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La imagen que convertirá a González Valderrama en el candidato

Por:Mauricio Fernández Díaz

Ciudad Victoria.- Contexto: Inspirado en su sentencia ‘Por el bien de México, primero los pobres’, el Presidente López Obrador ideó una serie de programas para dar ayuda directa a los más necesitados, de entre los cuales ha sobresalido el de Pensión a Adultos Mayores.

De acuerdo con la página oficial, el objetivo de este proyecto “es contribuir al bienestar de la población adulta mayor a través del otorgamiento de una pensión no contributiva”. Para sustentar esta política pública, el Gobierno Federal presenta algunos datos sobre la condición de este grupo de la sociedad: 23 por ciento de las mujeres y el 40 por ciento de los hombres carecen de acceso a una pensión. Más aún, el 26 por ciento de los adultos mayores del país no tienen ni pensión contributiva ni apoyo de programas sociales. “Las condiciones de desigualdad de las personas adultas mayores con respecto a la sociedad muestran que su situación es similar a la de otros grupos sociales discriminados como los indígenas, personas con discapacidad y las mujeres”.

La característica fundamental del programa es la entrega directa de recursos sin la acción de intermediarios, entiéndase gobernadores, alcaldes ni caciques. El único que destaca es el Gobierno de la República.

Los opositores han buscado desvirtuar este proyecto, y acusan al Presidente de utilizar políticamente a las personas mayores. Eluden, en realidad, el problema de fondo que queja a estas personas: la discriminación, la desigualdad y la pobreza. En cambio, para López Obrador son una prioridad. “El Gobierno de México refrenda con el Programa para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores su visión de que son titulares de derechos económicos y sociales y que debe garantizarse su cumplimiento”.

Al inicio de la administración, cubría a adultos de 68 años o más (conocido abreviadamente como ‘68 y más’), y entregaba 2,700 pesos bimestrales por persona. A partir de marzo de 2021, el programa se amplió a personas de 65 o más, y aumentó el pago a 3,100 pesos por bimestre. En este año, ejercerá un presupuesto total de 136 mil 2 millones de pesos.

Este programa es uno de los más aceptados en Tamaulipas, y el nivel de satisfacción es muy alto. Cuenta con un padrón de 209 mil 759 beneficiarios. Sumando el resto de los programas sociales, de 2019 a 2020, el Gobierno Federal ha dispersado 2 mil 443 millones de pesos en la entidad.

Mientras las administraciones estatal y municipal fallan en el cumplimiento de sus programas de subsidio a grupos vulnerables, y hasta cancelan ayudas, la Cuarta Transformación ha honrado sus promesas e, incluso, ha incrementado el monto de las ayudas a la población tamaulipeca.

La fecha: Con gran entusiasmo, corre la voz del gran evento que se avecina en Tamaulipas para la primera semana de enero de 2022, aunque también se ha elegido la primera semana de octubre de este año para ciertos lugares. Se trata del pago de dos bimestres a los beneficiarios de ‘65 y más’, correspondiente a los periodos septiembre-octubre y noviembre-diciembre. Así se ha programado la entrega desde que se amplió el rango de edad del programa. Estos abuelitos recibirán un total de 6,200 pesos, una cantidad decente para alguien que ha vivido sin apoyo.

Por las mismas fechas, se entregarán también tarjetas del Banco de Bienestar en lugares donde ya se hayan activado cajeros o sucursales de la institución. La mayoría ha cobrado la ayuda mediante una orden de pago, pero nadie sin queda sin ella.

El paso más importante dado por la administración de López Obrador fue ensanchar la cobertura a personas desde 65 años. De ahí el júbilo, la exaltación de los adultos que comenzarán a recibir su dinero en Tamaulipas y, más aún, por la duplicación del primer pago. Desde su implementación como ’68 y más’, y luego de varias entregas en sedes federales o lugares improvisados, se ha vuelto una rutina más o menos ordenada que no requiere de gran formalidad o difusión especial. Salvo por una necesidad práctica, José Ramón Leal, titular de los programas federales en el estado, no dictaba discursos ni acudía a todos los lugares. En adelante, no tendría por qué cambiar este mecanismo. O tal vez, sí.

Ahora que Rodolfo González Valderrama suceda a ‘JR’ en la coordinación, el 1 de octubre, tendrá la oportunidad de ser el rostro del programa social que mayor satisfacción produce a los tamaulipecos; podrá saludar a las personas, dirigir un mensaje en público y dar entrevistas a los medios de comunicación presentes. En suma, podrá colocarse en el centro de atención. Porque la Secretaría del Bienestar pudiera difundir un boletín de esas entregas y su número de beneficiarios sin más referencia que la institucional. Pero si el doctor González Valderrama se convierte en la figura de esos mensajes, si sobresale su imagen en fotografía, videos y enlaces en vivo, ya no hablaremos entonces de una rutina cualquiera. Estaríamos ante un acto de reconocimiento.

Cuando esa información vuele por todo el estado y lleve en primer plano el rostro de Rodolfo, estará clara la intención del gobierno central con el tema Tamaulipas. Esas acciones no dependen de la voluntad ni del capricho del funcionario. Son también la expresión de miles de ciudadanos organizados para la elección de 2022, los mismos que lo definen así: Rodolfo González Valderrama, candidato de Morena al gobierno de Tamaulipas.

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