Política

Maki y Cabeza: peores que Hanna


Por Oscar Díaz Salazar

En miles de hogares de Reynosa las viviendas se inundan año con año. Así ha pasado en la última década en montones de viviendas de todos los sectores geográficos, sin importar el estrato social, pues lo mismo ocurre en asentamientos irregulares, como en zonas residenciales. Es muy injusto que el “ahorro” de un año se pierda y que las familias queden sin los objetos, prendas y artefactos esenciales para la vida moderna.

Los gobiernos se hacen presentes “para tapar el pozo después de ahogado el niño” y son tan insensibles que de la tragedia y desesperación de quien pierde todo su patrimonio, quieren lucrar políticamente.

No se trata de ver a los gobernantes con el agua hedionda hasta la cintura, -o ya solo a la rodilla, como en forma estúpida afirmó la presidenta de Reynosa-, ní es el caso premiar o reconocer a quien más despensas regaló durante la contingencia, o quien llevó colchonetas o enseres domésticos básicos.

Yo no quiero que me rescate la presidenta o que el gobernador me mande una despensa. Lo que quiero es que en los presupuestos de egresos y en los programas anuales de obra se destine una cantidad importante para ir resolviendo los problemas que tiene nuestra ciudad con el manejo de los escurrimientos pluviales. Lo que demando es que las diferentes instancias y niveles de gobierno se coordinen, como lo hacían antes, cuando todos tenían jefes del PRI, para implementar las acciones de limpieza y mantenimiento a los drenes, canales, sifones, calles canal y todas las instalaciones que requieren estar limpias y funcionales antes del inicio de la temporada de lluvias.

Agua para todos, pero en las tuberías, y drenaje sanitario y pluvial, deben ser las prioridades de los gobiernos locales.

Más como esto no lo entiende ni la presidenta Maki Ortiz ni el gobernador Cabeza de Vaca, seguiremos con pachangas, obras de relumbrón que demoran cuatro años y siguen sin terminar, gastos superfluos, vanidades, tonterías, lucimiento y culto a la personalidad.

Con los panistas (al igual que los priistas) se sigue deteriorando la calidad de vida de los reynosenses. La promesa no escrita que Reynosa ofrecía a propios y extraños, de ser una ciudad próspera, divertida, con altas expectativas de superación personal, tolerante con las diversidades sexuales, empatica con los vulnerables, moderna y muy alegre… se eclipsa y neutraliza con la falta de agua y la inseguridad permanente para las personas y su patrimonio.

Este año, por lo menos, ya no se atrevieron, los panistas, los que gobiernan y sus paleros, a culpar a la gente por la inundación. Es una gran ofensa que nos llamen cochinos, esos que como marranos se atascan y se hartan de robar, de cobrar comisiones, de recabar “moches”, de simular compras, obras, servicios, estudios y mantenimientos.
En este ocasión la justificación de los panistas es la misma cantaleta que para todo aplican desde hace dos años: “el
Presidente nos quitó los recursos”. El aparato propagandístico de los panistas desvía la atención de los errores de los gobiernos locales, exigiendo la presencia del presidente de la republica en las zonas inundadas, una propuesta que no tiene referentes en el pasado inmediato ¿o usted recuerda que Felipe Calderón estuviera en Reynosa acompañando al entonces alcalde Cabeza de Vaca en algún recorrido por sectores inundados?

Pero dejemos el tema partidista y señalemos a quienes hoy tienen responsabilidades de gobierno. Y lo repito: señalo y acusó a la presidenta municipal y al gobernador por evadir las tareas que implica el cargo que ostentan.

Si no hay queja; si no hay presión; si no somos capaces de externar nuestra molestia y desacuerdo, lo más probable es que dentro de un año estaremos nuevamente maldiciendo a Maki Ortiz y Cabeza de Vaca

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