheinbaum no dejó pasar el desafío y reiteró que, aunque la ley no lo prohíba hasta 2030, será el pueblo quien sancione el nepotismo en las urnas. Aun así, el PVEM decidió ignorar la advertencia, apostando por la simulación y el oportunismo. Sin embargo, el costo de esa apuesta ya es evidente: el Partido Verde quedó políticamente apestado.

Este tipo de maniobras no son nuevas en el Partido Verde, que ha construido su permanencia en la política a base de fraudes y corrupción. Desde el 2000, ha sido el partido más multado de México, acumulando más de 1,000 millones de pesos en sanciones. Jorge Emilio González «El Niño Verde» fue captado en video negociando un soborno millonario en Cancún en 2004. No hubo consecuencias. En 2015 y 2021 violó la veda electoral con influencers, pagando multas como si fueran parte de su gasto de campaña. En 2021, Manuel Velasco desvió más de 500 millones de pesos en Chiapas a través de empresas fantasma. No hubo castigo.

El PVEM no es un partido político, es un negocio. Y ahora, ese negocio ha quedado fuera de la Cuarta Transformación. En Tamaulipas el mensaje fue entendido por las diputadas locales de Tamaulipas que dejaron la bancada del Verde para irse a MORENA. Ante lo cual la dirigenta nacional del Partido Verde, Karen Castrejón, intentó lavarle la cara al partido, acusando al gobierno del Dr. Villarreal de presionar a las diputadas del PVEM para renunciar. Sin embargo, las propias legisladoras desmintieron categóricamente esas declaraciones.

Katalyna Méndez Cepeda afirmó que su decisión de unirse a Morena fue voluntaria, pues siempre ha militado en ese partido. Silvia Chávez cuestionó la postura del PVEM a nivel nacional, especialmente su papel en la postergación de la reforma. Blanca Anzaldúa Nájera reafirmó su lealtad a Sheinbaum y a la Cuarta Transformación, dejando claro que su permanencia en el Verde ya no era viable. Para ellas, no hubo presiones externas, sino una convicción de que el Verde ya no representa los principios de la 4T.

El mensaje es contundente: quien se quede en el Partido Verde ya no representa la Cuarta Transformación. El respaldo total de Morena a Sheinbaum quedó demostrado con la decisión de Luisa María Alcalde.

La dirigenta nacional de Morena anunció que el partido modificará sus estatutos para prohibir la reelección inmediata de familiares en 2027. Esta restricción iniciará en Durango y Veracruz, donde Morena ya no postulará a familiares de funcionarios. Con esto, se cierra cualquier posibilidad de que el nepotismo avance en la 4T.

Así, mientras Morena fortalece su compromiso con la transformación, el Partido Verde ha quedado marcado como traidor. Ahora, quienes aún permanecen en ese partido tienen que elegir: seguir en un barco que ya se hundió o alinearse con el proyecto de nación de Sheinbaum.

El Partido Verde apostó por traicionar a la Cuarta Transformación y terminó apestado.

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