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Interna panista, arreglada;Nader se dobla y defrauda a los verdaderos panistas

Por:Mauricio Fernández Díaz
Rompen equidad gastos de precampaña en Tamaulipas

Ciudad Victoria.- Como en todas las elecciones estatales, los gobernadores y sus partidos buscarán influir en el resultado mediante gastos y uso de recursos públicos a discreción. No hace falta una auditoría rigurosa para percibir que en Tamaulipas andan descarrilados en esos manejos.

La línea entre lo aceptado y lo prohibido por la ley es tan delgada y borrosa que basta con un camión cargado de servicios, con torneos deportivos, posadas y encierros taurinos para sacar ventaja de los adversarios y posicionarse. Hoy, después de cinco años de indiferencia hacia las personas y los necesitados, la administración panista ha sufrido un ataque de amor al prójimo y desborda generosidad y grandes cuidados a la gente.

No hay etapa más estresante para un mandatario que la actual, trátese de la entidad de que se trate: es el cierre de cuentas, el proceso de entrega de todo lo ejercido y lo administrado, que debe pasar, invariablemente, a otras manos. El gobernador en turno emplea toda su capacidad mental en impulsar a su candidato, en agradar al electorado, y en limpiar sus estados financieros. Como se ve, es un periodo difícil para una persona en esa posición y quizás resulte más exigente e incierto que la campaña misma que lo llevó al poder.

En este lapso suelen presentarse quiebres en la unidad política del mandatario, como le ocurrió al gobernador de Aguascalientes, Martín Orozco Sandoval, del PAN, quien impulsaba la candidatura del senador Antonio Martín del Campo en contra de la aspiración de María Teresa Jiménez, protegida de Marko Cortés. El resultado fue desalentador para el Ejecutivo Estatal: la última encuesta favoreció a María Teresa. Ahora, Orozco Sandoval debe ajustar sus planes a apoyar a la seleccionada panista y a traspasar su gobierno, de la mejor manera posible, a una rival.

En Tamaulipas no se vive esta competencia radical entre aspirante a la nominación del PAN; al contrario, todo indica que la interna está ‘arreglada’ entre César Verástegui Ostos, Chucho Nader Nasrrallah e Ismael García Cabeza de Vaca. El problema consiste en la baja aprobación política: el panismo está en zona de derrota electoral, con dos veces menos preferencias que Morena, líder de las encuestas. Siendo los gobernadores los principales causantes de la aprobación o desaprobación política, Cabeza de Vaca está obligado a moverse rápido para salvar su propia causa.

Esa salvación solo puede llegar mediante aumentos del gasto público y hasta cierto derroche de recursos. Por el momento, lo más importante es pulir la imagen de Acción Nacional para subir en las preferencias electorales. Es el trabajo que debió hacer en los últimos cinco años, y que ahora busca frenéticamente corregir. Por eso no es ocasional el auge de acciones sociales, entrega de premios y jornadas de asistencia que ha emprendido el gobierno del estado, algunos de los cuales con manejos poco transparentes. Uno de los puntos culminantes de esta promoción disimulada será el informe del gobernador, que caprichosamente cambió para el mes de marzo, justo en medio de la lucha electoral. Podemos predecir que echará la casa por la ventana en publicidad, espectaculares, gacetillas de prensa y videos informativos en todos los formatos y todas plataformas. Será difícil separar la promoción política del derecho a la información y la rendición de cuentas en ese contexto. Será, también, la máxima apuesta de Cabeza de Vaca para arengar al auditorio y pedir su apoyo “a todo lo ganado”.

Por el lado de Morena, los personajes lucen en relativa calma y no recurren a los despilfarros de sus rivales; no hay necesidad de ello. Con las preferencias a su favor, la estrategia se limita a cuidar la imagen, el avance logrado y a esperar los tiempos de definición. Ciertamente, algunos simpatizantes, por defender a su aspirante, han querido descarrilar a sus adversarios internos con noticias falsas y rumores infundados. Pero nada de esto representa un gasto mayor, mucho menos promoción anticipada, como no sea que las calumnias se consideren una forma de promoción.

En la actualidad, se nota un gasto superior en los aliancistas PAN-PRI-PRD, con solo tres aspirantes, que en el frente Morena-PT-PVEM, que tiene siete.

Es difícil predecir el rumbo de la elección de gobernador en 2022, pero si los partidos siguen adelante con estas prácticas, el proceso caerá seguramente en una lucha judicial que aumentará el encono y la polarización de la sociedad.

Un lejano día de 2016, Francisco García Cabeza de Vaca iniciaba una campaña en busca de la gubernatura de Tamaulipas desde la oposición. Lo hacía con pocos recursos, acompañado de pocas personas, y con una capacidad limitada de acción. Pero no necesitaba más: tenía la confianza de la gente, encarnaba el deseo de cambio de una sociedad que desconocía la alternancia política. Simbolizaba una esperanza y una idea diferente de la función pública. Ahora, ¡qué distinto es el presente! Primero, necesita una ayuda absolutamente inesperada, la del enemigo en 2016: el PRI, con quien va en alianza hacia una aventura de pronósticos infaustos. Ahora, le urge dinero, mucho dinero, para sacar a flote su proyecto de sucesión. El territorio estatal se le hace enorme para poder abarcar cada ciudad, poblado o colonia con recursos en busca de simpatía y apoyo electoral.

Cabeza de Vaca, sin proponérselo, está dictando una importante lección política a los gobernantes, sean de un municipio o un país: hay que atender a la gente de inmediato. Mañana será demasiado tarde.

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