Política

Una ciudad de Mierda   

Por Brenda Ramos


Reynosa huele a mierda desde hace muchos años. Pese a las inversiones “millonarias” que se presumen desde la primera administración de Maki Ortiz, por parte de COMAPA, al tratar de salvar la red de drenaje sanitario que ha cumplido con su ciclo de vida que es de 50 años. 
 
Es entendible que un problema de unos 25 años no se pueda arreglar en una administración municipal de 3 años, pero ¿Cuál puede ser la excusa de Maki Ortíz que estuvo 6 años en el poder? Y sin embargo en Reynosa se encuentra literalmente entre aguas negras, algunos incluso viven tanto de día como de noche, con ventanas y puertas cerradas porque los fétidos olores de las aguas residuales son insoportables, otros han tenido pérdidas totales con sus vehículos al caer en obras inconclusas de COMAPA que no cuentan con señalamiento alguno de precaución. 
  
HIJO DE TRIGRE, ¿PINTITO? 
 
Carlos Peña Ortíz el hijo de la responsable de que Reynosa se encuentre sin agua potable, pero eso si para contrarrestar el problema dejo abundantes fugas de aguas negras. Del actual presidente municipal de Reynosa, no se esperaba mucho, su madre dejó la vara muy baja, y mientras muchos decidieron darle el beneficio de la duda y esperar a que su administración entrara en funciones, otros emitieron de inmediato el juicio al “muchacho”, afirmando que no se separaría de las faldas de su madre, y tuvieron razón… 
 
Llega la invitación a la toma de protesta de Carlos, y lo primero que llama la atención y da buena espina es ver que la ceremonia se llevaría a cabo en la explanada de la plaza principal Miguel Hidalgo, en las afueras de la presidencia municipal. El hecho de no rentar un lujoso salón de eventos para la ceremonia pintaba muy bien, pero lo bueno vino después. 
 
Carlos como orador no supera a su madre, la inexperiencia, la falta de talento, colmillo y luz propia se notó, claro esas cualidades las irá adquiriendo con el tiempo, lo importante es la manera de gobernar, que de inmediato se notó como sería. 
 
El primer indicio que derribo la teoría de que el muchacho gobernaría por el mismo, y sin las narices de su madre metidas en los asuntos fueron los invitados. Las caras les brillaban a madre e hijo cuando tocó presentar no a una, dos, o tres autoridades estadounidenses de los más altos rangos, no, ellos se esmeraron por invitar a dos filas de gringos de los más altos mandos del Valle de Texas, lugar en donde la familia Peña Ortiz se siente como en casa. 
 
Lo que no dejo lugar a dudas de quien Gobernaría Reynosa no sería Carlos Peña Ortiz sino Maki, fue el hecho de reciclar servidores públicos de la administración de su madre. ¿No le parece irónico que mientras Maki Ortiz se pasea por Tamaulipas con un discurso de empoderamiento femenino para lograr ser Gobernadora, su hijo no les haya dado más porcentaje a las mujeres en su administración?   
 
ADICTOS AL PODER 


A pesar de que tanto madre como hijo tienen problemas legales, siguen luchando por conservar el poder, pero ya no se conforman con la ciudad más importante de Tamaulipas, sino que van por la gubernatura, así de grande es su adicción a éste. 
 
Como leona rugiente, Maki lucha por la gubernatura, pero sin quitar el ojo de Reynosa, pues en otro acto de NEPOTISMO, ya le tiene sucesora a su hijo cuando éste termine el mandato y se trata de Bertha Peña Garza. Repitiendo el mismo patrón que con Carlos, que de entregar despensas en el DIF lo aventó a la presidencia, a la ex presidenta de la casa de la cultura de Reynosa se le está preparando para saltar de hacer piñatas en talleres, a gobernar Reynosa, no le sorprenda que el próximo movimiento sea ponerla al frente de una dirección que tenga trato directo con el pueblo como lo es la de bienestar. 
 
El mensaje que manda la familia Peña Ortiz es el siguiente: ¡Reynosa nos pertenece, pero vamos por Tamaulipas! 
 
¿Está preparado para tener aguas negras por todo el estado y carecer de agua potable por años? Cuidado, porque los Peña Ortiz han salido de cacería. 
 
 

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