PolíticaPrincipal

Día 1; Inicia el mercado de promesas

Por Mauricio Fernández Díaz
Se busca persona confiable para gobernar Tamaulipas

Ciudad Victoria.- El tono de las campañas políticas ha sido siempre usar las promesas para atraer votantes, lanzar planes de ayudas y recompensas como el padrino que arroja monedas al aire para alegría de chicos y grandes. En todo el mundo siguen esta pauta, y Tamaulipas no puede ser la excepción, pero hay algunas situaciones que lo hacen único.

Para su ruina y fortuna, una línea fronteriza de 370 kilómetros lo une con Estados Unidos. Olas de riqueza pasan de allá para acá y benefician a los tamaulipecos. También, olas de delincuencia, de violencia y de muerte. La vida puede tornarse difícil y opresiva para mucha gente; es una entidad de contrastes marcados, con una economía más inestable que la de su vecino, Nuevo León, que tiene una vocación industrial ya consagrada y de calidad mundial.

Tamaulipas necesita muchos arreglos y muchas obras para ser parte de la nueva economía y para cumplir el sueño de las generaciones más jóvenes. En las condiciones actuales, no puede asegurar que favorecerá a sus hijos, ni a los hijos de sus hijos.

Conscientes de ello, los candidatos comenzaron su mercado de promesas este domingo 3 de abril. Aunque sean escuchadas con cierta desconfianza, resultado de gobernantes deshonestos, todavía se toman en cuenta como criterio de comparación entre un candidato y otro, o se utilizan hasta el abuso como estrategia de campaña.

En Tamaulipas hay sed de legalidad y desarrollo, y sobre esas líneas generales se han anunciado los primeros compromisos.

En Tampico, César Verástegui, el “Truko”, candidato de la alianza PAN-PRI-PRD, se comprometió a garantizar el abasto de agua potable de la zona conurbada. Para ello concluirá la construcción del dique del Camalote en la laguna del Carpintero, la reserva de vital líquido para esa región.

El abanderado del PAN anunció también un fideicomiso de 10 mil millones de pesos para dar apoyo financiero a jóvenes, a fondo perdido. Esta idea ha puesto un listón más o menos alto en la vara de promesas de campaña a los demás candidatos.

César Verástegui mandó a volar el “abrazos, no balazos” que postula López Obrador, y prometió en su lugar aplicar la ley a los delincuentes.

Finalmente, declaró que trabajará por todos los tamaulipecos sin hacer distinciones por motivos partidistas o ideológicos.

Arturo Díez Gutiérrez, de Movimiento Ciudadano, llamó a los ciudadanos empezar “de cero” para lograr un cambio en Tamaulipas. Bajo ese principio, ofreció un gobierno basado en cero tolerancia a la corrupción y la impunidad.

Se reabrirán las guarderías para hijos de madres trabajadoras, y se creará la Procuraduría de la Mujer para castigar con rigor el maltrato y la violencia contra las mujeres.

A los jóvenes les ofrecerá becas del 100 por ciento en las mejores universidades, y apoyos económicos para abrir su primer negocio.

Díez Gutiérrez se comprometió a formar un gobierno equitativo, con 50 por ciento de los puestos para las mujeres y el 50 por ciento para los hombres.

En tanto, el doctor Américo Villarreal Anaya, candidato de la coalición Morena-PT-Partido Verde, abrió su carrera a la gubernatura con la promesa de formar un gobierno austero y honesto. Empeñó su palabra en invertir correctamente los recursos públicos, en la rendición de cuentas y en la transparencia.

Al arrancar en Ciudad Victoria, prometió a los capitalinos construir la segunda fase del acueducto Guadalupe Victoria para resolver de fondo la falta de agua en el municipio.

A los trabajadores de la administración pública, les ofreció un trato digno en el que cesen las amenazas, las represiones y los castigos salariales.

A estos trabajadores, que pertenecen a la fuerza laboral más grande de Ciudad Victoria, les dijo que les devolverá las prestaciones canceladas por el actual gobierno, becas escolares garantizadas para sus hijos y la certeza jurídica de sus empleos.

El doctor Villarreal Anaya ofreció instituir el derecho a la salud a toda la población del estado, que comprenda tanto servicios como medicamentos gratuitos.

Estamos asistiendo a la etapa en el que los candidatos, como los hombres enamorados que buscan interesar a una mujer a fuerza de regalos, dan a manos llenas lo que la gente le pida o se escuche en el ambiente; más bien, prometen, pero en una campaña política las promesas tiene un valor muy cercano al de realidades.

Mencionamos al principio que Tamaulipas está marcado por sus contradicciones pues, al ser un estado favorecido por el comercial internacional con Estados Unidos, sufre también los mismos problemas de los estados pobres, como la delincuencia, el empleo pauperizado y la migración.

Más que promesas, a Tamaulipas le urge un gobernante responsable, serio y capaz, alguien afín a las familias y su manera de pensar más que un individuo inmiscuido en la grilla, en los negocios al amparo del poder político e indiferente con la violencia y la impunidad.

No se puede confiar en otro que carezca de estas características. Demasiadas promesas, de hecho, a veces resultan sospechosas e indignas de crédito.

Notas relacionadas

Botón volver arriba