Opinión con sentido

El padre Solalinde dice que Peña debe “despedirse por una puerta y por la otra, entrar a prisión”

Por Mónica Maristain

El padre Alejandro Solalinde no asistirá a la toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador; recibió varios llamados pero estará con la gente de abajo y no quiere obtener ninguna recompensa. El sacerdote defendió a AMLO en el sentido que no podrá hacer lo que quisiera, sino hacer lo que se pueda, dadas las condiciones del país que deja Enrique Peña Nieto. El defensor de derechos humanos también crítica la acción de Pueblos sin fronteras y dice que la Caravana Migrante “ha sido un absoluto fracaso”.

El padre Alejandro Solalinde Guerra no asistirá al acto que pondrá como Presidente de la Nación aAndrés Manuel López Obrador. ¿Por qué?, fue la pregunta y él contestó: “Ayudé mucho para que él ganara, usé toda mi influencia y todo mi aval moral, no voy a ir ahora a esperar recompensa”. Yo soy, dice “achichincle de Dios”, pertenezco sólo a Jesús y mi única “jefa” es mi conciencia.

“Andrés Manuel es realista. Hay muchas cosas que queremos hacer pero no podremos, lo que se está haciendo es lo posible”, plantea a propósito de la militarización del país y no pudo estar más contento “que este PRI se vaya y nunca más lo dejemos estar arriba. Este sexenio es el peor de la historia y eso que tuvimos a presidentes ladrones, pero este es asesino y cínico”.

“Ya sé que no se puede, pero Enrique Peña Nieto debería estar despidiendo el Gobierno por una puerta y por la otra estar entrando en la cárcel”, afirma.

El padre Alejandro Solalinde estuvo este jueves en la sala de prensa de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, para presentar el libro que escribió con Karla Gutiérrez, Revelaciones de un misionero (Harper Collins Español). Mostró su libro forrado con nylon, detalle de un cura prolijo y paciente, dejó hablar a Karla, pero las preguntas de los periodistas se sucedían una tras otra, sobre todo con el tema de los migrantes, en donde él es experto y tiene mucho para decir.

En su intervención tuvo serias críticas para la organización Pueblos sin fronteras, una institución que, asegura, “nos utilizó para ayudar a los migrantes, no dejan que les hablemos los migrantes y la verdad es que con el nuevo Gobierno tendremos que hacer algo pero nada con ellos”.

–¿Qué ha pasado con los migrantes en Tijuana? ¿Se han conectado con usted?

–En este libro yo digo que tengo un referente y una jefa. Ese referente es Jesús y la jefa es mi conciencia. En todo tengo que actuar así. No puedo actuar si pertenezco a una institución y no soy crítico con esa institución. Esa conciencia la mueve Dios. ¿Qué tiene que ver con los migrantes? Acabamos de vivir algo que la gente puede llamar fenómeno, puede llamar éxodo, puede llamar caravana, pero la verdad es que es una crisis humanitaria. Una crisis humanitaria que las personas han visto pasar y no han tenido un sentido crítico con respecto a eso. Yo me he acercado a ellos y con la voluntad de ellos, en la tercera caravana, traje conmigo a 2000 personas. La mayoría eran salvadoreños. Les di a elegir a que se quedaran con Pueblos sin fronteras o vinieran con nosotros. Si ellos van a la frontera no van a lograr los papeles, en estos momentos no hay manera de obtener un refugioLas leyes están, por supuesto, pero Donald Trump le va a encontrar la vuelta, no tiene voluntad política. No va a permitirlo. Ellos me dijeron que se quedaban conmigo. Lo primero que hice fue tratar de saber quiénes eran, había niños, mujeres, hombres, hicimos un registro, inclusive vimos el grado académico, el nivel de escolaridad que tienen. También les dijimos que le íbamos a dar seguridad, que no los íbamos a llevar al aventón para que la gente sintiera lástima de ver a los niños y a las mujeres caminando con carriola por la carretera. Los vamos a llevar dignamente en autobuses, aunque nos cueste lo que nos cueste. Queremos también decirles que muchos de ustedes llevan armas blancas para defender a su familia de los ataques, queremos que nos entreguen lo que traigan, llenamos dos bolsas. También nos dimos cuenta de que hay personas que por lo que viven en Centroamérica, consumen droga y muchos tienen su “guardadito”. Todo eso lo empezamos a platicar, a dialogar y cuando llegamos a la ciudad de México, Pueblos sin Frontera no nos permitió decirles los inconvenientes de llegar a Tijuana en esta circunstancia. Nos boicotearon, no nos permitieron y a la mañana siguiente se llevaron a 1000 personas de las 2000 que yo traía. No obstante, seguimos hablándole a la gente y unos se fueron, se adelantaron, nos quedaban 750 personas. En un auditorio platicamos con ellos, le dijimos esta es la situación, ¿qué deciden? 400 personas dijeron: “Nos quedamos” y otros dijeron: “Nos vamos a los Estados Unidos y nos vamos a Tijuana”. Al día siguiente de eso, Pueblos sin fronteras se llevó a otros 200 y nos dejaron con las 400 personas, con los que hemos venido trabajando, dándole empleo y regularizando su situación migratoria. Estamos buscándole hospedaje. Tenemos días intensos en estos momentos.

–¿Qué es esta institución Pueblos sin fronteras, usted está en contra?

