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POLITICOS DE LIGAS MENORES

POLVO DE CAMINO

Max Avila

Mientras tanto recién se dio a conocer el Plan Estatal de Desarrollo un documento pleno de buenos deseos que ojalá se pueda concretar en una realidad todavía influida por la confrontación política que sigue siendo prioridad cuando urge dar vuelta a la página y enfilar con decisión hacia el futuro; No quisiéramos pensar que en Tamaulipas el subdesarrollo también aplica en política y sin embargo hay que aceptar que en este aspecto los protagonistas insisten en jugar en ligas menores. Y ni modo que sea invento.

La distancia que separa al poder de la sociedad civil es demasiada y peligrosa. El primero está convertido en un ente represor e impositivo al que pareciera no importarle las consecuencias. La evidencia más inmediata es la utilización de toda su fuerza para lograr que Alfredo del Mazo se convierta en gobernador del estado de México, intento inocultable que mantiene a la república en alerta en el entendido de que dicha práctica sin duda ha de repetirse en la elección presidencial del próximo año.

Y no importan las consecuencias insisto. Por ello se escuchan voces autorizadas en diversos medios en sentido del riesgo en que se encuentra la seguridad de López Obrador. Recién leímos el artículo de René Delgado en Reforma donde alerta sobre la posible aparición de “un loco solitario” que podría complicar la situación electoral del 018, tal cual sucedió en el 94 con  la muerte de Colosio. Y desde luego que el objetivo es la sobrevivencia del sistema cueste lo que cueste.

De manera que el poder es represor e impositivo al tiempo que fabrica situaciones donde la comunidad es víctima favorita de quienes convierten a las instituciones en caricaturas del surrealismo. ¿Acaso los excesos de ex funcionarios más que a  indignación llaman a risa cuando sabemos que la complicidad encontrará “salidas viables” a casos delictivos que en otros países tendrían otro destino?.

Por otra parte ni como negar que el supremo gobierno culpa de la desgracia a la propia sociedad civil. Si fue electo tal o cual candidato, de su inmoralidad ha de responder quien lo eligió. Por ello no es raro que partidos como el PRI se desliguen fácilmente de funcionarios o ex que en algún momento aparecen como presuntos violadores de la ley.

La república está alerta entonces, porque el próximo año podríamos vivir una situación realmente peligrosa, si es que quienes detentan el poder insisten en imponer a un candidato a la presidencia alejado del alma y sentir nacional. Y lo más probable es que así suceda colocando a los mexicas en estado ineludible de confrontación.

Desde luego estamos muy alejados de una guerra civil, salvo que como en Venezuela los gringos metan sus sucias manos para incitar a la violencia incluso armando a los inconformes, sin embargo ojo que en México  el hartazgo popular podría alcanzar dimensiones incontroladas que justificaran la represión en gran escala.

Ha sucedido cuando la fuerza del estado se convierte en elector supremo. Y lo hace de diversas formas: violencia directa a principios y mediados y un tanto más sofisticado en los ochentas de este siglo. Recordéis la matanza de obreros en Tampico en la campaña de José Vasconcelos o la “caída del sistema” durante el conteo donde perdía Carlos Salinas ante Cuauhtémoc Cárdenas.

Usted dirá que la situación actual llegó al punto de intolerancia social por lo que cualquier incidente podría prender la mecha de la violencia y tiene razón. Y es que antes existía margen económico para de alguna forma abonar el enojo mayoritario cosa que ahora no sucede debido justamente a los errores, rapiñas y corrupción desmedida de quienes han utilizado el poder para lo que todos sabemos.

El sistema agoniza pero mantiene la fuerza institucional misma que está dispuesto a utilizar para mantener su sobrevivencia y estos “coletazos” son los que podrían agravar la de por sí caótica situación de la república. He dicho.

¿ESTADO FALLIDO?

Desde hace tiempo existe polémica sobre si Tamaulipas es un estado fallido. En opinión del escribidor quizá no, pero lo que resulta indudable es que ya es demasiado el tiempo perdido lo cual significa que hay tareas que no debieran posponerse.

Y no se requiere mucha ciencia para entender que el desarrollo llega a cuenta gotas y en forma incomprensible cuando observamos el avance de los estados vecinos que no se detienen en la realización de obra pública con todo y la respectiva problemática que les aqueja. Y en algunos casos no muy distante de la nuestra.

En este sentido ni como ignorar que las mayorías son quienes resienten esta virtual paralización a la que pareciera ya nos acostumbramos. Y esto es lo peor.

Mientras tanto recién se dio a conocer el Plan Estatal de Desarrollo un documento pleno de buenos deseos que ojalá se pueda concretar en una realidad todavía influida por la confrontación política que sigue siendo prioridad cuando urge dar vuelta a la página y enfilar con decisión hacia el futuro.

Es una pena que en el obscuro pasillo de la burocracia la venganza persista marginándose el verdadero interés del estado, como si no se entendiera que las campañas políticas no pasan de ser el instrumento para alcanzar el poder que al final de cuentas debiera estar al servicio de la comunidad y no de grupos de interés.

No quisiéramos pensar que en Tamaulipas el subdesarrollo también aplica en política y sin embargo hay que aceptar que en este aspecto los protagonistas insisten en jugar en ligas menores. Y ni modo que sea invento.

SUCEDE QUE

La oficina fiscal del estado mantiene paralizada la emisión de licencias de manejar y nadie ofrece una explicación válida. Mientras tanto los agentes de tránsito de la capital “hacen su agosto”.

Y hasta la próxima.

 

*El autor es Premio Nacional de Periodismo 2016.

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