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Fyilosofía en Expresión Pégame pero no me dejes

La semana pasada hablé sobre maltrato. Este fenómeno social que en la actualidad ha cobrado fuerza y presentado algunas variantes.

Es importante saber reconocerlo, para en su momento poder atenderlo con la importancia que merece, importancia que para empezar radica en los terribles daños y secuelas que pueden quedar en las víctimas, las cuales pueden ir desde depresión, baja autoestima y temores, hasta graves problemas emocionales.

Hoy hablaré específicamente del maltrato psicológico y haré énfasis en el perfil del maltratador.

¿Quién es un maltratador psicológico?

Bien, para empezar debo decir que una de las principales características de un maltratador psicológico es ser encantador al inicio de la relación. Se muestran como personas amables, empáticas, afectivas y consideradas, de manera que parecen ser la compañía perfecta.

Con el tiempo empiezan a mostrar rasgos de falta de tolerancia y respeto por las diferencias. Es común que parezca que todo les molesta o que definitivamente lo que hace la pareja o contraparte son cosas equivocadas y que además le causan tremendos daños, incluso con terribles consecuencias de todo tipo para él.

Ser autoritario es otra de las características que más se repiten en este perfil. Tono agresivo al hablar, seguridad a nivel de no permitir el debate ni el diálogo. Aquí también pueden presentar rasgos de agresividad verbal.

Otro dato que es interesante mencionar es que son personas con poca flexibilidad. Sus conceptos son los únicos que tienen valor y por lo tanto en todo momento hacen valer su opinión por encima de los demás.

Piensan que la realidad solo tiene dos opciones, o es buena o mala, o estás a su favor o en su contra, sólo sus ideas valen y por lo tanto si no estás de acuerdo con ellos estás mal o hablando tonterías. Para este perfil o es blanco o es negro y dicho absolutismo les dificulta en extremo la convivencia.

Otra de sus características es el chantaje. No tienen empacho es hacer sentir culpable a su víctima con el afán de que acabe por hacer lo que ellos desean, pueden incluso utilizar la salud, las relaciones Interpersonales, la economía o cualquier tema de importancia que pueda convertirse a través del drama en una herramienta de control a su favor. Con frecuencia se hacen las víctimas y se convierten en estas últimas de sus historias personales.

Jamás se autocritican. Les es casi imposible aceptar su errores, todo lo que hacen para ellos es correcto y de esta forma los demás están equivocados. Esto también de alguna forma les permite creer que sus acciones controladores o correctivas son “razonables” debido a que de algún modo son en defensa propia.

Regularmente tienen un alto nivel de indolencia y no sienten arrepentimiento por los daños que causan a su alrededor, en parte por no aceptar su responsabilidad y en parte por una especie de desconexión y falta de empatía por los demás.

Algunos de estos individuos tienden a hacer falsas promesas a sus víctimas, prometer que algo no volverá a suceder o que todo va a cambiar les parece sencillo, aunque esto no llega a suceder sin la atención adecuada.

Presentan cambios de humor con una velocidad pasmosa y sin grandes motivos, además de que se ofenden con suma facilidad.

Observan crueldad, mienten con facilidad y tienen serios problemas para detenerse una vez que pasan a la fase agresiva, siendo claro su debilidad en el manejo de emociones.

Algunos son seductores y utilizan sus cualidades físicas y virtudes para mantener un aparente equilibrio entre el maltrato y el bienestar, lo cual es prácticamente imposible que ocurra.

Por último debo comentarles que algunos buscan la manera de desconectar a sus víctimas del resto del mundo, es decir, controlar sus llamadas, mensajes celulares, redes sociales, relaciones interpersonales, salidas y en general todo mecanismo que pueda conectarlos con otras personas de forma de acaparar su atención e impedir la comunicación al exterior.

En fin, tal vez esta información pueda ayudar a quien esté viviendo algo semejante o que en algún momento lo haya vivido y requiera hacer algún trabajo personal en la búsqueda de la salud mental.

Sin salud mental no puede haber salud.

Nadie merece ser maltratado.

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