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Secretarias de gobtam apestan a robo

Por:Mauricio Fernández Díaz

Destruyeron hasta los bolígrafos que usaron para el desfalco

Preparan Ley del Talión a secretarios corruptos de Cabeza de Vaca

Ciudad Victoria.- Dos instrucciones precisas han recibido los nuevos titulares del gabinete de Américo Villarreal: tranquilizar a la base trabajadora de su permanencia, y abrir expedientes judiciales del más mínimo faltante o abuso del gasto. Le devolverán al cabecismo aquello que daba a otras autoridades simplemente por ser de Morena, y lo pagarán sus secretarios de gobierno.

Ojo por ojo y diente por diente, la Ley del Talión, con el mismo rigor judicial con el que quisieron aprehender hasta al doctor Villarreal, así los van a acusar a ellos ante la ley. Se sabe que han incinerado hasta los bolígrafos con los que firmaron los saqueos, pero siempre quedan rastros en los bancos, registros de operaciones y copias de contratos con los proveedores. Tendrían que incendiar todo Ciudad Victoria en su desesperación de borrar el crimen; les sobran ganas, desde luego, pero toda la quema de documentos que han iniciado será inútil.

Hay una diferencia fundamental entre las denuncias panistas y las morenistas que las hará fracasar a unas y triunfar a otras: las del gobierno de Américo Villarreal se fundarán en hechos verificados, en pruebas y en constancias. Los panistas lucieron una gran imaginación para inventar historias de policías y bandidos y publicarlas en la prensa nacional, pero todo era ficción. Hasta sus denuncias electorales fueron una argamasa de chismes y cuentos.

Por lo tanto, no se tratará de una vulgar ‘cacería de brujas’ ni de perseguir a funcionarios por motivos políticos. En el caso del gobierno morenista, se ajustará a una política de cero tolerancia al saqueo, el endeudamiento doloso y la corrupción. No es una venganza sino un compromiso con los ciudadanos: comenzar la transformación de la función pública para beneficio de la gente, y recuperar la credibilidad en el gobierno del estado.

Los cabecistas siempre han tenido una imagen agigantada de sí mismos y creen haberse cubierto las espaldas con quemar documentos y, cuando esto era insuficiente o demasiado lento, con robarlo. Sus subordinados han comenzado a delatarlos, y varios de ellos ya están en contacto para ofrecer información a los nuevos secretarios. Estos colaboradores espontáneos, si autorizaron un retiro de bienes o gastos mal comprobados, recibirán el beneficio del criterio de oportunidad, que consiste en una rebaja del castigo si entregan información de los presuntos culpables de los desvíos.

Tan pronto como en 30 días cada secretaría deberá presentar un informe o la documentación que sustente los delitos para iniciar las carpetas judiciales. Rápido, rápido, así se trabajará en las primeras semanas para que no se desvanezcan las pocas huellas que hayan dejado y para no darles tiempo de ocultarse en Mission, Texas, donde parecen tener residencia los políticos deshonestos de este país.

Apesta a robo en la Secretaría de Finanzas de Tamaulipas en el sexenio de Cabeza de Vaca, donde se horneaban los grandes desfalcos al presupuesto. Contratos por asignación directa, falta de licitación, nula transparencia, viajes pagados al extranjero, en esta área casi no hubo un día sin que se cometiera un delito.

A robo y prevaricación apesta también en la Secretaría de Salud, donde tuvieron la desvergüenza de ejercer más de 400 millones de pesos para atender la emergencia sanitaria del COVID 19 sin mostrar grandes acciones ni atender a las familias que perdieron sus ingresos o sus empleos.

También huele a podrido en Obras Públicas, a cargo de Cecilia del Alto, con un presupuesto para “proyectos de infraestructura” de 3000 millones de pesos en este año que simplemente no se sienten ni se palpan en ningún lado, salvo que este monto considerable coincidió con las campañas políticas.

Con la escoba en la mano y el abogado a la diestra deben entrar los nuevos secretarios del Bienestar, Administración, Desarrollo Económico y hasta Secretaría del Trabajo, ya que solo basura dejaron los diversos titulares que pasaron por sus oficinas, en una muestra del poco interés que tuvo el gobernador panistas por estas funciones y su importancia para la sociedad.

En los organismos autónomos hay también material abundante y rico para judicializar a más de un director general, como en las Comapas de las principales ciudades del estado. Y no olviden revisar en el Instituto Tamaulipeco de la Cultura y las Artes, que pasó seis años en la mediocridad y, por los mismo, gastó indisciplinadamente porque no llamaba la atención de nadie.

Caso aparte merece el Instituto del Deporte, encomendado al inexperto Carlos Fernández, quien ya fue denunciado ante la Fiscalía General de Justicia de la Federación por un presunto desvío de 53.6 millones de pesos. Como les decimos, en el cabecismo todas las dependencias huelen a crimen.

Pero este muchacho sin carisma, vocación de servicio ni talento político, enfrenta también una serie de observaciones de la Auditoría Superior de la Federación, que le encontró un gasto irregular de 92 millones de pesos. Es decir, acreditó mal ese gasto o de manera insuficiente.

Bueno, pues todos ellos sentirán lo mismo que Lalo Gattás, Carlos Peña o el propio Américo Villarreal, es decir, la incertidumbre y el temor de ser detenidos en cualquier momento y acusados quizás por delitos de castigos muy severos.

Pagarán el precio de haber sido aliados, cómplices y cercanos de Francisco García Cabeza de Vaca.

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