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Es hora de que Américo Villarreal controle Morena

Por: Mauricio Fernández Díaz

Ciudad Victoria.- Como muere el invierno e inicia la primavera en la naturaleza, renovándolo todo, así ocurre ahora con el cambio de poder en Tamaulipas, pues la llegada de Américo Villarreal a la gubernatura modificará sindicatos, colegios, asociaciones y hasta partidos, sobre todo el suyo, Morena.

Si usáramos el lenguaje médico diríamos que Morena Tamaulipas padece una enfermedad rara, inclasificable y de origen desconocido. Es el partido ganador del 2022 y es el que arrastra más conflictos. Sus fundadores, incluso, han rechazado las designaciones de candidatos desde 2019. Al mismo tiempo, es capaz de superar al PAN en plazas importantes. Suma cada vez más votación a pesar de su presidente, Enrique Torres, quien incluso pidió en tribunales anular la postulación de Américo Villarreal.

Eso sucede porque ellos se autonombran “amigos de López Obrador”, y ciertamente lo han acompañado desde hace años. Jactanciosos, desobedecen cualquier jerarquía, incluso la de Mario Delgado, y están en contra del Comité Ejecutivo Nacional porque no cumple sus deseos.

En el sistema político mexicano, sistema unipersonal, quien ocupe el cargo público más alto influye también en la conducción de su partido. Explicarlo aquí nos desviaría de nuestro tema y solo queremos marcar un hecho evidente. En Tamaulipas, por ejemplo, Francisco García Cabeza de Vaca dominaba las decisiones más importantes del PAN o, más bien, las domina.

En los próximos seis años la voz cantante de Morena Tamaulipas no puede ser otra que la de Américo Villarreal, hoy gobernador electo. Cederle el poder político a otro es una ruleta rusa para cualquier mandatario. Organizar a la militancia y aún administrar los recursos del partido cae en las facultades permitidas a un dirigente partidista, pero las decisiones políticas no deben quedar a su libre albedrío.

Solo una persona con la eminencia de su cargo puede poner orden en ese caldero hirviente del morenismo. Por ejemplo, el presidente actual despacha en la banqueta porque el tesorero debe meses de renta y ya los desalojaron. Es indignante para un partido ganador. Hace falta seriedad, autoridad y carácter, porque vienen fechas importantes en el calendario político.

Ni hablar que esas cualidades también son indispensables para el manejo de los recursos económicos que ahora serán mayores después de la victoria electoral de 2022. Como el queso a los ratones, así atrae el dinero a las personas, sobre todo a los políticos.

Para nombrar un nuevo presidente, Morena Tamaulipas debe elegir primero a 90 consejeros estatales. Estos miembros ejercen tal poder por su condición que todos buscan dicho nombramiento. Ser consejero facilita actos buenos y malos en gran número, por eso son muy codiciados.

En Tamaulipas, con solo 90 lugares para formar el Consejo Estatal de Morena, ¡hay 2000 aspirantes al cargo! Astutamente, para que nadie se sienta con más derecho que otro, Ernesto Palacios acaba de abrir una campaña masiva de afiliación en la entidad. Y una vez empadronados, todos tienen los mismos derechos, como en buena democracia.

Primero se elegirá a los consejeros estatales los días 30 y 31 de julio. Posteriormente, esos 90 consejeros votarán por el nuevo presidente o líder de Morena Tamaulipas el 6 de agosto.

Para dirigir a este partido competirán las caras que usted ha visto en los últimos seis años, y vale más no darle publicidad a nadie para evitar el sesgo o las malas interpretaciones. Podemos adelantar que en México andan un poco cansados de los parientes de López Obrador, por todos los conflictos y la baja preparación que muestran. Pero la vida da muchas oportunidades, y harán bien en guardar la calma.

Mario Delgado, como líder nacional o defensor del movimiento en Tamaulipas, debe pensar un perfil alto para este puesto, alguien con experiencia, conocimiento y carácter, un hombre o una mujer que sepan defender las causas por medio del lenguaje oral y escrito y, sobre todo, que sepa callar. Por acá, se requiere gente más práctica que en otras latitudes.

Se necesita, sobre todo, alguien frío, calculador, astuto. Porque su misión tiene plazo de cumplimiento: barrer con los últimos restos del PAN y el cabecismo en 2024.

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