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EVERARDO VILLARREAL: HA SIDO EL PEOR

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Hipódromo Político
Por: Carlos Gerardo Cortés García

Esta no es de ninguna manera una historia nueva. Es ya muy antigua. Tiene su origen en Reynosa en donde Everardo Villarreal Salinas gobernó de 2011 a 2013, tiempo que para muchos fue una pérdida irrecuperable. Everardo se fue subiendo al ladrillo hasta que se mareo, acogido según él, por los más poderosos de la política nacional y estatal, por lo menos eso presumía y al final terminó peleado con todos: políticos, periodistas y hasta con su familia.

Esta es una historia de traiciones y de incapacidad para gobernar que Reynosa pagó. Y caro. Pero no hay mal que dure cien años ni nadie que lo soporte. Y como la administración municipal sólo dura tres años, el tiempo se le fue a Everardo, hizo lo que pudo y algunas cosas que no debía.

Tristemente, Everardo perdió la posibilidad de pasar a la historia por sus buenas acciones. Pasó pero por lo negativo, por lo que el pueblo lo repudia, lo abomina. Everardo dejó un muy mal sabor de boca cuyas consecuencias el PRI estuvo a punto de pagar.

Todos hablan mal de Everardo. Que si vive en Mcallen desde que era alcalde, que si anda en Veracruz buscando jugosos contratos como contratista, que si quiere ser funcionario de Petróleos Mexicanos, que si anda en busca de padrinos de la política nacional para ser funcionario federal, que hay funcionarios de la alta política estatal que le buscan promover para ser diputado federal en 2015. Todo eso se dice. Todo eso y más.

El clímax de la crisis se dio hace un par de días cuando el periodista Hildebrando de Andar publicó que la administración de Everardo Villarreal Salinas es la peor que ha tenido Reynosa, no sólo por el endeudamiento público sino por los malos resultados en seguridad pública, servicios básicos y desarrollo.

Brando en su columna señala que “hoy Reynosa paga las consecuencias de un mal gobernante que dejó muy mal parado a su partido, quien lejos de escuchar a los reynosenses se la pasó encerrado en el Palacio Municipal. La crisis que padece esta ciudad es el resultado de la desatención a los principales reclamos de los ciudadanos”.

Brando también habla de vialidades destrozadas, servicios básicos deficientes y lo peor, sin ánimos de resolverlos.

En el documento, Brando señala que “uno de los más graves conflictos que hoy sufren los ciudadanos – reynosenses- es la falta de agua y eso gracias a la autorización de más fraccionamientos, algunos desarrollados por su familia (de Everardo Villarreal Salinas). Además asegura que Everardo autorizó la construcción de casas donde la gente no tendría agua.

Dice Brando que existe una larga lista de todos sus errores (de Everardo Villarreal Salinas) que hoy tienen a esta Ciudad (Reynosa) hundida en la crisis y en carencias.

Y el documento del periodista remata: “Pero la ciudadanía no olvida y castiga porque lo que ahora sufren se lo cobrarán en las urnas en las próximas elecciones donde el PRI será más afectado”.

Hasta aquí el artículo firmado por el periodista Hildebrando Deandar Ayala, cuyo valor periodístico no es sólo el análisis del gobierno everardista, sino que el valor fundamental reside, me parece, en que Hildebrando tiene nexos familiares con el ex alcalde.

Pero, le decía al inicio de esta colaboración, esto no es nuevo. Desde el principio de su administración, Everardo Villarreal Salinas se puso los guantes para fajarse con todos los que no vieran el traje de finos hilos que vestía el mandatario de Reynosa. Y quiso obligar a que lo vieran aunque los de a pie, los ciudadanos, sólo viéramos al Presidente encuerado.

Everardo Villarreal Salinas abusó desde el principio de su cargo y se peleó con los grupos políticos locales y estatales, al grado tal de que en 2013, picudeado por quien sabe quién, quiso obligar al PRI estatal a aceptar sus “sugerencias” de candidatos a alcalde y diputados locales, olvidándose de que el cargo terminaba en octubre de 2013 y que él no era el jefe político del estado, con quien también se peleó, y mucho menos el dirigente nacional del PRI.

No hay plazo que no se cumpla. Se acaba el poder, se acaba el dinero, el público por supuesto, y se acaba la posibilidad de los desplantes, el autoritarismo y la arbitrariedad. Así le pasó a Everardo Villarreal Salinas. Se fue Everardo del Ayuntamiento y el trato de la autoridad hacia los ciudadanos cambió radicalmente, aunque para ser sinceros, hay herencias que no se han dado cuenta que los nuevos tiempos son diferentes y que ya no encajan con la realidad que vive Reynosa el día de hoy.

A los que valientemente señalaron desde el inicio de su administración que Everardo iba en sentido contrario a la realidad, pisando y tratando de acabar con los que lo veían encuerado, hoy este artículo de Hildebrando les da la razón, les hace justicia. Porque Everardo quiso acabar con muchos que no pensaban como él, vía complicidades perversas, hasta destrozarlos y verlos hincados mendigando piedad. Con algunos pudo y con otros simplemente no a pesar de todas las mañas, argucias y trastupijes que aplicó para ello. Y como lo que no mata fortalece, dedico esta colaboración a los que hoy en Reynosa son más fuertes, mucho más fuertes que hace tres años.

MENSAJERO DEL PODER…

¿Por qué a un proyecto que pudo ser tan impactante acorrientarlo aplicando la pobre estrategia del copy-paste?

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