EL GAY POWER EN ALTAMIRA, AL ASALTO DEL PODER

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Por: Mauricio Fernández Díaz
Un transexual como Director de Equidad de Género; Alma Laura Amparan Cruz pasará a la historia como la primera alcaldesa vanguardista que realiza una designación de esta naturaleza .

“Homosexuales de closet” figuran entre sus principales colaboradores.

Al menos dos de estos personajes trabajan en un proyecto político para el 2018

Su presencia es casi intangible pero pesa en las decisiones que se toman tanto política como administrativamente.

Si bien aún no han llegado al punto de colocar a un presidente en el municipio, o un diputado en el Congreso (Al menos que haya aceptado serlo abiertamente) el llamado gay power como fuerza social y política ha ido creciendo lenta, sigilosa pero imparablemente en el municipio de Altamira, al grado de que en el primer círculo de la alcaldesa Alma Laura Amparan Cruz han logrado colocar desde asesores financieros, coordinadores de primer nivel y Directores hasta un Representante de la Equidad de Género, el transexual Saúl Serratos Sandoval quien viene siendo el vocero de aquellos que, siendo homosexuales o lesbianas no se han aceptado como tales aun y cuando son del dominio público sus preferencias sexuales; inclusive varios de ellos son casados y con hijos, manteniendo con esto un status social “normal”.

Ante esto, Saúl Serratos hace un llamado a quienes continúan negando su verdadera identidad homosexual: “en la comunidad hay muchos que no aceptan su homosexualidad en forma abierta, y no es por otra cosa que por falta de educación y respeto hacia las personas. Cuando se tomen el tiempo y acepten la inclusión, mañana vamos a mirarnos a los ojos como personas normales”

Ciertamente Saúl Serratos tiene razón cuando defiende a la comunidad lésbico-gay y lucha para que no sean marginados o excluidos debido a sus preferencias sexuales; él se acepta como es y pide lo hagan los demás, algo que requiere honestidad y valor en una sociedad machista que perdona a un político ser corrupto, borracho, mujeriego y hasta ratero, pero nunca homosexual

Son, precisamente estas personas llamadas “homosexuales de closet” quienes más daño hacen al movimiento lésbico-gay que representa Saúl Serratos en el municipio de Altamira.

Como en todos los grupos sociales, en este existen aquellos que actúan siguiendo un patrón ético de conducta y quienes aprovechan el poder que tienen para seducir jovencitos y en muchas ocasiones a menores de edad.

Es común ver en las oficinas gubernamentales de Altamira a chicos que no rebasan los 18 y que, a simple vista demuestran sus tendencias homosexuales.

Nada tendría de extraordinario si no fuera porque en varios casos esos empleos los consiguieron a través de un “padrino”, homosexual de closet, (que sin duda debe ser muy cercano a la alcaldesa) a cambio de cierta clase de favores, como ocurre usualmente cuando los que ostentan el poder son hombres, y contratan a jovencitas manteniéndolas cerca de ellos para utilizarlas en “fiestas privadas” a las cuales acuden políticos y funcionarios de primer nivel, logrando con ellos escalar puestos haciendo el papel de “Celestinas” o proveedores sexuales.

Estos representan sin duda el verdadero peligro para la aceptación de la comunidad lésbico-gay por parte de la sociedad, ya que rompen los esquemas morales al condicionar dar trabajo o recomendaciones a cambio de favores sexuales, pervirtiendo con ello a quienes apenas empiezan a definir su sexualidad.

GRAVES PROBLEMAS SICOLOGICOS REPERCUTEN EN TOMAS DE DESICIONES
El no aceptarse y vivir una vida simulada trae consigo graves problemas psicológicos y emocionales.

La falta de valor para definirse como ente homosexual los conlleva a vivir una vida de engaños, de simulaciones y frustraciones que mantienen a la persona en un constante estado de confusión y desequilibrio emocional.

Debido a esto –y a otros factores como son el enamorarse de hombres que jamás les van a corresponder y a quienes nunca podrán ni siquiera coquetearles- los homosexuales reprimidos representan un potencial peligro cuando tienen que ejercer el poder en algún cargo público o incluso en su calidad de asesores, por buenos que sean en sus respectivas áreas; Toman decisiones hormonales, emocionales, no basadas en la razón sino en sus instintos.

En su libro Escándalos, Loret de Mola alude a una clase política que conforma lo que él llama “La cofradía de la mano caída” el conocido escritor esgrime que es la “Debilidad” por los varones lo que caracteriza a la cofradía, misma que ostentaba uno de las vástagos de Miguel de la Madrid que, como señala el periodista, heredó la orientación sexual de su padre, con toda normalidad incluso para llevar a Los Pinos a quien fuera su pareja durante ese sexenio, con el consentimiento de la primera dama, doña Paloma. Se trataba de un extranjero de tez morena quien vivió en la casa presidencial.

De la misma manera, señala a Miguel de la Madrid como el precursor de esta cofradía En ese mismo sexenio, Carlos Salinas de Gortari ocupó la extinta Secretaría de Programación y Presupuesto, para después llegar a la Presidencia de la República ; entre otros méritos, por ser miembro selecto de la cofradía.

A Salinas le acompañaba como sombra Córdoba Montoya, quien por cuya influencia y “cercanía”, logró convencer al primer mandatario de postular a Ernesto Zedillo, una vez ocurrido el asesinato de Luis Donaldo Colosio.

Carlos Salinas, en todo caso bisexual de acuerdo con una de las fuentes de Rafael Loret de Mola, se “involucró” con el ex gobernador de Guerrero, José Francisco Ruiz Massieu, quien por cierto era su cuñado; razón por la cual Raúl, el hermano incómodo, encomendó el magnicidio por petición de la afectada esposa Adriana Salinas de Gortari. Escándalo que puso en riesgo la estabilidad del Estado mexicano y aún no se aclara de todo.

Por su parte, Jorge Carpizo, otro miembro destacado de la cofradía, fue rector de la UNAM , secretario de Gobernación y procurador general de la República. Además de su orientación sexual diferente, compartida por su discípulo Alfonso Navarrete Prida, Carpizo tenía el gusto por vestir de mujer, según testimonios recogidos en la obra de Rafael Loret.

La homosexualidad en la política no es nuevo y en Altamira tenemos conocimiento de que al menos dos personajes pertenecientes a esta cofradía están trabajando por su futuro político, uno se mueve en el primer círculo de la alcaldesa y el otro en sentido contrario, aunque ambos son homosexuales de closet.

Dice el refrán: “Por sus obras los conoceréis”, así que esperaremos a que se acerquen los tiempos electorales para que ellos mismos decidan si, en una demostración de honestidad y congruencia para sí mismos y para los ciudadanos se declaran abiertamente homosexuales o deberá ser la vox populi quien exhiba lo que ellos a toda costa tratan de ocultar; la vergüenza de ser ellos mismos.