El terror en Pemex

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David Ed Castellanos Terán
@dect1608


SEMAR tomó control de refinerías y centrales de distribución de Pemex


Dicen los AMLOvers que el discurso de seis años emitido por Enrique Peña Nieto, Andrés Manuel, lo ejecutó en un dos por tres. Acabar con la impunidad, corrupción y tráfico de hidrocarburos en Petróleos Mexicanos (Pemex), al enviar a unos mil infantes de Marina a las instalaciones petroleras del país.

El gobierno federal antes de finalizar el 2018, presentó el Plan Conjunto para combatir el robo de gasolinas que en los últimos años había arrojado pérdidas hasta por 60 mil millones de pesos a la empresa mexicana más productiva, acciones que comenzaron a sentirse con el “desabasto”, que no es escasez, sino una estrategia de distribución de hidrocarburo; los defensores de López Obrador, al problema de falta de gasolina lo consideraron como una medida de represión de los detractores.

“Haiga sido, como haiga sido”, diría el michoacano Felipe Calderón, en este inicio de semana, los de la cuarta transformación por instrucciones del primer presidente mexicano de izquierda, acabaron de tajo con la venta de estupefacientes, chiflazones sindicales y actos de dudosa procedencia que se vivían desde hace miles de millones de años al interior de las refinerías en México.

Tan solo en la refinería “Francisco I. Madero”, situada a unos 500 metros de la playa de Miramar en Ciudad Madero, Tamaulipas; el arribo este lunes del personal de la Secretaría de Marina (SEMAR), propició que todos aquellos “sindicalizados” de Pemex que tenían “tienditas”, es decir, venta de droga al interior de la refinería, tuvieran que tirar por la tubería, caños y como pudieron toda la mercancía que vendían, sí, era un secreto a voces y quizá el tema del huachicoleo vendría quedando en segundo término, al menos en esta región del país donde muchos trabajadores de petróleos mexicanos hacían y deshacían a conveniencia, sin cumplir siquiera con sus horas de trabajo, por menos, ni el uniforme completo portaban, tampoco respetaban las siglas y emblema de Pemex; entonces ¿cómo podríamos esperar los mexicanos que no existirá la corrupción y robo de combustibles con redes de operación en la que estaban involucrados altos funcionarios?

Habrá quien se quiera dar golpes de pecho, pero así fue la vida al interior de las instalaciones de Pemex, en donde los patios de trabajo fueron convertidos en pequeñas ciudadelas sin ley, hasta ayer lunes que los accesos fueron observados por los Marinos, mismos que ya recorren y resguardan con armamento de alto calibre las refinerías y demás instalaciones petroleras que son de los mexicanos.

Oficialmente ni la SEMAR, informó de lo aconteció en este primer día que tomó el control y desplazó a los sindicalizados para los trabajos de seguridad; tampoco Petróleos Mexicanos, ni el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), emitieron un comunicado oficial, pero fue suficiente con acercarse a los agremiados sindicales para conocer que el tema se puso difícil, pues todo aquel no que acreditara su afiliación al sindicato o departamento laboral no ingresaba; si se les ocurrió llegar barbones, sería la última vez que entrarían; que si olvidaron sus cascos o equipo de seguridad personal, no les abrirían las puertas; y qué decir de los equipos de telefonía celular o comunicación inalámbrica, no van a tener acceso a ellos o en su defecto conforme avancen los días se les instalará un bloqueador de señal. De todo fueron advertidos por sus líderes sindicales bajo la sentencia de que no abogarían por ellos. En las puertas había largas listas para validar al personal.

El tema del huachicol, sí, el más mediático, pero presidente, no dudo ni tantito que usted y su equipo tenía conocimiento de los dispendios de estupefacientes, botanas, comidas, y más; pero no solo eso, en altamar también nos pican los ojos, por ahora aún existe la confianza y seguridad, sobre todo en los que votaron por usted que pondrá un alto a todo eso, al menos que le lleguen al precio… a más de uno de la 4T.

Parece que por fin se acabó la fiesta, todo indica que no habrá más presuntos delincuentes abatidos con identificaciones de Pemex, las refinerías no serán más las guaridas de los que contaminaron por muchos años la salud pública de México.

“La verdad nos hará libres”

davidcastellanost@hotmail.com
@dect1608

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