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Candidatos manchados: Etienne y Manolo

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Por: José A. Solorio Martínez

El caso Yarrington, dinamitará los sueños de al menos tres precandidatos a la gubernatura de Tamaulipas: Baltasar Hinojosa Ochoa, Alejandro Etienne Llano y Manuel Rodríguez. Al mismo tiempo, sofocará a una fracción importante de la clase política tamaulipeca: Elías Flores Herrera, Luis Alberto Robles Pedroza, Carlos Bolado Laurents, Rubén Gómez Elizondo y Jorge Luis Navarro Cantú. Este último, Presidente del Instituto Estatal Electoral de Tamaulipas.
María del Carmen Sánchez, Magistrada, tiene en sus manos el expediente numero PGR/SIEDO/UEIDCS/012 /2009, en donde está en primerísimo lugar como indagado por el delito de delincuencia organizada el alcalde de Ciudad Victoria, Tamaulipas Alejandro Etienne Llano.
En la misma averiguación, se cita como sospechoso de ese ilícito al Secretario de Obras Públicas del gobierno de Tamaulipas, Manuel Rodríguez.
A Baltasar, el lodo le llegó por ósmosis.
Hace unas semanas, el poderoso Secretario de Hacienda Luis Videgaray llamó a Hinojosa Ochoa.
Le dijo –palabras más, palabras menos-:
“Deslíndate de Yarrington si quieres llegar a Tamaulipas”.
Cuentan, que Balta replicó:
-No puedo. Tomás, es mi amigo.-
Fue entonces, que apareció en el escenario regional Marco Antonio Bernal Gutiérrez.
El grueso expediente que viene construyéndose desde el sexenio de Felipe Calderón, ha sido reabierto. Los instrumentos de inteligencia del estado, intervinieron aparatos telefónicos de los sospechosos por órdenes de un Juez federal. (En la averiguación, se añadieron los oficios mediante los cuales demanda la vigilancia de las comunicaciones telefónicas de los vigilados: decenas de empresarios, periodistas y políticos). Se presume, que las instituciones federales encargadas de combatir a la delincuencia organizada acopiaron más información para apuntalar la acusación del Ministerio Público Federal.
Los más relevantes personajes en esa embestida federal son Etienne Llano quien se ha apuntado para buscar la candidatura a la gubernatura de Tamaulipas por el PRI y Manuel Rodríguez, -otro precandidato a la gubernatura- magnate constructor de la región y titular de una de las Secretarías más relevantes del gabinete estatal.
Amigos cercanos a Yarrington, lo ubican en la ciudad de México.
Se presume, que el ex gobernador está ya vigilado y que su aprehensión es cuestión de horas.
¿Seguirán las investigaciones a profundidad contra los dos precandidatos al gobierno de Tamaulipas?..
¿Podrá el PRI, reemplazar a estos dos cuadros en vías de inhabilitación?..
Independientemente de que el tricolor pueda tener capacidad de reinvención, el priismo no saldrá incólume de esta nueva catástrofe que tiene enfrente. En la misma línea de sacrificio, está el dirigente estatal del institucional, Rafael González Benavides. Con todo y que se le asocia en el proyecto político de Marco Antonio Bernal Gutiérrez, fungió como Presidente del Supremo Tribunal de Justicia de Tamaulipas en el sexenio de Tomás Yarrington Ruvalcaba. La explosión de cieno seguramente alcanzará al abogado, toda vez que en su período de administración de Justicia se legalizaron innumerables adquisiciones de inmuebles e incuantificables transacciones oscuras que beneficiaron al hoy ex gobernador.
El derrumbe de dos precandidatos es una calamidad para cualquier partido. La devastación de tres –como es el caso-, es una fatalidad. El PRI tamaulipeco, empieza a oler a tragedia. El espíritu del sepulturero Lucino Cervantes, no se ha marchado.
Tanto Etienne, como Manolo Rodríguez son ciudadanos bajo sospecha y políticos cuestionados.
Esto lleva a recordar el eficaz, transparente y pulcro método para elegir a los candidatos en la Grecia Clásica:
En la plaza pública, -el Ágora- se convocaba a los que aspiraban a representar a sus conciudadanos en cargos de autoridad y mando. Debían ir ataviados con túnicas blancas; impolutas. Tenían que transitar por un callejón formado por las masas que tenían en sus manos los más diversos objetos y materiales: lodo, verduras, pintura, mierda, orines, sangre, etc.
La muchedumbre, lanzaba todo tipo de proyectiles a los pretensos.
Al final del ritual, el hombre de las ropas más limpias era –el cándido- el candidato.
Por una razón fundamental: el más sucio, era el menos amado.

Tamaulipas ya tiene a dos precandidatos priistas manchados: Alejandro Etienne y Manuel Rodríguez…

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