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Diciembre y sus posadas…

VIDA DIARIA
Por: Rosa Elena Gonzalez

Al escuchar de posadas navideñas inmediatamente las relacionamos con fiesta, diversión, regalos, hasta con excesos alimenticios y alcohol.

Cuando el verdadero significado de las posadas decembrinas es para la religión católica una celebración de culto, se fortalece el espíritu, se alimenta el alma, y consiste en nueve rosarios iniciando el día 16 y terminando el 24 de diciembre.

En los rosarios se recuerda el viaje de la sagrada familia desde Galilea hasta Belén, donde el señor SAN JOSE acompañaba amorosamente a la Santa Virgen MARIA quien en su vientre llevaba a JESUS DE NAZARET.

Hoy día prácticamente las posadas inician al iniciar diciembre, lo mismo participan de ellas católicos que oradores de otros cultos, aunque su origen es con rezos hoy poco se reza.

Eso sí, el consumismo ha invadido hasta los lugares con más tradición de nuestro país, en las posadas casi nadie realiza la procesión, el recuerdo del caminar de MARIA y JOSE hasta llegar a Belén pidiendo posada, ahora nos preocupamos más por ver que nos regalaran, o que regalaremos, contratar el karaoke y el atuendo que nos pondremos, la comida que degustaremos, con qué y quienes brindaremos.

Todo está bien, la diversión y olvidar los problemas diarios es bueno, lo malo es cuando se cae en excesos, se omiten prioridades por atender banalidades, no es que se quiera ser aguafiestas, todo con medida se disfruta mejor.

Claro que la navidad es hermosa, pero quienes la disfrutan más son los comerciantes, es la fecha propicia para que hagan su agosto en diciembre, la gente en su afán por quedar bien con sus amigos o familiares gastan sus aguinaldos y en enero la cruda realidad, el arrepentimiento por no prevenir, por no tener medida, les llega en forma cruel.

En estos tiempos difíciles, aprovechando el recuerdo del nacimiento de JESUS, los mexicanos deberíamos hacer una reflexión, refugiarnos un poco en la gracia de DIOS, pedir por la gente buena y por los que no lo son tanto también.

Cierto, es mucho pedir cuando la principal preocupación de los padres mexicanos es llevarles un poco de alegría a sus hijos, que sus familias tengan para adquirir la cena navideña, no importa si es pavo, romeritos, o tamales.

El año que está por terminar no fue de lo mejor para el pueblo mexicano, un año difícil, lleno de vicisitudes y desencantos, la clase trabajadora no le alcanzo ni para comprar zapatos, menos para irse de vacaciones o adquirir un bien inmueble… pero llego diciembre y sus posadas, con ellas se olvida un poco el pesar, ya no son las fiestas de oración y reflexión pero la gente se llena de ilusión, de esperanza y diversión.

La tradición dice que en las posadas se debe de romper piñatas para que con ello terminen los males, pues bien, en ese intento, es tiempo de apalear la piñata con el mal que se encuentra dentro y que ha llenado de tristeza y desesperación a muchas familias mexicanas y al resto de los mexicanos nos tiene en la desesperanza y desilusión.

Es momento de terminar con la piñata y sus siete picos que significan los siete pecados capitales, la soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza, que en estos tiempos son las prácticas de muchos políticos ambiciosos, sin escrúpulos.

Contrarrestarlos todos los males con amor, humildad, generosidad, paciencia, caridad, amistad y disfrutemos la fiesta con la familia, los amigos y compañeros pero no olvide reflexionar, alimentar el alma, tener fe y agradecer al creador llegar a diciembre y sus posadas.

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