MALAS DECISIONES…

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Maremágnum

Mario Vargas Suárez

Malas decisiones

 

Infinidad de ocasiones hemos escuchado de las “…decisiones que se toman sobre las rodillas… o de escritorio”, simbolizando que son órdenes sin razonar, fallos arbitrarios, resoluciones sin fundamento.

Estos hechos generalmente se dan entre una sola clase de personas: quienes detentan poder político. Son gente que saben no se cuestionará la orden, simple y sencillamente están convencidos de que las órdenes son para obedecer.

Muchos directores de escuela -en todos los niveles educativos- es frecuente que arbitrariamente ordenen la aprobación de cursos escolares, para aparentar un estatus académico o hacer favor a ‘angustiados’ padres de familia.

La tarde del miércoles los noticieros vía Facebook -que por cierto son inmediatos al generarse el hecho- informaron de la muerte de un estudiante dentro de su propia escuela en Cd. Victoria.

Desde luego que los reporteros fueron impedidos para ingresar a la Escuela Secundaria General Número 6 de la colonia Unidad Modelo, en la capital tamaulipeca, por lo que su trasmisión empezó desde la calle y mucho antes del arribo de alguna autoridad civil.

Lo trágico es precisamente la muerte de un joven estudiante del tercero de secundaria que a sus 16 años era apasionado del fútbol y aprovechaba los momentos libres para practicarlo, como sucedió esta vez en su hora de descanso oficial entre clases.

Sus compañeros de ‘cascarita’ declararon que al terminar de jugar José Aarón -nombre del fallecido- bebió agua helada, lo que le provocó una intensa tos, seguido de convulsiones. El personal médico escolar al mismo tiempo que llamaron a los servicios de emergencia intentaron prestarle los primeros auxilios pero el ataque cardiaco fue fulminante, por lo que la llegada de la ambulancia fue tardía.

Los reporteros que transmitían desde la calle Maestros, esquina con Recursos Humanos, grabaron comentarios de personas que arbitrariamente culpaban a los maestros, por las suposiciones sobre la hora de la clase de educación física. En realidad ningún docente o directivo del plantel tuvo responsabilidad alguna.

Si existieran culpables serían en todo caso de aquellas autoridades que toman “decisiones sobre las rodillas” cuando mudaron el calendario escolar, a sabiendas de que julio es un mes muy caluroso. Esta es una de tantas muertes en el país, sucedidas por el famoso “golpe de calor”.

Los viejos maestros decían que en el país había dos calendarios escolares. El “A” que iniciaba en febrero y terminaba el 30 de noviembre. El “B” que empezaba en agosto y culminaba el 30 de junio.

No creo que haya sido fortuito ni mucho menos capricho de un funcionario la existencia de dos calendarios. Lo que sí creo posible es que enemigos del magisterio culparon a los docentes de ser flojos, que tenían muchas vacaciones, ignorando claro las necesidades e inquietudes de los educandos.

En la muerte de José Aarón no hay responsabilidad de nadie, porque el chico estaba en su momento de descanso y él prefirió jugar fútbol y luego ingerir agua helada.

Quizá la flaqueza de los directivos de la institución se dio cuando no permitieron la entrada al plantel del abuelo, quien había recibido una llamada en relación a su nieto.

Testigos de los hechos aseguran que Don José Guadalupe García Torre, abuelo de Aarón, estuvo más de cuarenta minutos en la puerta, suplicando le flanquearan el paso, pues quería saber del estado de salud de su nieto.

Según reportes periodísticos son varios escolares en el país, principalmente de entidades norteñas, quienes han fallecido por los “golpes de calor” por lo que es tiempo de que educación y salud, determinen acciones.

La muerte ya ha hecho víctimas a escolares desde educación inicial hasta bachilleres, por lo que es urgente se tomen acciones más concretas y menos vagas que salven la vida de los ciudadanos del mañana tamaulipeco y del país.

 

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