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Los seres invisibles que manipulan el poder

Orbe

Maria Teresa Medina

Este miércoles 2 de julio la protesta (casi rebelión) de la Policía Federal quedará como un gravísimo desaliento para la mayoría de los mexicanos.


El paro indefinido de esta corporación confirma el interminable bla, bla, bla que emerge desde Palacio Nacional, de las desgastantes “mañaneras”, de los discursos improvisados y hasta de las consultas y decisiones realizadas “a mano alzada”.


A ese paso -dice muchísima gente- podrían desatarse nuevos alzamientos que esperamos no provengan de donde nadie quiere, esto es, de las fuerzas armadas.


En ese sentido no es difícil vislumbrar que la disciplina, tan relajada como se encuentra, es un enorme peligro para todos, peor que la inseguridad, y en buena medida causada por la tijera que recorta arbitrariamente presupuestos, manejada por seres invisibles cuya austeridad ya tiene en la calle a miles y miles de enfermeras y médicos, así como un numeroso contingente de servidores públicos de carrera despedidos al margen de sus derechos laborales.


Y las cifras no mienten, pues recientemente datos y noticias validados informaron que en los primeros seis meses del nuevo gobierno la Secretaría de la Función Pública registró 21 mil 727 trabajadores que presuntamente han renunciado, pero que cientos de trascendidos señalan que muchos de ellos fueron presionados u obligados a presentar sus renuncias.

LA LETANÍA VISCERAL SUELTA LA POLILLA


Entre los planteamientos del presidente Andrés Manuel López Obrador, que son del dominio público y tienen que ver con la Policía Federal, se encuentran acusaciones graves de que esa corporación ha perdido la confianza de los mexicanos.


Delitos que se le imputan a esta corporación son básicamente extorsionar a los transportistas y, ahora por la letanía visceral del mandatario de la nación, se le culpa también de que detrás de esa protesta/rebelión hay una “mano negra” que manipula su amotinamiento, que pone resistencias y además está consciente de que no pasarían ninguna prueba para incorporarse a la Guardia Nacional.


Tenga o no razón el presidente López Obrador, el turno de los federales lo acusa de estarse desentendiendo de una de las protestas más relevantes de los últimos años, yéndose a Ciudad Universitaria a jugar beisbol y, mientras suelta el brazo y la polilla (según lo dijo), una de las instituciones de seguridad más importantes del país permanece sin cumplir sus estratégicas funciones.


Cómo entender todo esto que ocurre sin considerar que detrás del primer mandatario se ocultan funcionarios que no dan la cara a la sociedad, y cuyas decisiones, mal interpretadas, están propiciando una crisis generalizada que desemboca -primeramente- en la muy lamentable disminución del servicio médico a millones de mexicanos.


Pero estos seres invisibles, más fríos que témpanos de hielo, causantes en la población de una gran alarma e incertidumbre, también suscitan un ambiente nacional que agrava la inseguridad y le regala la oportunidad a la delincuencia organizada de ocupar el vacío que deja la Policía Federal.


¿Cuánto tiempo invertirá el nuevo gobierno en diálogos y negociaciones entre sordos? ¿Cuándo la gente fría del gobierno será llamada al orden, incluso removida de sus cargos, a los que se aferran por un beneficio ominoso, desgraciándole la vida a millones?


La pregunta final podría ser si López Obrador dejará de defender sus propios datos, respetando las cifras oficiales y disculpándose con el pueblo por todo el clamor que provoca su gobierno.


Aunque lo imperdonable será lo que se viene encima: Un crecimiento nacional de apenas medio punto y una recesión que hará renegar hasta quienes votaron por un cambio y su Cuarta Transformación.

A TAMAULIPAS LE RECORTAN RECURSOS PARA SEGURIDAD


Con todo y que los resultados que el gobierno de Tamaulipas ha dado en materia de seguridad, con un índice delictivo a la baja, también el gobierno federal decidió (para no variar) realizar un recorte al presupuesto destinado a la seguridad pública de la entidad.


El gobierno de Francisco García Cabeza de Vaca está enfrentando este año un recorte de 40 millones de pesos, aplicable al Fondo de Aportaciones para Seguridad Pública, generando una incongruencia, ya que al bajar el índice de delitos el reconocimiento federal debió ser el incremento a este presupuesto diseñado al combate de la inseguridad.


No obstante, el gobierno estatal anuncia que continuará invirtiendo los recursos necesarios a fin de que las cifras en el tema de la seguridad permanezcan a la baja.


¡Feliz fin de semana!

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