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‘La venganza de Azcárraga’

MÉXICO BRAVO… Por Alberto Ídem.

Primer acto: expulsan de la nómina gubernamental del estado a Germán Pacheco Díaz, exdiputado federal que le ganó ese puesto al dos veces alcalde Fernando Azcárraga López en las elecciones constitucionales del año 2012, cuando Enrique Peña Nieto conquistó para el PRI su increíble regreso a la presidencia de México (alegar desde un lejano segundo lugar «fraude electoral» con chivitos de una soga, marranos, pollos, despensas y tarjetas de Soriana no fue un argumento matemáticamente sólido).

Segundo acto: Fernando Azcárraga López, presidente municipal de Tampico de 1993 a 1995 y del año 2005 al 2007, regresa de su aventura por el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) al Partido Revolucionario Institucional (PRI), que lo vio surgir como político, para emprender la tan esperada «transformación», término políticamente de moda y con efectividad comprobada (ya no es renovación ni «refundación») junto a «Alito», de quien los resabios de aquella vieja cargada, aunque la caballada ahora esté flaca, esperan y confían en que sea su próximo dirigente en todo el país.

Tercer acto: como con el «teseracto», el elemento aquel que hace desaparecer al Locky del pasado en «Avengers Endgame», los dos movimientos anteriores hacen esfumarse de la escena regional a la exalcaldesa porteña Magdalena Peraza Guerra, quien gobernaba a Tampico gracias a la bandera blanquiazul cuando Germán le ganó a Fernando en las votaciones federales de 2012.

Y, ¿cómo se llama la obra? La venganza de Azcárraga. Se llamaría «revancha» de no ser porque esta tragicomedia tiene todos los visos de ser algo más que simplemente eso último. El novel (¿todavía algo verde?) delegado del PRI en esta ciudad y puerto, Carlitos De los Reyes, se encuentra a un amigo suyo, reportero, y sin que venga a cuento le suelta dos bombitas (chiclebombas) políticas: promoverán la expulsión de la sonrisa cetemista Crest, Edmundo García Román, de las filas del PRI; y Fernando vuelve por sus fueros al tricolor, y no llega solo, sino con el también expresidente municipal y no menos polémico Gustavo Torres Salinas. ¡Bomba! «Mare, lindo, si hasta parece que será Ivonne Ortega la nueva dirigente nacional priísta con semejantes tronidos…» Al también amigo de quien esto escribe le revela De los Reyes lo anterior cuando se lo topa en un lugar del centro de la ciudad acompañado, el lidercillo del PRI, por Alberto Del Ángel, quien fue titular de Seguridad Pública en dos administraciones municipales y es de clara línea fernandista.

Asegura Charlie of the Kings que Yahleel (con la lengua medio trabadilla, como él pronuncia ese nombre), la lideresa tricolor en el estado, ya aprobó y dio luz verde a la expulsión del dientón lider obrero… estaremos frente al umbral de una insólita mudanza de colores de la vieja central obrera priísta gracias a la cual nació el término «voto corporativo»…? Esperemos, pues, a ver como pinta el montaje. Primera llamada, esa es la primera llamada.

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