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El riesgo de empezar mal de los alcaldes electos


Por:Mauricio Fernández Díaz

Ciudad Victoria.- Después de la elección del 6 de julio, queda una sensación de ligereza y bienestar en los ganadores, principalmente en los alcaldes electos; superar a los competidores y coger las riendas del poder debe ser gratificante. Se notan despreocupados, se ven sonrientes. Pero deberían andarse con cuidado.

De esos venturosos, los de oposición tienen una responsabilidad mayor con los ciudadanos, ya que reflejan un deseo de cambio o la esperanza de un tiempo mejor. Lo que sigue después, entonces, no es una fiesta de tres años sino una temporada de trabajo duro y prolongado; hay que superar al gobierno anterior, dar resultados, demostrar al elector que eligió correctamente. El primer paso para alcanzar ese fin es constituir una administración competente, integrar a los mejores. Y las primeras señales, por desgracia, no son promisorias.

Conscientes de referirnos a señales, y no a hechos, los primeros movimientos para formar a los nuevos gobiernos municipales van por el rumbo equivocado. Ex egidistas, defenestrados del PRI, desempleados del gobierno estatal, circulan ya nombres de viejos personajes para volver al servicio público. El caso más sonado, hasta ahora, es el de Ciudad Victoria, pero se espera también que esta situación se repita en Nuevo Laredo, Reynosa y Altamira, por citar a las principales ciudades. Insistimos: son señales, apenas avisos, pero conviene tomarlos en serio.

Si en su momento fueron desechados junto con sus jefes por los ciudadanos, si su partido fue reemplazado por otro, y ahora se retira también el que está en el poder, es porque la gente los reprobó, los castigó. ¿Por qué razón reinstalarlos si no estaban de vacaciones ni cursaban un permiso económico? Si una vez lo hicieron mal, o tal vez pésimo, es muy probable que vuelvan a actuar así. Su incorporación puede tomarse como un gesto de desprecio al ciudadano, que ha votado por otra propuesta para la ciudad y no por una conocida, una vieja, obsoleta y perniciosa.

El respaldo popular, expresado en la elección del 6 de julio, no es un cheque en blanco ni un premio de lotería a los candidatos ganadores; no les da derecho a actuar a sus anchas o a independizarse de los votantes. En política, para terminar bien vale más empezar bien. Si quieren, desde ahora, verse reconocidos y aprobados al final de la administración, deben formar un equipo capaz, honesto y responsable antes del 1 de octubre. Y solo faltan unos cuántos días para eso.

Por eso, gran revuelo causó una lista de funcionarios que integrarían el gabinete de Lalo Gattás, alcalde electo de Victoria. Aunque no es un documento oficial, sí aparecen figuras que lo siguieron en campaña, y que hacen suponer un equipo de trabajo ya maduro. Podemos reconocer algunas historias de triste memoria en la capital del estado. Morenistas, gente de lucha social, ninguno. También hay personas de talento y experiencia pero, en el mar de burócratas mediocres, son minoría. La columna de invitados la componen Hugo Reséndez Silva, Ubaldo Castillo, Roberto Cantú Vargas, Luis Cisneros Gómez, Daniel Fuentes, Heriberto Zárate, Sergio Estrada, Paola Mata, Juan Carlos Herrera, Alfonso Rizk, Federico Bonilla, Mauricio Valdez, Roberto Huerta, César Saavedra, Tomás Gómez, Jorge Tinajero, Jorge Bello, José Chapa, César Ramírez, Gerardo Pínson, Enrique Garza Tamez, Alberto Loya y Eliseo García Leal. Dejamos en el lector separar la paja del trigo de esta nómina, como dice la Escritura.

Confiamos en que Lalo Gattás tendrá la prudencia de armar una administración eficiente y productiva. La imagen vergonzante del exalcalde Xicoténcatl González todavía está fresca en el recuerdo de los victorenses. La misma lección, en su respectivo lugar, se extiende a los alcaldes electos de Reynosa, Matamoros y Nuevo Laredo. La expectativa en ellos, por ser de oposición, es muy alta.

A todos les espera una prueba difícil, un reto político. De acuerdo con el Índice de Competitividad Urbana 2020, elaborado por el IMCO, están ciudades tienen una administración pública media-baja. Ninguna tuvo una calificación alta en los principales subíndices del estudio, como sistema de Derecho Confiable y Objetivo, Sociedad Incluyente, Preparada y Sana o Economía Estable, entre otros.

Por ejemplo, en el subíndice Derecho, con base en el estudio, Matamoros tiene una administración ‘media baja’, pero la de Reynosa es ‘baja’, y también la de Ciudad Victoria. En Sociedad Incluyente, Reynosa es ‘baja’ de nuevo, mientras que Matamoros y Ciudad Victoria se ubican como ‘media baja’. En Economía, el resultado contrasta con el discurso oficial, de grandes inversiones y nuevos empleos, ya que las tres están catalogadas como ‘media baja’.

Este ejercicio no debe tomarse como una encuesta de popularidad o de calificación a los alcaldes, ni debe utilizarse de tal manera. Es un diagnóstico técnico para corregir deficiencias y ayuda a la toma de decisiones. Los municipios se enfrentan a problemas estructurales, de larga duración, combinados con crisis políticas y fenómenos naturales que empeoran su situación con mucha frecuencia. La zona fronteriza, particularmente, ha enfrentado en los últimos años la presión de grandes grupos de migrantes que terminan estancados en territorio mexicano.

Si bien los problemas de las ciudades son añejos y de origen estructural, conducir una administración eficiente es un objetivo alcanzable para los alcaldes electos. Reclutar a amigos, compadres y recomendados sin la preparación necesaria atenta contra estos propósitos. Por si acaso lo han olvidado, el Presidente ha pedido a todos cumplir los principios “No robar, no mentir, no traicionar”.

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