EL GOBERNADOR, REPROBADO

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LA PALIZA ELECTORAL A CABEZA DE VACA ARRASTRO A LA DERROTA A SU PARTIDO 

SOBERBIA Y FALTA DE PALABRA HUNDIERON AL GOBERNADOR 

Reprobó en Salud, en Educación, en Seguridad, en Empleo, en Bienestar Social, en Administración y, por ende, en política.

Cabeza de Vaca perdió la oportunidad de su vida para pasar a la historia como el Gobernador que llegó para alegría y beneficio de los tamaulipecos; en lugar de eso, su legado será el de un político ambicioso, inescrupuloso, monárquico;

Dejara constancia de haber sido quien entregó el estado, con su ruin actitud y su desprecio por los ciudadanos, a un partido que lleva apenas 4 años de fundado; MORENA.

Por: Mauricio Fernández Díaz

Llegó con una incuestionable legitimidad ciudadana y un ampuloso capital político producto del irrestricto respaldo de los tamaulipecos.

Hace exactamente dos años y 8 dias, el pueblo se volcó para erigirlo Gobernador, pintando de azul a Tamaulipas; le dieron Congreso y presidencias a cambio de que hiciera efectivos aquellos vientos de cambio que prometían hacer de nuestro estado casi un paraíso.

En octubre del 2016 inicio la transición tan esperada; se iba el PRI y llegaba el PAN, con la marca de los cuernos como bandera y estandarte; Todo era ilusión, esperanza y confianza; La fiesta popular en su toma de protesta fue inolvidable. En Tamaulipas todos eran Cabeza de Vaca.

Pasaron dos, cuatro, seis, ocho meses y ninguno de los cambios prometidos llegaban; Las excusas eran múltiples y hasta cierto punto creíbles. Las redes sociales aun se volcaban en su defensa cuando alguien señalaba la falta de palabra del Gobernador y su Gabinete.

Embriagado por el poder, el flamante gobernador se fue alejando cada vez mas del pueblo, de sus propuestas de cambio, de su palabra.

Paso el año, y el tiempo consumió la credibilidad del reynosense; las redes sociales callaron y poco a poco, a medida que los actos de su gobierno iban perjudicando a los tamaulipecos y su inacción frente a los graves problemas se volvía un referente obligado en las charlas de pasillo, de café y reuniones familiares, la gente que deposito en ellos su confianza les fue dando la espalda.

Fue un cambio que se hizo notorio de nuevo en las redes sociales; si al inicio 8 de cada 10 comentarios eran a favor y defensa del Gobernador, en un año 4 meses la tendencia se revirtió en contra; 2 de cada 10 defendían, los otros 8 o callaban o se unían al coro del desaliento y la desilusión

Llego el momento en que se desgastaron los argumentos defensivos del tiempo, de la herencia dejada por sus antecesores, de la falta de dinero, del “castigo” de la Federación y todos aquellos utilizados por quienes aún confiaban en que llegarían los vientos del cambio.

Los únicos que no parecían darse cuenta del descontento, de la irritación popular ante un gobierno insensible que despojó de apoyos, despensas, becas a los beneficiarios de los programas sociales, de una administración ensoberbecida que no escuchaba el clamor de un pueblo decepcionado eran quienes gozaban las mieles del presupuesto, enloquecidos de tener acceso a los miles de millones destinados para ser invertidos en obras sociales, construcciones, obra pública, mejoramiento de las condiciones de vida y sobre todo, seguridad. Hacia donde fueron encausados todo ese dinero, más el préstamo de 3 mil millones que pidió el Gobierno, aun es un misterio.

Cabeza de Vaca perdió la brújula, extravió la razón y se subió en un pedestal de semi dios erigido sobre las palabras de sus aduladores; se convirtió en un tirano con tintes dictatoriales, porque a quienes osaban criticarle sus desatinos los amenazaba, intimidaba o ejercía acciones punitivas sobre ellos, confiado en que el era la encarnación del poder, de la justicia, de la autoridad convertida en látigo.

En tan solo un año seis meses Cabeza de Vaca tiró por el caño del resumidero histórico lo que le tanto tiempo -mas de 12 años- le costó construir; dilapidó su fortuna política y lo peor, extinguió el único capital que jamás debe perderse; la credibilidad en su palabra.

Reprobó en Salud, en Educación, en Seguridad, en Empleo, en Bienestar Social, en Administración y, por ende, en política.

La elección que apenas terminó fue un examen en el que la sociedad lo reprobó en las urnas; una calificación de menos 5 que, de haber sido un referéndum para su gobierno lo hubiera hecho separarse de su cargo por inepto e incompetente, junto con todo su gabinete.

Cabeza de Vaca perdió la oportunidad de su vida para pasar a la historia como el Gobernador que llegó para alegría y beneficio de los tamaulipecos; en lugar de eso, su legado será el de un político ambicioso, inescrupuloso, monárquico; Dejara constancia de haber sido quien entregó el estado, con su ruin actitud y su desprecio por los ciudadanos, a un partido que lleva apenas 4 años de fundado; MORENA.

La vergüenza no parece ser una virtud del gobernante y mucho menos la autocrítica; Ahora, anhela convertirse en el líder de su partido a nivel nacional.

Si llevo a su partido a la ruina en el estado, perdiendo la votación para Presidente de la República, 6 de 9 diputaciones así como la senaduría de mayoría; si no pudo hacer ganar a su hermano, ¿En serio creerá que tiene posibilidad alguna para liderar a los panistas de todo México?