Opinión con sentido

Dudas sobre la Guardia Nacional

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Por: Raúl Cremoux

Un cálculo conservador nos dice que ese organismo policíaco debería tener al menos 270 mil elementos y todos con capacitación… Sin pretender deslavar el ánimo festivo que despertó la aprobación por unanimidad en el Senado de la llamada Guardia Nacional, conviene detenerse unos minutos para que, quienes deseamos ir un poco más allá de lo ya celebrado, podamos tener una idea más clara de lo que podríamos esperar de ese organismo.

Es el Estado quien tiene la obligación de salvaguardar nuestra integridad y nuestros haberes, en consecuencia hoy se encuentra en deuda con la sociedad, ya que desde hace lustros la criminalidad pareciera la reina de este país. La nueva administración que nos ha prometido paz y tranquilidad pública, ha propuesto un nuevo ente con el que considera lo logrará. Se propone crear un cuerpo de seguridad intermedia. No es el Ejército ni tampoco un cuerpo policiaco. Este tipo de organismos existe en muchos países. Cuando están bajo el mando castrense, generalmente ocurre en los regímenes autoritarios o en las dictaduras; cuando son dirigidos por autoridades civiles, se dan en las democracias.

Preguntémonos, ¿por qué se crea una institución a partir de cero?

En el gobierno anterior se creó la Policía Federal, que alcanzó los niveles y la eficacia más grande medida por los procesos de evaluación del Inegi, participó en las detenciones más relevantes y su instrumentación de inteligencia fue considerada como de vanguardia en las políticas regionales de América Latina. No fueron pocos los reconocimientos que tuvo ese organismo y su comisionado Manelich Castilla.

¿No hubiera sido adecuado depurar a la Policía Federal, fortalecerla y aprovechar lo que ya había logrado? Baste decir que sus calificaciones, prácticas, grados, especialidades y capacitaciones fueron semejantes, cuando no copiados, de Scotland Yard. Diferentes expertos nacionales y del exterior señalaron que era el organismo de mayor seriedad dentro de las fuerzas civiles del orden. Entre sus fortalezas están los perfiles de sus componentes: numerosos con grados de licenciatura, conocedores del combate al secuestro, iniciados y en algunos casos dominadores de la investigación criminal. Sus arrestos –como consta en archivos y notas periodísticas–, muchos se hacían sin disparos y con efectividad singular.

El caso es que la Guardia Nacional comenzará reuniendo los esfuerzos de esa misma Policía Federal, junto con las policías del Ejército y la Marina. Aquí se plantean las primeras interrogantes. ¿Qué rol jugará como policía en el sistema de justicia penal? Será el primer respondiente obligado a conocer los protocolos hasta la sentencia. ¿Estarán capacitados, cuánto tiempo les llevará adquirir esos adiestramientos y todos los que van de la mano, como son las tareas de investigación, prevención, detección, inteligencia, tareas disuasivas, regulación de prisiones y restablecimiento del orden público, entre otras?

Se nos dice que la Guardia comenzará en marzo con el reclutamiento de 50 mil elementos y tendrá para ello un presupuesto de dos mil millones de pesos. Recurso a todas luces insuficiente y que no dará ni siquiera para los estudios iniciales de control y confianza. Cuando AMLO dice que la subasta de autos blindados arrojará cien millones de pesos destinados a la Guardia, esa cantidad no alcanzará ni para la gasolina de los vehículos en que se transportarán.

Bien sabemos que de los dos mil 400 municipios hay quienes tienen contingentes policíacos, pero hay muchos más que no tienen recursos suficientes y más de 350 no tienen ni siquiera diez elementos, para no hablar de los municipios que no tienen uno solo. ¿Acudirá a ellos temporal o en forma permanente la Guardia Nacional? Un cálculo conservador nos dice que ese organismo policíaco debería tener al menos 270 mil elementos y todos con capacitación desarrollada en los aspectos torales. Eso lleva tiempo, disciplina, rigor, constancia, valores, sacrificio y entrega. Así ocurre en Singapur, que tiene a la mejor policía del mundo. País autoritario con severas restricciones sociales como ausente de libertad de expresión, mascar chicle y arrojarlo en la calle o besar a la novia.

En este breve espacio queda pendiente saber de qué modo se organizarán los criterios operativos, ya que hasta el momento no hay disposiciones reglamentarias, ley orgánica, distribución de salarios, reparto de responsabilidades, perfiles de mandos, competencias y todo lo que constituye un nuevo cuerpo armado.

Si en lo económico hemos visto cómo la inexperiencia de los funcionarios nos tiene al filo de la navaja, ese mismo largo aprendizaje en materia de seguridad pública, ¿a dónde puede llevarnos?

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