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Se desmorona gabinete federal

Gaceta

Raúl Terrazas

Cada vez son más quienes creen que, en realidad no había un plan maestro para la república, sólo invitados a un proyecto del que, en apariencia se sabía mucho, pero, en realidad nadie conocía ni el diseño ni los alcances, porque el presidente Don Andrés Manuel López Obrador, era el dueño de las ideas y él las desarrollaría conforme a su idiosincrasia, misma que sería impuesta a quienes se aventuraron a trabajar en su gobierno.


Al menos esto queda bien claro tras las renuncias de quienes formaron parte del sueño lopezobradorista y que, terminan con la separación de Carlos Manuel Urzúa Macías, de su cargo como secretario de Hacienda y Crédito Público, la segunda posición más importante del gobierno federal, sólo después de la Secretaría de Gobernación en la que despacha la ex magistrada del Poder Judicial, Doña Olga Sánchez Cordero.


La carta de renuncia de quien maneja los dineros del país, está en el centro de la opinión pública nacional, ya sea en medios de comunicación como en redes sociales, en virtud del contenido a todas luces recriminatorio, por el riesgo en el cual se pone a la nación a partir de criterios financieros que no concuerdan con la realidad nacional.


En unos cuántos reglones, quien se suponía era uno de los hombres fuertes de la administración lopezobradorista, dijo aquello que millones de mexicanos saben, pero quieren escuchar, por ejemplo, que hay infinidad de decisiones que, en la administración federal, se han tomado no tienen sustento, que la política económica debe realizarse en base a evidencia y libre de extremismos.


Palabras congruentes, como fueron consideradas por una de las nietas del ahora ex secretario de Hacienda, fueron las que expresó en su carta de renuncia al señalar que las convicciones que él tenía como funcionario, no tuvieron eco al interior de la administración, en la cual, según denunció, hay imposición de funcionarios que ni tienen conocimiento de la hacienda pública.


El revire del Presidente de México, fue inmediato, porque trató de reducir el impacto que tiene para su administración la salida del segundo hombre fuerte de la administración, Carlos Urzúa Macías, a quien sustituyó con uno de los subsecretarios, el de ingresos, Arturo Herrera Gutiérrez, a quien pintó como un gran economista y de todas sus confianzas, frase esta última, con la cual quiso dejar en claro que las cosas seguirán igual o mejores que con su anterior colaborador, algo que se antoja difícil, con sólo ver el lenguaje no verbal que tuvo el nuevo funcionario cuando lo pusieron en el cargo.


En los medios de comunicación, el hecho de la renuncia se ha tomado con profesionalismo y objetividad ya que, observaciones inadecuadas derivarán en daños a la economía de la nación, como la cotización del dólar, que de inmediato reaccionó en forma negativa para el país, también se alertaron los mercados cambiarios y los inversionistas nacionales y extranjeros, repensaron por un momento la situación para determinar sus pasos a seguir.


Los comentarios son lapidarios, despiadados y echadores, en las redes sociales, ya que, una renuncia de esa naturaleza, la titularidad de la Secretaría de Hacienda a los siete meses de la administración federal, evidencia más de lo que pueda pensarse.


Ahora bien, si el nuevo titular de la dependencia resulta ser uno de los que no tienen conocimiento de la hacienda pública y que, por el solo hecho de que el Presidente le reconozca su capacidad profesional y lo venda bajo la premisa de que, es de todas sus confianzas, obvio, el riesgo financiero para México es muy alto.


Alguien comentó que tiene todas las características de ser un firmón, es decir, que cualquier papel que le llegue de Presidente de la República, deberá de firmarlo y gestionarlo, sin chistar o disentir.


Queda, eso sí, el beneficio de la duda, por tanto, Arturo Herrera Gutiérrez, tendrá que responder a los más de 50 millones de mexicanos que no votaron por el partido Regeneración Nacional, pero que, no están de manera abierta en contra de la administración gubernamental, aunque sí en desacuerdo porque las promesas de campaña, no se parecen nada a aquello que sucede en la realidad.


Que se está desmoronando el gabinete presidencial, a lo mejor sí, que hay repercusiones graves, claro que sí y que, los mexicanos visualizan complicaciones en el país por la forma de gobierno instalada en el Palacio Nacional, también pudiera suceder.

Los otros


Este martes, se dieron cita en una funeraria del norte de la ciudad cientos de personas que conocieron al ingeniero Aarón Terrazas Barraza, para acompañarle en su última morada, tras fallecer a consecuencia de un accidente que tuvo hace una semana y que le generó lesiones cerebrales de las que no pudo recuperarse.


Su partida es dolorosa para familiares y amigos, ya que, siempre actuó de manera bondadosa, positiva y limpia, al ayudar a quien requería de su apoyo.


Dio siempre aquello que tuvo a su mano para ayudar a quien lo necesitaba y eso le hizo de grandes amigos y de personas buenas que le rodearon en la capilla donde era velado este martes.


Sus restos serán cremados, luego de una misa que se llevará a cabo a las 12 horas de este 10 de julio. Todo han deseado que descanse en paz y que, porque supo ser un gran hombre entre los humanos, así que, como alguien dijera a sus hijos, ahora será un ángel que seguirá al cuidado de ellos.


Era un gran hermano, una gran persona, un profesional que amaba lo que hacía y que, las dificultades de la vida jamás le vencieron, siempre buscó ser resolutivo, pero, por sobre todas las cosas ser feliz con su familia.


Gran apoyo ha recibido su esposa, Ivonne Enríquez de Terrazas, sus hijos Aarón e Ivonne, porque son una familia de valores.


También el rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, José Andrés Suárez Fernández, tuvo un asunto familiar, la pérdida de su hermano el médico, Jaime Enrique Suárez Fernández, quien al igual que todos ellos, era muy apreciado en la capital de Tamaulipas, a la que llegaron desde que eran pequeños, porque su padre don Joaquín Suárez, emigró de su natal Yucatán para hacerse cargo de una empresa henequenera que dio miles de empleos a productores y jornaleros de la región centro de Tamaulipas.

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