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El Congreso al servicio del pueblo

Y un alcalde al servicio de sí mismo

Sin Filtros; por Brenda Ramos

Durante la Mañanera Legislativa de hoy, Humberto Prieto, presidente de la Junta de Gobierno, recibió una bola rápida con la clara intención de poner en aprietos al Congreso de Tamaulipas. Sin embargo, con un sólido batazo, reafirmó una vez más el compromiso y la posición del Legislativo al servicio de la ciudadanía.

El cuestionamiento volvió a girar en torno al tema de los vendedores ambulantes: ¿qué están haciendo los diputados locales ante las extorsiones? La pregunta buscaba endosarles la responsabilidad, siguiendo la tónica que desde hace semanas se impulsa desde las oficinas de comunicación a cargo de la regidora fantasma Karla Luna desde el Valle de  Texas, donde el Luna, el alcalde Carlos Peña Ortiz y más miembros de la administración tienen su residencia permanente.

Pero, antes de analizar cómo respondió el diputado, vale la pena recordar que el tema de las presuntas extorsiones a los ambulantes fue sacado de la manga del propio alcalde en un intento por deslindarse de las protestas de cientos de comerciantes que exigían frenar los cobros excesivos del ayuntamiento. Para calmar la presión pública, aseguró que esos cobros no provenían de su administración, sino que eran extorsiones del crimen organizado.

Los conflictos con los comerciantes han sido una maraña de manipulación tejida por la familia Peña Ortiz. Primero, el ayuntamiento impuso cobros excesivos, lo que desató la manifestación de cientos de ambulantes. Luego, cuando el Congreso intervino para apoyarlos, los aliados de Carlos salieron a decir que se estaba politizando el asunto. Después los vendedores finalmente vencieron al ayuntamiento gracias a la intervención legislativa, pero el alcalde intentó apropiarse del triunfo, asegurando que él había impulsado la ley para reducir los cobros.

Ahora, al ver que nadie en Reynosa le cree más y que el golpe a su imagen no se disipaba, sacó el tema de las extorsiones del crimen organizado, tratando de lavarse las manos y argumentando que no era su administración la que cobraba. Sin embargo, a pesar de hacer este grave señalamiento con pelos y señales, como si conociera exactamente quién, cómo, cuándo y dónde, jamás presentó una denuncia formal. En cambio, desde su ignorancia, exigió que el Congreso de Tamaulipas y la Fiscalía resolvieran el tema, ya que acostumbrado a que su madre le solucione la vida, Carlos Peña cree que todos están para servirle, como los empleados 24/7 a su servicio, que humilla a placer cuando le da la gana.


Ante esto, no olvidemos, que, en la Mañanera Legislativa del 12 de febrero, Humberto Prieto Herrera le hizo un llamado al alcalde para que cumpliera con su responsabilidad y acudiera a la Fiscalía a denunciar las presuntas extorsiones que estarían afectando a los comerciantes. La respuesta fue contundente: «Si tú sabes que se está cometiendo un delito y no lo denuncias, esto puede caer en la complicidad.» 

Sin duda, con aquella respuesta Humberto pisó más de un callo en la mañanera, y cuando hoy volvieron por más con el mismo tema, se toparon de nuevo con pared. Con la misma firmeza de semanas atrás, reiteró que la responsabilidad de denunciar recae en quienes conocen los hechos. El Congreso no ejecuta la ley, pero está para servir a los ciudadanos y garantizar que los reportes se realicen de manera segura. Y como lo viene haciendo desde |hace años reiteró que está para servir al pueblo, asegurando que respaldará a cualquier ciudadano que presente una denuncia, asegurando que el Poder Legislativo impulse el proceso.

El mensaje fue claro: el Congreso está para servir a los ciudadanos, y lo ha demostrado desde el primer día de la 66 Legislatura. La cercanía con la gente es un hecho. Los diputados de Reynosa mantienen contacto directo con la ciudadanía, responden a sus inquietudes y son un canal para que los ciudadanos hagan valer sus derechos sin miedo a represalias.

Cada intento de desacreditar al Congreso y a Humberto Prieto no solo fracasa, sino que fortalece su liderazgo. Con cada intento de meterle el pie, se cae el teatro de las mentiras y las manipulaciones. Y lo más evidente es que mientras unos se enredan en excusas, otros sí están haciendo su trabajo.

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