Estado

Mandan a Edgar Dannes al rancho del Peje…

VIDA DIARIA
Por: Rosa Elena gonzalez

No cabe duda que los complejos, que se disfrazan con el aire de superioridad para ocultar la inferioridad, tarde o temprano delatan la pobreza de los seres humanos y, por lo general, más temprano que tarde las actitudes terminan mostrando a las personas tal cual son.

Estudios del comportamiento humano revelan que, por lo general, las personas que tratan de mostrar superioridad lo hacen para ocultar un complejo de inferioridad, no están conformes con su vida, cargan una pesada losa de insatisfacciones personales, no han logrado ser lo que han querido, y su resentimiento los lleva acometer atropellos, en síntesis, su amargura explota a la menor provocación.

EDGAR DANNES es la muestra viva, en la administración de MANUEL CAVAZOS LERMA el hombre llegó de Nuevo León a tierras cuerudas vendiéndose caro y lo hizo a sabiendas que quienes lo conocían no lo compraban ni barato, pero bueno, aquí si aplica el dicho de, no tiene la culpa el indio sino quien lo hace compadre, y en aquellos tiempos el amigo-compadre de DANNES ROJAS era el secretario particular del Ejecutivo Estatal, pero como dijera la nana GOYA esa es otra historia que se puede contar a detalle más adelante y tiene que ver desde sus inicios en la Facultad de Ciencias Políticas en Nuevo León.

Por lo pronto le comentamos que desde que DENNES llegó a Tamaulipas ha querido ser todo, el compadrazgo le ha mantenido en asesorías, sus doctorados han sido con cargo al erario tamaulipeco, le acomodaron como catedrático universitario, tuvo un intento fallido por convertirse en Director de la Facultad donde imparte “cátedra” y, justo ahí, el tipo da muestra de su resentimiento y amargura agrediendo física, verbal y emocionalmente a sus alumnos, ¿esa será la clase de maestros que se requieren para la preparación de las nuevas generaciones de profesionistas?, claro que no, se necesitan más que buenos catedráticos, extraordinarios seres humanos, con sensibilidad y cordura, conscientes de que los estudiantes no son culpables de sus frustraciones.

Va la historia, bueno una de tantas, resulta que el pasado jueves EDGAR DANNES insultó y golpeó a uno de estudiante de apellido FLORES, el motivo, el muchacho llegó tarde a la clase, abrió la puerta del salón pidiendo permiso para entrar, DANNES respondió encolerizado, por la interrupción, y lejos de aceptar las disculpas del estudiante le lanzó insultos para luego empujarlo violentamente a la salida.

Narran los compañeros del joven que el estudiante al sentirse agredido respondió, mando a DANNES allá muy lejos, al rancho del PEJE llamado la chingada, y salió del salón, situación que enfureció más al “catedrático” que frente al asombro de maestros y universitarios corrió tras el estudiante y comenzó a golpearlo.

También señalan que DENNES y FLORES fueron conminados por la dirección de la facultad para hacer las pases, obviamente el muchacho agredido aceptó, lo que muestra que tiene más cordura que el propio maestrito, al joven le interesa que su carrera no sea truncada, mientras que el inconsciente catedrático no mide el daño que puedo causar, el resentimiento que engendra, porque la violencias solo genera violencia, que alguien le explique con manzanitas a ese tipo que debe tener sensibilidad para impartir cátedra, que más vale que los jóvenes estén en los salones de clases y no haciendo cosas indebidas.

Es lamentable que un catedrático se comporte como un vil pandillero en lugar de tener cordura, el que un estudiante llegue tarde puede ser motivo de llamada de atención pero jamás de agresión, además los motivos por los que el muchacho no llegó puntual a su clase pueden ser muchos, desde retraso en el transporte hasta un accidente y si el “maestro” no tiene la capacidad de hacer una pausa y reacciona violentamente, definitivamente no es apto para estar frente a grupo, debe ser tratado psicológicamente, algo trae descompuesto en su cabeza, en una agresión de esas hasta derechos humanos debe intervenir.

DANNES se presenta pomposamente como doctor, como si eso lo hiciera mejor ser humano, el pobre hombre carece de muchas cosas entre ellas de humildad, pero cuenta con grandes cantidades de resentimiento y soberbia, trata de ocultar su complejo de inferioridad con su síndrome de grandeza.

Claro que una maestría o u doctorado son buenos porque se requiere estar a la vanguardia y ser competitivos, quienes las posen pueden sentirse superiores profesionalmente, lo malo es que hay quienes pierden el piso, así como DANNES que pomposamente se presenta como Doctor.

Otra cosa, en estos días más que excelentes profesionistas se necesitan maestros que sean extraordinarios seres humanos, que brinden las herramientas para enfrentar el mundo, que lo hagan con sensibilidad, cordura, conocimiento y humildad.

Si DANNES como catedrático es capaz de agredir física y verbalmente a un joven de 20 años imagine que haría si fuera el Director de la Facultad o un alto funcionario gubernamental, bien dicen que por eso DIOS no les da alas a los alacranes.

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