–No es que yo esté en contra de Pueblos sin fronteras. No los entiendo y no sé cuáles sean sus objetivos sociales. Es muy salvaje cómo transportan a la gente, cómo la manipulan. Saben que en Tijuana hay polleros y entonces no nos permiten dar una respuesta humanitaria a una crisis humanitaria. No sabemos si traen drogas, si traen polleros, hay personas que se han ganado su lugar, que son buenas, ¿pero por qué llevar a la gente a la frontera? ¿Por qué llevarla si así hacen un servicio para Donald Trump? Porque después de todo esto, Donald Trump debe de estar muy agradecido. Lo único que necesitaba para convencer a los norteamericanos que pusieran dinero para el muro era esto y ya lo lograron. No sé cómo están financiados, nos usaron a todo el mundo para contribuir a un rotundo fracaso en Tijuana. Y el problema no se ha resuelto porque quedan 8000 personas varadas allá que no saben qué hacer. El nuevo Gobierno tendrá que ver cómo le hace para distensionar Tijuana y ayudar, porque claro que hay una crisis humanitaria, pero ya sin este grupo, con ese grupo Pueblos sin fronteras ya no se puede. Controlan todo, piensan sólo en el activismo y no le hablan a los migrantes con claridad. Después de este fracaso, hay que preguntarles ¿qué sigue?

–¿Cómo queda México luego de esta situación?

–El Gobierno nuevo queda como más débil, queda como más propenso a tener que aceptar ciertas exigencias. Yo sé que no lo van a aceptar, porque he hablado con ellos y más bien su propuesta va a seguir siendo como es ahora, cómo ayudar con el desarrollo en la región sur del país. Tiene una papa caliente, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador en Tijuana, pero yo pienso que irá a hablar con los migrantes, sin la influencia de Pueblos sin fronteras y entonces él puede reubicarlos, si ellos quieren, en algunos lugares donde les permita trabajar, atender a las familias. Él estaría poniendo el plan que tiene y que ha propuesto a Canadá y a los Estados Unidos: el desarrollo en los lugares de origen, pero por supuesto, a los que ya están en México ayudarlos también. Las caravanas, eso sí, se acabaron, porque demostraron que son un absoluto fracaso y porque la atención de este Gobierno, desde el 1 de diciembre, no será perseguirlos, no habrá operativos, las estaciones migratorias no pueden ser ya centros migratorios de detención sino de atención.

–¿Va a ocupar algún cargo en el nuevo Gobierno de Andrés Manuel López Obrador?

–El cargo ya lo tengo. Soy achichincle del reino de Dios. Yo trabajo para Dios, nada más. Nunca seré de ningún gobierno, no seré funcionario y prefiero ser libre para tener que decir lo que tenga que decir, frente a quien sea. En todos estos años de aprendizaje sacerdotal aprendí a estar abajo, aprendí a estar afuera, aprendí a estar con la gente y ser pueblo. Mi pulso, mi visión, mi corazón, será estar con la gente de abajo.

–¿Lo han invitado a la toma de posesión?

–Por supuesto que me han llamado, pero no pienso asistir. No voy porque yo fui uno de los que más lo ayudé para que él ganara, puse toda mi influencia, todo mi aval moral para el cambio y creo que el cambio sí se empezó a lograr el 1 de julio, no en base a un hombre sino a servidores públicos, sino por el pueblo, por la sociedad civil. Esa es mi confianza. No voy a asistir para obtener recompensa. No voy a ir a tomarme la foto. Yo sigo estando abajo, yo sigo estando con la gente y que desde aquí voy a actuar, no desde arriba, sino desde abajo. Le deseo la mejor de las suertes, porque es la suerte de México y también decirle que así como creo en él, también estaré pendiente de verdad, de que los funcionarios hagan lo suyo y si alguno no lo hace, en mí tendrá también una piedrita en el zapato.

–¿Qué pasó con el sexenio que acaba de irse, sobre todo en su materia, en los derechos humanos?

–El Gobierno que ya se va a en dos días para mí ha sido el peor de toda la historia. Sí hemos tenido a presidentes ladrones, sí, pero además de ladrones estos han sido cínicos. Nunca habíamos visto tanto cinismo, ni siquiera guardando las formas para disimular tanta corrupción. Ya se va. Este reconocimiento, esta Águila Azteca para el yerno de Trump [Jared Kushner] es una consecuencia de esta complicidad que ha habido entre ellos, pero también es ir buscando un camino, porque ya se sabe que va a ir para allá a refugiarse. Las denuncias, como nunca, se van a volcar contra él. Porque él merece estar en la cárcel. Para mí que entregando la banda presidencial en una puerta, por la otra deberían de detenerlo y meterlo en la cárcel. Como esto no se puede hacer, hay que ser realistas y aceptar que ellos controlan todo. El PRI ha sido como una hiedra venenosa.

–¿Está de acuerdo con la militarización impuesta por Andrés Manuel López Obrador?

–Andrés Manuel es muy realista, es bastante realista. Sabe que si no lo hubiera hecho así ni siquiera llegaría al 1 de diciembre. Lo hubieran matado antes. Este régimen es asesino. Nosotros ya hemos visto cómo se las gastan, como las hicieron con Colosio, son los actores del PRI de primera línea, tienen a toda la sartén por el mango. Aún después del 1 de diciembre, Andrés Manuel debe conservar la calma, esa es la verdad. No es tan fácil. Una cosa es lo que se quisiera hacer y otra cosa es lo que se puede hacer. Estamos hundidos en la corrupción y en la violencia, que él no puede hacer lo que él quisiera, sino lo que se pueda.

SinEmbargo

Notas relacionadas

Botón volver arriba